بسم الله الرحمن الرحيم

Tag: Muslim

  • Spanish: Encontre El Islam En Mexico

    Mi nombre es Martha Patricia García, tengo 27 años y soy egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente soy reportera de espectáculos en un diario de circulación nacional en México. Nací en una familia católica y nunca tuve la intensión de cambiar mi religión, pero alhamdulilllah (gracias a Dios) hoy soy musulmana y soy muy feliz.

    La primera referencia que tuve del islam no fue buena porque estaba basada en dos películas que me hicieron desear jamás poner un pie en ningún país islámico, particularmente Turquía que fue donde se desarrollaba una de las historias.

    Solía hacer muchas amistades en Internet y estaba muy en voga la red social Hi5, ahí me hice amiga de un chico, cuyo nombre omitiré por respeto, y luego de un tiempo me di cuenta de dos cosas: era musulmán y además vivía en Turquía, eso rompió con mis esquemas.

    Antes de él los musulmanes eran para mí gente fanática y retrograda, pero él no era nada de eso, al contrario: era el chico de 19 años más amable y educado que había conocido y además era muy inteligente. Pero como toda regla tiene su excepción yo quería estar segura de que él no era la excepción. No me cabía en la cabeza que las películas, los noticiarios e incluso los medios impresos mintieran. Entonces me puse a buscar musulmanes de otras partes del mundo: Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita y todos tenían el común denominador de la buena educación, la amabilidad y la inteligencia.

    El turco y yo comenzamos una relación a distancia. Él me hablaba mucho de islam y a mí me gustaba aprender, pero siempre le advertí que jamás me cambiaría de religión porque yo estaba convencida de mi fe. Cuatro meses después el “noviazgo” terminó pero aún conservaba la amistad de varios musulmanes, quienes seguían explicándome de la religión.

    Todo iba bien hasta que en 2010 me dijeron que en el islam Jesús (que la paz esté con él) era un profeta, eso me ofendió tanto que me obsesioné con buscar algo con lo que pudiera demostrarles que estaban muy equivocados. Me acerqué al catolicismo y me ignoraron, luego entré a un foro cristiano donde hablaban muy mal de otras religiones y se me ocurrió compartirles que los musulmanes eran buenas personas. El administrador me dijo: “Este es un foro cristiano si no te gusta, vete”, y me fui.

    Para entonces le había dado mis datos a un egipcio que se ofreció a enviarme libros en español para comprender mejor el islam, yo acepté porque no sabía que había musulmanes en México.

    Recibí varios paquetes y uno de ellos parecía darme la oportunidad perfecta para “hundir” los argumentos de los musulmanes, se llama “El verdadero mensaje de Jesús”. Tomé el libro y como en él citaban la Biblia decidí cotejar uno a uno los fragmentos mencionados. Mi fé católica se desvaneció página tras página; cuando terminé el libro no sabía si era musulmana, pero sabía que ya no era católica.

    La duda no duró demasiado, como cosa natural busqué en la red qué hacer para convertirse al islam y encontré la shahada: “Asshadu an la illaha il Allah, wa asshadu anna Muhammadan rusullulah” (Atestiguo que no existe divinidad excepto Allah y que Muhammad es su siervo y Mensajero). Mi corazón se agitaba con la idea de pronunciarla y lo hice, lo hice tantas veces que me la aprendí y como el católico que por reflejo se persigna cuando siente temor, yo repetía la shahada cuando algo me asustaba.

    Poco después me llevé una grata sorpresa al encontrar a un musulmán mexicano en Facebook quien finalmente me llevó al Centro Educativo de la Comunidad Musulmana en Polanco, en Distrito Federal y una semana después hice mi shahada ante la comunidad.
    Al principio mi familia no lo asimilaba, pero poco a poco comprendieron que había tomado una decisión muy seria y que no iba acambiar de opinión.

    Una musulmana ordinaria

    Uno de mis mayores obstáculos fue la ropa. Trataba de adecuar mi armario para poder seguir usando prendas que a mis ojos eran apenas islámicamente aceptables, pero lo suficientemente extrañas para que la gente me considerara “rara”.

    Las batallas más fuertes fueron al principio cuando salía de casa sin hijab y tenía que jugar al súper héroe buscando algún sitio donde pudiera colocarme el velo antes de llegar a la mezquita y de regreso a casa la historia era la misma. Me molestaba la idea de responder cuestionamientos, sobre todo de mi vecina de enfrente, que fue también mi madrina de primera comunión. Un día me enviaron de mi trabajo al hotel donde se hospedaba U2 que estaba en México para dar un par de conciertos. Ese día me atreví a usar el hijab y cuando le pedí información a un policía sobre los fans que rodeaban el hotel éste me miró de arriba abajo y dijo, “No le puedo dar esa información”, eso me oprimió el corazón pero firme y educada le pregunté “¿Me está discriminando?”, mientras tocaba mi velo. Otro policía que presenció de lejos la escena se acercó y amablemente respondió a mis preguntas.
    Aquel incidente puso un freno a mi intensión de usar el velo diariamente, me aterrorizaba la idea de volver a ser discriminada.

    Poco a poco me fui inventando más pretextos para no usarlo pese a tener el deseo de hacerlo; mientras eso sucedía, mi ropa se iba transformando en blusas de manga larga, blusones y pantalones un poco menos ajustados. Al fin este Ramadán, alhamdulillah (gracias a Dios), comencé a usar el velo todos los días y nada pasó. La gente me acosa un poco con miradas curiosas, pero nadie ha sido grosero.

    Aún hay días en que me siento tan extraña que pienso en quitarme el pañuelo, pero en seguida recuerdo que no importa cuán extraño o feo les parezca mi atuendo a las personas, yo decidí usarlo por amor a Dios. ¡Nunca más dejaré de usar mi hijab!

    Otra batalla importante fue con amigos y familiares que tardaron un poco en asimilar la idea de que ya no bebo y que las fiestas ya no me son atractivas como antes. No puedo decir que perdía mis amigos porque sé que siguen ahí, aunque ya no los veo con tanta frecuencia, más bien diría que gané muchos hermanos.

  • Spanish: Paz y Piedad

    Mi nombre es Nylka Vargas, y yo vivo en Nueva Jersey. Mis padres son de Peru y Ecuador. Yo me convertí al Islam cuando tenía 20 años. Hay muchas razones por las cuales yo me convertí, la primera de ellas fue el salat (la oración). Vi a unos compañeros de clase realizando el salat en público e inmediatamente eso me atrajo a la naturaleza disciplinada y pacífica de la religión.

    Años atrás, yo tenía dudas sobre las prácticas del cristianismo, particularmente la creencia en la salvación mediante la sangre de Jesucristo. No sentaba bien conmigo. Tan pronto aprendí sobre el Islam, tuve muchas preguntas. Tenía curiosidad y estaba feliz que mis súplicas para llenar mi vacío espiritual habían sido contestadas. Yo recibí algún material introductorio, y leí algunos versos del Corán que me convencieron. En solo unos cuantos meses, hice mi declaración de fe.

