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Invertir en la juventud y enfrentar nuevos desafíos

Published February 4, 2020

By Imam Daniel Abdullah Hernandez

Nuestra juventud es el futuro de la nación del Mensajero de Alá, la paz sea con él y, como tal, deseamos que se destaquen en obtener el conocimiento del Islam y en cumplir con sus obligaciones religiosas. Sin embargo, a veces desconocemos las dificultades que enfrentan, como los problemas emocionales, presiones académicas, el abuso sicológico, la alienación en la mezquita y la adicción a las redes sociales. Como musulmanes, nuestro objetivo en la vida, sin importar la edad que tengamos, es obtener el máximo éxito al adorar a Alá como se menciona en tantos versículos del Corán; y nuestra responsabilidad es ser vicegerentes en la Tierra. Alá dice en el Corán: “Él es Quien los ha hecho responsables de la Tierra, y ha agraciado a unos más que a otros para probarlos con ello. Tu Señor es rápido en castigar, pero también es Absolvedor, Misericordioso” (6: 165).

Esta gran responsabilidad requiere que cuidemos de la Tierra y de los que residen en ella, comenzando con nuestras familias. Por lo tanto, debemos trabajar juntos para encontrar soluciones a los problemas de la juventud, y no solo ignorar asuntos aparentemente complejos o incómodos, u ocultarlos. Alá dice en el Corán: “Que siempre haya entre ustedes un grupo que invite al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo lo malo. Ésos serán los bienaventurados” (3: 104). El mandamiento de ordenar el bien y prohibir el mal es un mensaje recurrente en el Corán. Cuando nuestros jóvenes se desvían, debemos encontrar la manera más eficaz para traerlos de vuelta a la fe. Debemos establecer medidas preventivas para protegerlos de las tentaciones. Muchas perversiones los atraen, incluyendo la cultura de los famosos, las ideologías falsas, la confusión de género y la “fluidez” (algo más allá de la homosexualidad), la pornografía, las drogas, etc.
¿Cómo se pueden resolver estos y otros problemas? ¿Qué están haciendo nuestras comunidades y mezquitas al respecto?

Aunque sea solo una esquina dentro de la mezquita, ¿tienen nuestros jóvenes un lugar donde puedan desahogarse o incluso atreverse a hablar sobre los problemas que enfrentan?

Y no debemos dejarnos engañar. Los desafíos que enfrentan nuestros hijos se encuentran tanto en las ciudades como en los suburbios. Estos serios problemas existen tanto en las escuelas públicas como en las escuelas islámicas. Además, también debemos tener en cuenta que nuestros hijos están creciendo en una cultura y época que puede ser completamente diferente a la nuestra. Los padres deben estar comprometidos con sus hijos y dejar las líneas de comunicación siempre abiertas. Durante los años de la adolescencia y la juventud especialmente, no debemos reaccionar de forma exagerada cuando nos dicen algo fuera del alcance de la fe, el buen comportamiento y la conciencia de Dios.

No queremos que nos excluyan. Por eso es necesario escucharlos activamente e intentar entenderlos, de manera que podamos conversar con ellos y explicarles, desde nuestro punto de vista y desde un punto de vista islámico, lo que está bien y lo que está mal. Si hay alguna posibilidad de que nos escuchen, será porque asumimos una actitud y un comportamiento equilibrado y afectuoso. Si somos extremadamente estrictos o los criticamos la mayoría del tiempo, siempre gritando “¡haram!”, los perderemos. Debemos prestar atención a lo que dicen y guiarlos, con la esperanza de que se conviertan en individuos conscientes de Dios que eligen responsablemente lo bueno y rechacen lo malo o pecaminoso.
Una solución práctica

Nuestros centros islámicos necesitan imanes que estén capacitados en ciencias islámicas tradicionales, pero que también estén equipados profesionalmente para tratar asuntos de la juventud. Hay mucha investigación y experiencia de las iglesias cristianas sobre esta necesidad. Un pastor conocido dijo: “He estado sirviendo a los jóvenes durante 15 años y todavía recuerdo la importancia del ministerio juvenil”. En la iglesia, el pastor de jóvenes suele ser un joven o adulto, que tenga una educación religiosa sólida, una fuerte afinidad con la juventud y el conocimiento y la experiencia necesaria para enfrentar los problemas y desafíos de los jóvenes.

En nuestras mezquitas, un líder o coordinador para la juventud podría tomar este papel con mayor efectividad si él o ella es joven, con una fuerte educación islámica y fe. Un líder joven es más identificable para la generación adolescente. Pueden mantener el estatus de modelo a seguir, sin dejar de ser lo suficientemente flexible y “buena onda” para que los jóvenes sientan que pueden ser ellos mismos. El líder juvenil puede actuar como un mentor para los niños y jóvenes de la comunidad. Él o ella debe ser alguien en quien confiar cuando los jóvenes sienten que no pueden acercarse a un padre o al imán con un problema personal. En su papel, pueden ayudar a los jóvenes que enfrentan dificultades entrando a la edad de madurez, en sus obligaciones religiosas o en su espiritualidad en general.

Es importante que las generaciones mayores nunca minimicen o nieguen la importancia de los programas para nuestra juventud, ya que son los futuros adultos de la comunidad musulmana. Los jóvenes heredarán la Tierra después de nosotros, entonces debemos preguntarnos, ¿cómo les enseñamos y guiamos? ¿Cómo los alcanzamos en medio de todo el ruido cultural y la confusión en la sociedad que les rodea? ¿Cómo los protegemos de algunos de los problemas o tentaciones que enfrenten? Una solución viable es que, junto con el imán que se ocupa de los asuntos generales de la mezquita, el matrimonio, el divorcio, la educación del Corán, etc., la comunidad puede invertir en un líder o coordinador juvenil con las calificaciones y la capacitación necesarias para guiar, ayudar y apoyar a nuestra futura generación. Nunca debemos olvidar que nuestros hijos son una responsabilidad que Alá nos ha dado. Eso se aplica tanto a los padres como a las comunidades. Es nuestro deber amarlos, guiarlos y protegerlos. Nuevamente, nuestra juventud es el futuro de la nación del Mensajero de Alá, la paz sea con él.

Daniel Abdullah Hernández tiene una Maestría en Educación Islámica de la Universidad Islámica de Minnesota.

Un padre dedicado de cuatro hijos, el Imam Daniel reside actualmente en Dallas, Texas y ha servido en el Centro Islámico de Pearland, ISGH, durante 6 años (el Centro Islámico de Pearland es una extensión de la Sociedad Islámica del área metropolitana de Houston). Estableció su escuela dominical, desarrolló su plan de estudios y seleccionó a sus maestros. Es autor de tres libros.

Imam Daniel Abdullah HernandezAuthor Daniel Abdullah Hernandez has a Master’s in Islamic Education from the Islamic University of Minnesota. A dedicated father of four, Imam Daniel currently resides in Dallas, Texas and has served the ISGH Pearland Islamic Center for 6 years. He has also authored three books.

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