    Mi familia acepto mi conversión poco a poco. Ellos entendieron que la decisión era mía y que el cambio era positivo. Es muy importante ser un buen ejemplo; verdaderos maestros del Islam por dentro y por fuera. Alhamdulillah (Todas las alabanzas son para Dios) por la guía. Yo nunca podre ser una servidora suficientemente agradecida por el regalo de hidaya (la guía), y por el rayo de luz que fue puesto en mi camino justo cuando lo necesitaba. Mi viaje despegó, y continuó por años. Yo encontré a muchos musulmanes para apoyarme y conocí a otros con historias similares que la mía. En el Centro Islámico Educativo de North Hudson o NHIEC en Union City, encontré una comunidad proactiva de musulmanes. La póliza abierta y los programas allí facilitaron mis experiencias de aprendizaje.

    Luego use mis propias experiencias para contribuir por medio de ayudar a los demás. Conocí a la Hermana Khadijah Rivera, que Allah le llene de Su misericordia e ilumine su tumba con nur (luz), quien me invito a unirme a P.I.E.D.A.D. (Propagación Islámica para la Educación de Devoción a Alá el Divino), en breve, una organización de dawah (propagación) para mujeres. Ella falleció en el 2009 durante los días bendecidos del mes de Dhul Hiyyah, y tras su muerte, una gran activista comunitaria desapareció.

    Sin embargo, Piedad continúa. La hermana Khadijah era co-fundadora de esta organización que comenzó a finales de los 1980’s como un vehículo para dar dawah a los Latinos musulmanes. Luego se expandió para incluir otros servicios. Poco antes de ella fallecer, hablamos mucho sobre la dirección de Piedad y me alegro de reiterar, aquí en este articulo, que es un honor continuar con la labor de esta maravillosa organización que fue construida con nada menos que sinceridad. El nombre de la organización también ha ocupado varios significados para fortalecer nuestra determinación en el cumplimiento de una amana (confianza) y su misión, en caso de duda. El acrónimo (PIEDAD) y el término (Piedad) están dirigidos a lograr la piedad, la conciencia de Dios, y realizar actos de caridad.

    Alhamdulillah, este año estuvo marcado con emocionantes proyectos: mesas de información para el dawah, un taller sobre el hijab (el velo), co-patrocinio de Ladies Day Spa y Purple Hijab Day, la colecta local de juguetes para Eid con el Baitul Salaam Network, nuestra nueva iniciativa para mantenerse en forma y saludable, el capítulo de Nadoona de NJ para caminar/trotar, y colaboración continua de musulmanes latinos por medio de la Organización para el Dawah Latino-Americano (www.latinodawah.com).

    También hemos ayudado a muchas nuevas conversas con lo más básico sobre el Islam y el establecimiento de la oración. ¿Qué viene ahora? Insha’Allah (Si Dios quiere), planeamos desarrollar una red para mujeres, enfocarnos en proyectos del dawah hacia los latinos, y estar al frente de los servicios comunitarios, con una visión de éxito para la Ummah (comunidad) musulmana. Que Allah lo acepte de todos nosotros. Amin.

  • Spanish: El Regalo Del Islam

    Había un estante de madera en la esquina del lado derecho en la habitación de mis padres con una estatua de la Virgen de Guadalupe. Todos los domingos mi padre sustituía las flores por unas frescas en un jarrón que se encontraba enfrente de la estatua; lo recuerdo tan claramente como se ponía de pie frente a aquel mueble, que también tenía muchas otras estatuas, y oraba con mucho fervor. A la edad de 9 años, antes de su muerte, me enseñó muchas oraciones, pretendió enseñarme a realizar una limpieza espiritual contra el mal de ojo.

    Poco tiempo después de que mi padre murió empecé a tomar las clases de catecismo. Pasaba casi todas las noches y los domingos en la iglesia; así recibí la comunión como una católica e hice la confirmación, pero nunca me sentí cerca de Dios. La mayor parte de mis años de juventud practique la religión católica impuesta por mi familia, porque no era una opción asistir a clases; en mi casa era una obligación.

    A medida que fui creciendo mi madre se fue alejando de la iglesia. Se ocupo demasiado con su trabajo de tiempo completo, y considero que no estábamos practicando en realidad la religión. En el dormitorio de mi madre se encontraba todavía ese estante casero que mi padre construyó para él mismo y permanecían todas las estatuas a las cuales rezaba pero nadie colocaba ya flores en aquel florero o permanecía en frente de aquel mueble para orar.

    Ya en mis años de escuela secundaria mi vida había cambiado enormemente; me había convertido en una adolescente muy rebelde. Yo estaba perdida definitivamente. Como muchas adolecentes tuve que experimentar mucho mal durante mi adolescencia. Yo no tenía fe, y en realidad no creía en Dios.

    Alhamdulillah (Alabado sea Dios) después del nacimiento de mis hijas, cuando tenía la edad de 27 años, me di cuenta que era hora de hacer un cambio en mi vida en relación a la manera que estaba viviendo. A través del internet, unos amigos me presentaron al Islam. Nunca olvidaré la primera vez que oí el Corán recitado; sentí una conexión con Dios. Sentí algo que no había sentido antes en mi vida. A pesar de que no tenía ni idea de lo que se decía durante la recitación, me enamoré del Corán.
    Alhamdulillah, tuve la suerte de estar en contacto con muchos maravillosos hermanos y hermanas que me proporcionaron la información que estaba buscando. No pasó mucho tiempo, cuando decidí convertirme en musulmana y aceptar el Islam. Tomé Shahada (La declaración de la fe) en el 2006, Alhamdulillah.
    Hoy día ya sé por qué me enamoré del Corán, ya sé por qué sentía una conexión instantánea con Alá.
    Alá, el Poderoso dice: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” [Corán 5:3]
    El Islam es hermoso. Alá nos ha dado el regalo más grande, el regalo de la guía a Su religión, la religión completa y definitiva. Mi vida como mujer musulmana es increíble. Mi vida está llena de tanta paz y alegría. Mi familia, el hogar, y los esfuerzos están siendo continuamente bendecidos y la situación cada día es mejor, Alhamdulillah.
    Los musulmanes están unidos en sus corazones; esta unidad es el medio que da la fuerza a la comunidad musulmana. De hecho, es un don divino del cual los musulmanes deben hacer uso.
    “Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros, ordenan lo bueno y prohíben lo reprobable, establecen el salat (la oración), entregan el zakat (la caridad) y obedecen a Alá y a Su mensajero. A ésos Alá les hará entrar en Su misericordia; es cierto que Alá es Poderoso, Sabio. “ [Quran 9:71]
    El hecho de ser partidarios unos de otros, esto para mí significa mucho. Yo quiero para mis hermanos y hermanas lo que yo quiero para mí misma, y después de contemplar y meditarlo durante meses finalmente me decidí a realizar un esfuerzo que sería de beneficio para todos y todas, especialmente para mis hermanas en el Islam.
    En mayo del 2011 lleve a la comunidad, al público en general, la organización Muslimahs Covered With Care (MCWC). Este proyecto fue diseñado para proporcionar hiyabs (velos) y abayas (vestidos) a las mujeres musulmanas. Yo personalmente entiendo la dificultad que conlleva la vestimenta islámica y entiendo el número de razones por las cuales algunas mujeres musulmanas no se cubren.
    Actualmente el equipo de MCWC consta de 7 mujeres maravillosas, otras están siempre animadas a unirse a nosotras. Contamos con coordinadores en los EE.UU., Europa, Canadá, Australia y el Reino Unido. ¡Únete a nuestro equipo en la cobertura de Muslimahs (mujeres musulmanas)!

  • Spanish: De Juan a Shafiq

    Desde mi niñez yo siempre supe que era una persona “espiritual”. Por alguna razón yo me sentía distinto a los otros niños que me rodeaban y a veces por eso mismo también me sentía aislado. Yo era diferente y soy diferente.

    Para comenzar, yo soy de descendencia latina. Mis padres inmigraron a Nueva York desde la Republica Dominicana en los años 60. Desemejante a la depresión que existe actualmente aquí, en esos tiempos era una era industrial con muchas posibilidades de empleo. Típicamente, como otros latinos, yo me crie dentro de la fe católica. Yo pase por todos los ritos que hacen a una persona católica; fui bautizado, hice mi comunión y confirmación. Hasta serví como monaguillo por un tiempo. Pero cuando llegue a la adolescencia, comencé a perder la paciencia con el catolicismo.

    Parte de ello fue porque no obtenía las respuestas que buscaba. Comencé a explorar diferentes religiones y espiritualidades. Durante mi adolescencia, ya había leído el Nuevo Testamento entero, algo que no es fácil para un jovencito. Yo me sentí especialmente incomodo con el culto a los santos. Yo descubrí que hay tanto escrito en la Biblia que no es seguido por la iglesia y eso me angustiaba. Cuando llegue a la edad de 16 años, puedo decir con toda confianza que había abandonado la religión católica. Sin embargo, me consideraba “cristiano”. Visité diferentes iglesias de varias denominaciones y vi muchos televangelistas, pero no surgía ningún sentimiento de pertenencia. Una de las razones que no me gustaba el cristianismo era por la cantidad de desacuerdos entre las denominaciones. Existía una complejidad en el cristianismo, o así yo pensaba, que me mantuvo pensando.

    Como mencione, estuve buscando en otras religiones. Específicamente, estudie sobre el judaísmo, budismo, hinduismo, santería, y varios otros movimientos y cultos. Del judaísmo, estuve de acuerdo con todo lo que era verdad, y me pareció más verdadero que el cristianismo. Pero no podía enfrentarme a la vida sin Jesús. Para mí eso era muy importante. De hecho, en el Islam, yo no perdí a Jesús, que la paz este con él. El budismo me parecía muy esotérico, un poco complicado, y poco fuerte. La gota que derramó el vaso fue cuando trate de visitar un templo budista en Manhattan. Cuando toque la puerta, las personas que estaban a cargo del templo vinieron a la puerta, muy calladas, para mirar por el agujero, y esperando que yo me fuera, se apartaron en silencio sin abrir la puerta. Yo toque nuevamente y me quede parado ahí por algunos minutos esperando que alguien me ayudara pero no regresaron.

    El sistema de casta y el número grandioso de dioses y diosas en el hinduismo me repugnaba. Aunque me interesaba sociológicamente y hasta algunas enseñanzas me influyeron (como por ejemplo, el vegetarianismo) pero no podía aceptar postrarme ante otros dioses. Los dioses de la santería también me repugnaban. La idea era muy extraña para mí, así que no la podía entretener seriamente. Cualquier persona que conoce algo de la santería sabe que es una religión muy secreta y eso me fastidiaba. Si tu tienes la verdad, no hay nada que esconder. Los movimientos de la nueva era me parecían muy complejos y a veces hasta tontos. No digo que nada de lo que vi en mis viajes y en mi búsqueda me gusto. Vi algunas cosas que me gustaban y algunas me llamaban la atención pero no tenían mi interés completo.

    Al llegar a los 19 años, había renunciado al cristianismo por completo pero continuaba mi búsqueda. Esta búsqueda me llevó a leer sin parar, algo que hago hasta ahora. A la edad de 20 años, un amigo me regaló un libro sobre el Islam, o lo que pensaba era el Islam. Era un libro publicado por el culto Ansar, si no se acuerdan de quienes eran, pues solían vender inciensos y perfumes. Después de leer sobre ellos por 2 años y medio, me decidí ser “musulmán” a la edad de 23 años. La verdad es que no considero que me convertí realmente en musulmán porque sus enseñanzas no eran el Islam puro. Por mi intensa experiencia en la lectura, me di cuenta que habían muchos errores en la doctrina Ansar, pero continué con ellos porque no me relacionaba con nada más. No conocía a otros musulmanes reales que me pudieran guiar. Solo Dios me podía guiar, y Lo hizo. Yo notaba mientras leía los libros Ansares que el líder de este movimiento cambiaba su fe y doctrina cada vez. Eso me parecía extraño y me desconcertaba. Dure 2 años dentro de este movimiento.

    Un día mientras asistía a Yummah (el sermón del viernes) en la mezquita central en Manhattan, un hermano hispano se dio cuenta que llevaba un símbolo en mi yalabiya (vestido islámico) que traicionaba mi lealtad a los Ansares. Un hermano fue tan amable de tomar su tiempo para hablar conmigo. No hablamos el inglés muy bien porque no era su primer idioma, pero trató lo más que pudo para explicarme que era un error estar con ese grupo. Él me presento a otros hermanos y me dio un libro que me ayudo. El libro se llamaba, “El Culto de los Ansares”, por Bilal Phillips. Después de leerlo yo sabía que estaba equivocado por haberles seguido a ellos. Después de todo este episodio, yo tome mi Shahada (testimonio de fe) nuevamente con Alianza Islámica, una organización Sunita en Manhattan. Tenía 25 años en ese tiempo. Alá me guió a la verdad, y también el hecho que nunca deje de leer, y también por la amabilidad de ese hermano quien me ayudó. Hasta ahora, ese es el final de mi viaje espiritual. Hasta hoy me encanta leer y estoy constantemente aprendiendo pero ya no estoy buscando la verdad porque para mí, la verdad es el Islam.

    Desde entonces, sin embargo, ayude en la formación de LADO, una organización dedicada a la difusión del Islam, específicamente a los hispanos pero naturalmente también a cualquier persona que este interesado. Tomamos el tiempo para hablar con reporteros que están curiosos de saber por qué los hispanos llegan a abrazar el Islam. Hemos hecho conexiones con muchos otros musulmanes, ambos hispanos y no-hispanos. De igual forma, les hemos respondido a muchas personas que buscan respuestas para las preguntas de la vida y están pensando en el Islam. Sobre mi familia, todos saben que soy musulmán y no voy a dar marcha atrás. Inicialmente fue un poco difícil. Mi papá pensaba que me lavaron el celebro. Mi mamá temía por mi seguridad. Muchos años han pasado desde mi conversión y ninguna de mi familia me desprecia y yo tampoco tengo problemas con ninguno de ellos.

  • Spanish: Allah Rescata a un Boricua con el Islam

    Bismillahi Rahmanir Raheem. En el nombre de Allah el Clemente el Misericordioso. Que la paz de Allah este con Su último mensajero, el sello de los profetas, Muhammad. Y que la paz de Allah este con todos los que sigan sus pasos hasta el Dia del Juicio.

    Mi familia querida

    Fui bendecido con padres de origen puertorriqueño. Soy el menor de tres hijos que nacimos en Nueva York, y nos criamos entre Puerto Rico y Nueva Jersey.

    Mi familia fue bendecida con mi madre, quien antes de casarse con mi querido padre, era una monja. Mi madre les enseñaba a más de 50 niñas en el convento en Nueva York. Estudió sicología en la Universidad de Fordham. Mi madre tenía preguntas sin respuestas y eso la llevó a dejar el convento y luego se casó con mi padre. Mi madre nos enseño a siempre suplicarle a Dios por nuestra comida, al despertar, y antes de dormir. En Puerto Rico estableció el catecismo en nuestro hogar para los niños del barrio. Mi padre era un gran trabajador; nos llevaba a trabajar para aprender como sobrevivir. Desde pequeño aprendi a hacer pizza, huevos revueltos, y sandwiches. Mi padre jugaba con nosotros videojuegos y deportes en sus días libres. Mis hermanos mayores siempre jugaban comigo, me llevaban al cine, y siempre nos divertíamos juntos.

    El Islam y el baloncesto

    Desde pequeño era un fanático de Michael Jordan y los Chicago Bulls. Los Bulls ganaron 3 campeonatos y luego Jordan se retiró. Me quede como un niño sin estrella. Me puse a buscar y elegí como jugador favorito a Chris Jackson de los Denver Nuggets, que luego acepto el Islam y se cambió el nombre a Mahmoud Abdul Rauf. En ese tiempo no se tenía mucho acceso a ver juegos de otros equipos, a menos que esos equipos jugaran con el equipo local. La manera que me mantenía al día era coleccionando tarjetas. Una vez estuve leyendo las tarjetas de Mahmoud Abdul Rauf y encontré información acerca del Islam, como el significado de su nombre y sobre la peregrinación hacia la Meca.

    Como no tenía acceso de ver muchos juegos de Denver tuve que escoger uno de dos equipos locales que eran los Knicks de Nueva York o los Nets de Nueva Jersey. Elegí a los Knicks porque nací en Nueva York y como jugador favorito elegí a John Starks. Ese año los NY Knicks llegaron a las finales contra los Houston Rockets. Los Houston Rockets tenían a la leyenda, Hakeem Olajuwon, quien estaba ayunando durante los juegos para el campeonato. Muchos de los Knicks le hablaban basura y él pacientemente respondía con su juego.

    Los Rockets tenían la oportunidad de ganar juego con un lanzamiento por Starks, pero fue bloqueado por Hakeem y Houston ganó el campeonato de la NBA. Este fue mi primer contacto con el Islam, pero durante ese tiempo no estaba interesado en la religión.

    Las dificultades de un joven

    Mientras estaba en la escuela Secundaria de Union Hill, localizada en Union City Nueva Jersey, comencé a fumar cigarros porque todos mis amigos lo hacían. Después de la escuela íbamos a jugar baloncesto y algunas veces las personas que esperaban su turno para jugar tomaban cervezas o fumaban marihuana. A consecuencia, de joven me la pasaba jugando baloncesto, cantando reggaeton en las discotecas, tomando alcohol y “jangeando” con las amistades. Tuve algunas malas experiencias como la pérdida de un amigo que se ahogo mientras dormía intoxicado con alcohol a la edad de 18 años. También me envolví con una pandilla, en la que conocí a mi gran amigo, Carlos Hernández de Colombia, quien vivió unas semanas en mi casa. A Carlos le gustaba leer mucho y un día fue conmigo a la biblioteca pública y por él me robe una copia del Corán. Los miembros de la misma pandilla de la que yo era parte mataron a dos de mis amigos con quienes yo estuve el día anterior. Esa tragedia me afectó mucho. Día tras día pensaba en tres cosas: La muerte, la enfermedad, y la seguridad de mi familia. En esos momentos perdí la confianza de todo ser humano con excepción de mis padres, pero ellos no tenían le experiencia para ayudarme en mi caso. Decidí buscar de Dios. Fui a seis diferentes iglesias para buscar la Biblia de cada iglesia.

    Mi jornada espiritual

    Mi Jornada comenzó en el año 1998 cuando me sentía sin dirección, sin tener la habilidad de confiar en otro ser humano. Visité las iglesias del pueblo y adquirí 6 biblias. Mientras leía y comparaba entre ellas, me acorde del Corán que mi amigo, Carlos, dejó en mi hogar. Lo busqué y comencé a leer diariamente las 6 biblias y el Corán. Interesantemente, me enteré de la acusación contra la Biblia del Rey James de parte de la Nueva Revisada, que dice en la introducción: La Biblia Rey James tiene graves errores. Me puse a pensar, ¿cómo una Biblia Sagrada va a criticar a otra Biblia Sagrada? Pensé que eso es obra del ser humano no de Dios.
    Luego leí en la Introducción del Corán, traducido por Abdullah Yusuf Ali, que “este Corán es una confirmación del mensaje de Moisés, Jesús, Muhammad, y todos los profetas de Dios. También dice que el Corán permanece en árabe, en su forma original sin haber sido cambiado milagrosamente por más de 1400 años y millones de personas se lo han memorizado. Esto me impresionó.

    Mi lectura del Corán

    Continué la búsqueda y me apegue a la lectura del Corán. Quise aplicar toda orden que leía. Leí un versículo que decía:
    Establece el salat desde que el sol comienza a declinar hasta la llegada de la oscuridad de la noche, así como la recitación del alba. Es cierto que la recitación del alba queda atestiguada. {Sagrado Corán 17:78} Tras leer ese versículo, me levantaba a medianoche en secreto, entre yo y Allah, a leer el Corán mientras mi familia dormía. Sentí una fuerza interior cada vez que hacia un acto para complacer a Allah.

    Luego leí un versículo relacionado con el hablar bien:
    ¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allah y a Su mensajero ha triunfado con gran éxito. {Sagrado Corán 33:70-71} Enseguida después de leer ese versículo comencé a poner mucho esfuerzo pare controlar mi manera de hablar. Y solamente esforzándome para hablar bien o mantenerme en silencio.

    Me mantuve leyendo el Corán por nueve meses consecutivos y a través de la lectura y la aplicación me di cuenta que gradualmente iba curándome del vicio de fumar cigarrillos y tomar alcohol. Esa fuerza interna me hizo confiar más y más en el Sagrado Corán. Finalmente después de 9 meses de lectura del Corán tome la decisión el 24 de septiembre de 1999 para aceptar el Islam. Acepte el Islam en el NHIEC: Centro de Educación Islámico del Norte de Hudson en Union City con el Sheij Mohammed Al Hayek, quien regularmente ofrecía clases en ingles para nuevos musulmanes. Dos años después, mi querida madre y mi querido padre también aceptaron el Islam. Alabado sea Allah.

    Esfuerzos en divulgar el Islam

    En el año 2002 establecí una clase en español en NHIEC titulada “Entendiendo el Islam”. Luego, en una reunion del Comité de Dawah, el Imam Al Hayek me preguntó si tenía una idea para un evento dirigido a la comunidad latina. Yo sugerí El Día de los Latinos Musulmanes. Através del maravilloso esfuerzo del Comité de Dawah se llevó acabo el primer evento en el 2002. Continúe mis esfuerzos haciendo las clases semanales desde el 2002 hasta el 2004.

    Mi paso hacia estudiar el árabe y los estudios islámicos

    En el 2004 recibí la maravillosa noticia que se me ofrecía una beca para estudiar en Egipto; el idioma árabe en el Instituto Eqraa y estudios islámicos en la Universidad de Al Azhar. Estudie en Egipto desde el 2004 hasta el 2007, completando 5 años de materia en 3 años en Al Azhar. Alabado sea Allah. Conocí maravillosos hermanos y hermanas latinos en Egipto, quienes ayudaron a ubicarme. Entre ellos: Abdul Rahman Khairo de Colombia, Sheikh Uzman de Argentina, Dr. Juan Yahya Suquillo visitaba y siempre nos daba buenos consejos, y también conocí a nuestro querido hermano Mujahid Fletcher, el fundador de IslamInSpanish. Pasamos noches hablando de cómo poder servir a nuestra comunidad Latino/Hispana.

    IslamInSpanish: Mi nueva familia

    En el año 2010 traslade a mi familia de Nueva Jersey hacia la maravillosa ciudad de Houston, con el propósito de trabajar en Iman Academy, una escuela Islámica como maestro y trabajar con IslamInSpanish. Me junte a IslamInSpanish por su extraordinaria misión de producir multimedia educando a los latinos sobre el Islam.

    Ha sido una maravillosa experiencia poder trabajar con IslamInSpanish en el servicio de nuestra comunidad latina, grabando los programas de IslamInSpanish en el Studio de Andalucía Center con “La Voz de IslamInSpanish”, el narrador oficial Abu Mujahid Fletcher. IslamInSpanish tiene mucho que ofrecerle a la comunidad latina. ¡Alabado sea Allah!
    Materia de Educación Islámica en www.islaminspanish.org

    La comunicación con la comunidad latina por medio de Facebook en la página: facebook.com/IslamEnSpanish
    Material disponible para la venta en: http://www.dar-us-salam.com/
    Presentaciones nacionales e internacionales: Contáctelos via: info@islaminspanish.org. http://www.facebook.com/IslamEnSpanish

    Elegido Imam para la comunidad de Beaumont Texas

    A finales del año 2011 recibi una oferta para ser un Imam en Beaumont, Texas. Honestamente, mi primera respuesta fue no, estaba super contento viviendo en Houston, y con mis trabajos en Iman Academy y en IslamInSpanish. Claro que estaba extremamente ocupado y no tenía mucho tiempo para mi familia. Mi maravillosa esposa me dijo: Vamos a dondequiera que vayamos. Hice la oración Istikhara (La Consulta con Dios), analicé la oferta y me dije a mi mismo, “Con esta oferta podría balancear mi vida y manejar mi tiempo mas adecuadamente. Podría hacer dawah, continuar mis estudios del Islam, pasar tiempo con mi familia colectivamente e individualmente y ser un ejemplo musulmán. Después de la oración Istikhara consulte con Isa Parada, Abdullah Oduro, Mujahid Fletcher, Abu Mujahid Fletcher, mi madre, y tome la decisión de aceptar la oferta como Imam de la Sociedad Islámica de Triplex. En el mes de enero del 2012, fundamos la escuela Al Hidaya, una escuela suplementaria que se lleva acabo los fines de semana.

    La Mision de Al Hidaya es: “Desarollar en los jóvenes un amor por Allah como su Dios, un amor por el Islam como su modo de vivir, un amor por Muhammad (Que la paz sea con él) como el sello de los Profetas, y un amor por el Corán como la guía para la humanidad.” En Al Hidaya, los estudiantes aprenden el árabe, estudios islámicos, la lectura del Corán, baloncesto y artes marciales. Al Hidaya constituye de maravillosos estudiantes, maestros, y voluntarios.

    Otros programas de IST (Islamic Society of Triplex):
    (1) KnewU: Clases para nuevos musulmanes en ingles. Programa fundado por Abdullah Oduro.

    (2) La Explicación del Corán

    (3) Visitas a la prisión

    (4) Programa para jóvenes

    (5) El Dialogo Religioso

    (6) Noches de Película

  • Spanish: El Sumurai Latino

    Al pensar en artes marciales, mucha gente inmediatamente se imaginan a Bruce Lee o a Chuck Norris, y al pensar en un musulmán, lo que se les viene a la mente es alguien árabe. ¿Pero qué tal un musulmán latino que también es artista marcial? Algo como un samurái latino que solo se inclina hacia Alá? – Ese soy yo.

    Mis padres emigraron desde Ecuador a los Estados Unidos a final de los años setenta. En 1980 nací yo y después de ocho años me encontré en un uniforme negro y un cinturón, pateando y pegando sobre una estera verde en Unión City, Nueva Jersey. Comencé a practicar Kung Fu de Garra de Tigre durante mi niñez y adolescencia, continuando hasta mi primer año de la universidad. Las artes marciales fueron una mayor y crucial parte de mi vida porque me ayudaban a mantenerme disciplinado y enfocado. No me la pasaba andando por las calles como otros muchachos, no me uní a una pandilla, ni me metí en problemas porque estaba muy ocupado entrenando y manteniendo una vida saludable.

    Cuando entre a la universidad en 1998, decidí dejar mi entrenamiento para enfocarme en mi educación. Durante mis años de estudio, conocí el Islam y lo abrace como mi estilo de vida. A según fui conociendo más y más del Islam; sobre cómo adorar a Alá únicamente y las costumbres del Mensajero de Alá, Muhammad (que la paz este con él), me di cuenta que muchas de las cosas que practicaba durante Kung Fu no eran aceptables islámicamente, como la reverencia, haciendo ejercicios al escuchar música, entremezclarse con el sexo opuesto, etc. Sin embargo, había otros aspectos que coincidieron con el Islam como el honor, responsabilidad, la misericordia y amor para los demás, disciplina, dedicación, perseverancia, lealtad junto con otras cualidades.

    No encontraba una solución al conflicto entre los beneficios del entrenamiento y los aspectos que no estaban de acuerdo con el Islam. Pasemos hasta el 2009; después de haberme casado y tenido dos hijos, me mude a College Park, Maryland. Durante ese tiempo me encontraba descontento con mi condición de salud. Mido 5’4 de altura y pesaba más de 200 libras, de acuerdo con la mayoría de doctores era obeso. Recuerdo que pensé que la única manera que podría cambiar era si comenzaba a entrenar nuevamente en artes marciales. Empecé un trabajo nuevo en la oficina administrativa de la mezquita local. Uno de mis compañeros estaba entrenando en el programa de karate que la mezquita ofrecía. Estaba tan feliz que finalmente encontré la oportunidad que esperaba.

    Fui mi primer día e inmediatamente me inscribí. Me dedique de la misma manera que lo había hecho durante mi adolescencia. Perdí 50 libras y recibí mi Cinturón Negro poco más de un año después; todo en un ambiente islámico, entrenando con otros hermanos musulmanes, y adorando Alá mientras tanto. Lo que encontré en College Park era un programa único. Es algo en que todas las comunidades deben establecer e invertir para promover la disciplina, liderazgo, buena salud y el ejercicio.

    Hoy soy uno de los instructores principales de Aqabah Karate en Dar-us-salaam/Al Huda School, enseñando clases de Tang Soo Do Coreano y Jiu Jitsu Brasileño. Dirigimos un programa solido con seis Cinturones Negros y doce candidatos al Cinturón Negro. Tenemos clases para hombres, mujeres, y niños desde los 5 años de edad. Les da a los miembros de nuestra comunidad una oportunidad para hacer ejercicios y sentires bien mientras aprenden técnicas de defensa propia prácticas.

    ¿Por qué es importante que todos los musulmanes aprendan artes marciales?

    Para muchos, incluyéndome a mí, Aqabah Karate es más que un programa extracurricular o un pasatiempo; es un complemento al estilo de vida que llevan como musulmanes. El Profeta (que la paz este con é) dijo en un hadiz autentico narrado por Abu Huraira, “El creyente fuerte es mejor y más amado por Alá que el creyente débil, pero hay bien en ambos.” (Reportado en Sajih Muslim)

    Muchos de los eruditos han dicho que este hadiz es relacionado no solo a la fe (el iman), sino también a la fuerza física y que es una manera de aumentar el iman. El bienestar físico ayuda al individuo a practicar más actos de adoración. El que hace ejercicios, se estira, y come bien tendrá más energía comparado al que no. Esta energía contribuye a la habilidad de pararse a rezar por un tiempo prolongado, a despertarse a tiempo para fayr o tajayud, o para hacer actos de caridad y otras buenas obras, etc.
    Además, las artes marciales tienen tanto beneficio para el que se propone embarcar en su trayecto, tal como aumentar la confianza, coordinación, habilidades de liderazgo, agilidad, flexibilidad, y, por supuesto, el conocimiento práctico de la defensa propia. A través de las artes marciales, el estudiante aprende a ser humilde, respetuoso, honorable, y también le ayuda a mantener el control, la integridad en sus acciones, y le provee las herramientas necesarias para superar todos los obstáculos, insha’Alá.

    Demasiados jóvenes hoy en día están involucrados en actividades sedentarias como los videojuegos y la televisión. Hay un gran aumento en la obesidad y las enfermedades asociadas que afectan al corazón y al sistema digestivo. Esto es sorprendente, especialmente sabiendo que el Mensajero de Alá dijo en un hadiz auténtico,

    ““El hijo de Adán nunca va a llenar un recipiente con algo peor y malo que su estómago. Es lo suficiente algunos pedazos (de alimentos) que lo mantengan en pie, de lo contrario, se debe dividir el estómago en tres partes: Un tercio para su comida, el otro para la bebida y la otra tercera parte para su aliento “(Ibn Hibban)

    Hay una necesidad para programas como Aqabah Karate en nuestras comunidades para ayudar a parar esta epidemia de obesidad. Los musulmanes a lo largo de la historia han tenido una reputación de ser disciplinados, fuertes, y valientes. Podemos ver y conocer de esto por las historias de los compañeros del Profeta (que la paz este con él) como Omar bin el Khatab, Khalid bin el Walid, Osama bin Zaid, Abdulá bin az Zubair, y muchos más.

    Cuando leemos sobre sus vidas, aprendemos que ellos fueron verdaderamente, maestros de las artes marciales. Quizás no tenían Cinturones Negros en Karate o Kung Fu, pero vivían por los códigos de conducta íntegros de las artes marciales que incluyen la lealtad, obediencia, respeto, amor y misericordia, honor, valentía, inteligencia, y espíritu indomable. Estas son las normas de comportamiento que se han establecido en Aqabah Karate y se les enseña a sus estudiantes.

    La práctica de las artes marciales es una disciplina esencial que puede traer grandes beneficios a los musulmanes en esta etapa de pereza y obesidad. Actividades de fuerza y acondicionamiento ayudan a aumentar la resistencia y la salud cardiovascular; la lucha, el entrenamiento de golpes y defensa propia ayudan a aumentar la confianza; y en general, las clases inculcan un sentido de liderazgo, disciplina, y honor que son cualidades excelentes tanto para los hombres que para las mujeres y niños. Los centros islámicos y mezquitas pueden servir sus comunidades a través del establecimiento de este tipo de programas. Es una manera para todos poder ser mejor que los creyentes débiles y ganar el amor de Alá. ¿Por qué no comenzar hoy?

  • Spanish: Como yo me converti al Islam

    Es difícil creer que diferente era mi vida hace solo 3 años. Alhamdulillah, Allah me ha bendecido guiándome al camino recto. Mi historia fue escrita por Allah, glorificado y alabado sea, y lo que pasó fue por Su Voluntad.

    Al principio del 2009, yo asistí a una boda en una iglesia católica, subhanAllah; yo no sé que pasó durante esa ceremonia que me hizo cambiar, pero cuando yo salí de esa iglesia ese día, yo supe que ya no quería ser cristiana. No sabía lo que quería ser, pero sabía que no quería ser judía ya que el proceso de conversión al judaísmo era muy largo y complicado.

    Tenía una amiga musulmana durante ese tiempo y yo pasaba mucho tiempo con ella. Fui testigo de la unión de su familia durante el mes de Ramadán, y era algo que siempre me llamó la atención y me gustaba. Yo me senté frente a mi computadora un día y busqué por Google, “cómo alguien puede hacerse musulmán”, y me sorprendí al aprender que lo único que requiere son unas pocas palabras.

    Le conté a mi amiga musulmana y a su familia que yo quería ser musulmana y ellos se emocionaron muchísimo. Me regalaron un Corán, pero sinceramente, no lo leí casi. Yo sabía, sin embargo, que me quería convertir, diciendo el shahada (el testimonio de la fe) antes del Ramadán del 2009.

    Todo comenzó un día en junio. Cuando regresaba de un viaje a Los Ángeles y estaba caminando hacía mi carro; fue en ese momento que me sentí animada y sentí un sentimiento de certeza absoluta, el 100%, que yo estaba lista para tomar mi shahada. Yo no sabía mucho sobre el Islam en ese punto, pero estaba implantado en mi corazón desde ese momento que yo tenía que ser musulmana. El siguiente viernes tome el shahada. No supe cómo rezar hasta el primer día de Ramadán en el 2009.

    Afortunadamente, después de Ramadán, al fin de octubre, encontré el centro M.E.C.C.A. y el programa para los nuevos musulmanes. Ha sido un viaje maravilloso desde entonces, y lo demás es parte de la historia. ¡Alhamdulillah, todas las alabanzas son para Allah!

    Yo soy una terapeuta de movimiento y nutricionista que ha estado en la industria de la salud y el mantenimiento físico por más de 20 años. Yo manejo un negocio exitoso de entrenamiento y nutrición en Manhattan. Mis estudiantes me han apodado la “Sargenta Hiyabi.” También soy la instructora del grupo “En forma para Alá,” una clase de ejercicio y fortalecimiento que se lleva acabo semanalmente en el Centro MECCA en Manhattan.

    Yo soy considerada la “Sheikha” del mundo de la salud y el ejercicio por mi aprendiz, y soy la directora de Nadoona, una organización sin fines de lucro que promueve la buena salud y el ejercicio. Yo manejo los programas individuales para el cambio de imagen corporal de Nadoona.

  • Fiqh of Muslim Minorities: Necessity or Innovation?

    Q: There is a scholarly difference nowadays as to fiqh al-aqalliyyat or the fiqh of Muslim minorities. Some scholars regard it as an innovation that manipulates Allah’s religion, and some others consider it a lawful necessity. What is your point of view on that issue with special reference to the concept of fiqh al-aqalliyyat itself? What is the nature of the scholarly difference in that regard?

    A: In the first place, we’d like to note that any person with a sound intellect agrees that the Shari`ah aims at removing hardship from people and giving them solutions to their problems regardless of their places and locations. In countries where Muslims represent the minority and are, therefore, not under the rule of an Islamic government, they may face lots of problems that they have to solve in order for their life to go smoothly. These things they face are totally unlike those that are in the Muslim countries. Here comes the role of the Shari`ah to provide solutions for their problems and to answer their needs. Fiqh, in its very nature, is mainly concerned with finding solutions to people’s problems and making their life easy in the shade of the Shari`ah. In no way does this mean transforming the basics of religion or changing its pillars. We cannot say, for example, that people living in a country where they represent a minority do not have to perform a certain Prayer. Rather, they are required to observe their religious duties. However, the nature of the place, the surrounding environment, and the system may require some solutions to be produced under the general objectives of Shari`ah, which is mainly concerned with maintaining the five basic things: life, religion, reason, lineage, and property.

    Thus, in quest of achieving these general objectives of the Shari`ah, the role of ijtihad appears to produce new solutions, which culminate in the new but not new fiqh of Muslim minorities. Thus, the fiqh of Muslim minorities cannot be regarded as an innovation.

    The fiqh of Muslim minorities is not an innovation. The earlier books of jurisprudence have tackled many rulings peculiar to the Muslims who live in countries that do not adopt Islam.

    It is a necessity that Muslims [in non-Muslim countries] are in need of. Its rulings are in conformity with the criteria that scholars consider as to jurisprudence in general. Responding to the question, Sheikh Muhammad Al-Mukhtar Al-Shinqiti, Director of the Islamic Center of South Plains, Lubbock, Texas, states the following: “Jurisprudence is different from Shari`ah in that sense: Shari`ah refers to the revealed religion as a whole, while jurisprudence refers to how the rules of Shari`ah are to be applied from the points of view of the jurists. Hence, there is nothing wrong in having jurisprudence that deals with the issues and conditions peculiar to the Muslim minorities in non-Muslim countries. There are many aspects of difference between the conditions of the Muslims who live as minorities in non-Muslim countries and those representing the majority of the population of the Muslim world. With this in mind, we are to take into account also that jurisprudence always takes into consideration the difference in the elements of time and place when it comes to prescribing rulings. Thus, the fiqh of Muslim minorities is not an innovation. The earlier books of jurisprudence have tackled many rulings peculiar to the Muslims who live in countries that do not adopt Islam. It is only the term given to such rulings, i.e. “Fiqh of Muslim minorities” that is innovated, and there is nothing wrong in changing terms. The scholarly difference referred to in the question in hand may be, rather, considering mixing up jurisprudence with Shari`ah in people’s minds. There is no Muslim scholar who can agree to having a Shari`ah or Islam peculiar to minorities. So, jurisprudence is not involved in the difference.” Moreover, Sheikh Taha Jabir Al-`Alawani, former chairman of the Fiqh Council of North America, adds: “Fiqh of minorities is not to be regarded, as it is common nowadays, as dealing with minor juristic issues. It is, rather, to be handled within the comprehensive outlook of jurisprudence that tackles all aspects of religion in the sense which the Prophet (peace and blessings be upon him) referred to when he (peace and blessings be upon him) said: “If Allah wants to do good to a person, He makes him comprehend the religion.” Hence, it is important to consider the fiqh of minorities as a considerable branch of jurisprudence in general in order to put it in its suitable framework, and in order to deal with the issues peculiar to the Muslims living in non-Muslim countries that have not been given certain rulings in Shari`ah. To sum up, the fiqh of minorities is concerned with the legal rulings regarding the issues that concern the Muslim communities living in non-Muslim societies. Considering the different conditions of these communities, we are to bear in mind that the legal rulings applying to them are not applicable to the Muslims living in the Muslim world. Furthermore, he who deals with such branch of jurisprudence is also to have knowledge about the sciences of sociology, economics, politics, and international relations.” Finally, Sheikh Muhammad Nur Abdullah, former President of ISNA and Member of the Fiqh Council of North America, concludes: “Fiqh al-aqalliyyat has arisen in request of Muslims’ state of affairs as a minority in a non-Muslim country and not as a majority living in a Muslim country. The needs of Muslims living in a non-Muslim country, as well as their conditions and circumstances, may differ from other countries where Muslims live as a majority. In this case, the rules of Shari`ah that are not decisive can be adjusted in a way that suits them and never puts hardship on them. For example, voting for political parties in Muslim countries is completely different from non-Muslim countries, because in the former case Muslims have Islamic parties as an option, whereas in the latter case they do not exist. In this case, some Muslims might get confused that this can go under the category of taking non-Muslims as patrons in a way that is not sanctioned by Islam. However, under fiqh al-aqalliyyat, this is understood in another sense that Muslims should vote for the party that serves their issues the best. Globalization has played an important role in bridging the gap between people and has facilitated the means of communication. However, the daily conditions of Muslims differ from one country to another. That is why Muslims in non-Muslim countries need this kind of fiqh.”

    Allah knows the best.
    [This question was asked by Ameen from U.K. and was answered by the scholars at Islamonline.net].

  • Islamophobia and the Muslim Center at Groud Zero

    The proposal by the Cordoba Initiative to build an Islamic center near Ground Zero has drawn major media attention and engendered fierce debate. Right-wing political commentators, politicians, hard-line Christian ministers, bloggers and some families of 9/11 victims have charged that it is insensitive to 9/11 families, dishonors memories of the victims and will be a “monument to terrorism.”

    But here are the facts: The center is not at Ground Zero but two blocks away, and the Cordoba Initiative seeks to build a center, not a mosque. The center is not designed as a local mosque for a Muslim community but rather to serve the wider community.
    It is meant to improve interfaith and Muslim-West relations and promote tolerance — not just to provide services to Muslims. The proposed 15-story community center will include a prayer room, offices, meeting rooms, gym, swimming pool and performing arts center.

    The controversy over Cordoba House is not an isolated event. It is part of a much more far-reaching pattern and problem.
    Mosque construction in the United States has become a catalyst for increased anti-Islam and anti-Muslim sentiment, discrimination and hate crimes in recent years.

    Efforts to construct mosques to accommodate growing Muslim populations have sparked intense opposition. A commentary appearing in the New York Post last month attacked plans to construct mosques in the state of New York:

    “…There’s no denying the elephant in the room. Neither is there any rejoicing over the mosques proposed for Sheepshead Bay, Staten Island and Ground Zero because where there are mosques, there are Muslims, and where there are Muslims, there are problems.”

    It continued: “Before New York becomes New Yorkistan, it is worth noting that the capital of Great Britain was London until it became known as ‘Londonstan,’ degenerated by a Muslim community predominantly from South Asia and Africa, whose first generation of ‘British Asians’ has made the United Kingdom into a launching pad for terrorists.”
    In the face of such rhetoric, where do we go from here?

    Globalization and an increasingly multicultural and multireligious America (and Europe), with their significant Muslim populations, tests the mettle of Western democratic principles of free speech and freedom of worship.

    Unfortunately, American attitudes toward Islam and Muslims often blur the line between the peaceful and rational mainstream majority of Muslims on the one hand and the acts of a small but dangerous minority on the other.

    In some states, opposition to mosque construction has been led by politicians — individuals charged with representing and upholding democratic values.

    In June 2010, a Tennessee Republican candidate, Lou Ann Zelenik, opposed the Muslim community’s proposal to build a mosque in Murfreesboro, charging the Muslim center was not part of a religious movement, but a political one “designed to fracture the moral and political foundation of Middle Tennessee.”

    She warned, “Until the American Muslim community find it in their hearts to separate themselves from their evil, radical counterparts, to condemn those who want to destroy our civilization and will fight against them, we are not obligated to open our society to any of them. “

    The charge that Muslims do not condemn terrorism has been made repeatedly, despite that post-9/11, many Muslim leaders and organizations in America and globally have consistently denounced acts of terrorism. But major media outlets do not seem to find them newsworthy, and thus they must be found in smaller outlets on the internet.

    Even though major polls by the Gallup Organization and PEW research center show that the vast majority of American Muslims are well-integrated and, in contrast to many Muslim countries, pluralistic in outlook, a 2006 USAToday-Gallup poll found that substantial minorities of Americans admit to having negative feelings or prejudices against Muslims.

    Fewer than half the respondents believed U.S. Muslims are loyal to the United States. About four in 10 favored more rigorous security measures for Muslims than those used for other U.S. citizens and requiring Muslims who are U.S. citizens to carry a special ID and undergo special, more intensive, security checks before boarding airplanes in the United States.

    Islam-bashing charges leveled with no concrete evidence by pundits and politicians ring hollow. The call by some New York politicians for a delay in the construction of the Cordoba Center to examine its funding is simply grandstanding that reinforces the notion that somehow all Muslims, mosques and Islamic centers are guilty until proved innocent.

    Why should Muslims who are building a center be any more suspect than Jews who build a synagogue or center or Christians who build a church or conference center?

    As New York’s Mayor Michael Bloomberg put it: “If somebody wants to build a religious house of worship, they should do it and we shouldn’t be in the business of picking which religions can and which religions can’t. I think it’s fair to say if somebody was going to try to on that piece of property build a church or a synagogue, nobody would be yelling and screaming. And the fact of the matter is that Muslims have a right to do it, too.”

    Muslims are part of the mosaic of America, citizens and believers who are economically, educationally and politically integrated. No longer predominantly new arrivals, many are second- and third-generation citizens. Despite terrorist attacks by a very small but dangerous minority of extremists, the majority of Muslims, like their non-Muslim fellow citizens, are loyal citizens.

    Islamophobia must be recognized for what it is, a social cancer as unacceptable as anti-Semitism, a threat to the very fabric of our democratic, pluralistic way of life. The line that distinguishes Islam from those who commit violence and terror in the name of Islam –between the majority of mainstream Muslims and the acts of a minority of Muslim terrorists — must be maintained.

    Blurring these distinctions risks the adoption of foreign and domestic policies that promote a clash rather than co-existence of cultures and threaten the rights and civil liberties of Muslims.

  • The Case for the  “Fiqh of Muslim Minorities”

    The Case for the “Fiqh of Muslim Minorities”

    Can a Muslim live a pious or just life in a society where Muslims are a minority? Some Muslims wonder. Some non-Muslims (especially some agenda-driven pundits and Islamophobes) also raise a question: Can Muslims be loyal citizens in the West? These questions may not be burning issues or the reflections of widely held views, but these are certainly present in our contemporary debates and discourses, and therefore, they deserve adequate attention and answer. Since the “Fiqh al-Aqalliyyat” or “Fiqh for the Muslim Minorities” deals with these issues, we have decided to make this subject the “cover story” for the current issue of The Message.
    It’s true that many medieval jurists viewed the world from a binary perspective—“Dar-ul-Islam” (Abode of Peace) and “Dar-ul-Harb” (Abode of War) and advised Muslims not to live in a non-Muslim land permanently. Their argument was that where Muslims are a minority, they live not only under non-Muslim political authority, but their environment also becomes surrounded by moral laxity and all sorts of transgressions. Therefore, Muslims have no choice, according to these jurists, but to migrate from a non-Muslim land to a Muslim land. Many scholars (both medieval and contemporary), however, contested and refuted this “fatwa” on the ground that in Islamic religious texts (i.e., the Quran and Sunnah), no clear divine prohibition on residence in non-Muslim land exists. As a matter of fact, sometimes the situation in the so-called “Muslim land” could be more hostile to the Islamic lifestyle than the “non-Muslim land.” The majority scholars thus view that if certain conditions are met, especially if the freedom to “manifest one’s religion” is present, residence anywhere is permissible.

    Fiqh Al-Aqalliyyat deals with the
    daily problems that arise for millions of Muslim individuals living in the West or in similar minority situations

    Sheikh Taha Jaber Al-Alwani has rightly pointed out that “the classical and medieval jurists ignored the need for a systematic formulation of the status of Muslims as minorities”. Today, among the 1.57 billion Muslims worldwide, at least one third of them—if not more—live as minorities, and many of them reside in the west. Among these western Muslims, many are actually native born and, therefore, there is no such place for them that they can “return” to. The challenge these Western Muslims (and the Muslim minorities elsewhere) are confronting today is how to ensure their integration in these societies without the loss of their religious identity. The good news is that Fiqh of Muslim Minorities seeks to provide that answer (or solution).

    Fiqh al-Aqalliyyat, to put it simply, deals with the daily problems that arise for millions of Muslim individuals living in the west or in similar minority situations. It tries to resolve conflicts with the culture and values of the host/native societies from within the framework of Islamic jurisprudence. According to Alwani, “It is not meant to give minorities’ privileges or concessions not available to Muslim majorities; on the contrary, it aims to project minorities as representative models or examples of Muslim society in the countries in which they live. It is the fiqh of model communities, elites, and a rigorous, rather than frivolous or concessionary, approach. Based on the rules and fundamentals of this fiqh, a number of parameters have been identified which may define our method in responding to questions from minority members” (Towards a Fiqh for Minorities: Some basic Reflections, IIIT: 2003, pp.3-4).
    This, however, is not to suggest that the ruling in two different situations will always remain the same. Since the ‘fiqh for the minorities’ as a discipline takes into account the relationship between the religious ruling and the conditions of the community and the location where it exists, obviously, the fuqaha take into consideration a ‘sensitive’ appreciation of the social context. While answering a question, the jurists carefully examine the wider social context in which this question arises, as well as the social implications of implementing the fatwa. Furthermore, “the fatwas should be guided not by a literalist reading of the sources of law, but, instead, should be shaped by the broader aims of the shariah (maqasid al-shariah), Islam’s missionary imperative as well as by the recognition of the fact that the shariah ‘permits all that is clean and wholesome and forbids what is harmful,’ and hence is ‘aimed at making life easier and more convenient.” After all, ‘the fulfillment of religious obligations is concomitant upon human ability’.

    At a time when the Muslim community (ummah) is passing through many challenges that require creative, sensitive, and sound answers, it’s a matter of great relief and hope that the Fiqh Al-Aqalliyyat is being applied to address some of those challenges. Fiqh of Minorities, therefore, could be considered not only as a legitimate and timely ijtihad for Muslims, but it’s indeed a window through which the rest of the world would be able to see the beauty of Islam as well.