بسم الله الرحمن الرحيم

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  • Spanish: Allah Rescata a un Boricua con el Islam

    Bismillahi Rahmanir Raheem. En el nombre de Allah el Clemente el Misericordioso. Que la paz de Allah este con Su último mensajero, el sello de los profetas, Muhammad. Y que la paz de Allah este con todos los que sigan sus pasos hasta el Dia del Juicio.

    Mi familia querida

    Fui bendecido con padres de origen puertorriqueño. Soy el menor de tres hijos que nacimos en Nueva York, y nos criamos entre Puerto Rico y Nueva Jersey.

    Mi familia fue bendecida con mi madre, quien antes de casarse con mi querido padre, era una monja. Mi madre les enseñaba a más de 50 niñas en el convento en Nueva York. Estudió sicología en la Universidad de Fordham. Mi madre tenía preguntas sin respuestas y eso la llevó a dejar el convento y luego se casó con mi padre. Mi madre nos enseño a siempre suplicarle a Dios por nuestra comida, al despertar, y antes de dormir. En Puerto Rico estableció el catecismo en nuestro hogar para los niños del barrio. Mi padre era un gran trabajador; nos llevaba a trabajar para aprender como sobrevivir. Desde pequeño aprendi a hacer pizza, huevos revueltos, y sandwiches. Mi padre jugaba con nosotros videojuegos y deportes en sus días libres. Mis hermanos mayores siempre jugaban comigo, me llevaban al cine, y siempre nos divertíamos juntos.

    El Islam y el baloncesto

    Desde pequeño era un fanático de Michael Jordan y los Chicago Bulls. Los Bulls ganaron 3 campeonatos y luego Jordan se retiró. Me quede como un niño sin estrella. Me puse a buscar y elegí como jugador favorito a Chris Jackson de los Denver Nuggets, que luego acepto el Islam y se cambió el nombre a Mahmoud Abdul Rauf. En ese tiempo no se tenía mucho acceso a ver juegos de otros equipos, a menos que esos equipos jugaran con el equipo local. La manera que me mantenía al día era coleccionando tarjetas. Una vez estuve leyendo las tarjetas de Mahmoud Abdul Rauf y encontré información acerca del Islam, como el significado de su nombre y sobre la peregrinación hacia la Meca.

    Como no tenía acceso de ver muchos juegos de Denver tuve que escoger uno de dos equipos locales que eran los Knicks de Nueva York o los Nets de Nueva Jersey. Elegí a los Knicks porque nací en Nueva York y como jugador favorito elegí a John Starks. Ese año los NY Knicks llegaron a las finales contra los Houston Rockets. Los Houston Rockets tenían a la leyenda, Hakeem Olajuwon, quien estaba ayunando durante los juegos para el campeonato. Muchos de los Knicks le hablaban basura y él pacientemente respondía con su juego.

    Los Rockets tenían la oportunidad de ganar juego con un lanzamiento por Starks, pero fue bloqueado por Hakeem y Houston ganó el campeonato de la NBA. Este fue mi primer contacto con el Islam, pero durante ese tiempo no estaba interesado en la religión.

    Las dificultades de un joven

    Mientras estaba en la escuela Secundaria de Union Hill, localizada en Union City Nueva Jersey, comencé a fumar cigarros porque todos mis amigos lo hacían. Después de la escuela íbamos a jugar baloncesto y algunas veces las personas que esperaban su turno para jugar tomaban cervezas o fumaban marihuana. A consecuencia, de joven me la pasaba jugando baloncesto, cantando reggaeton en las discotecas, tomando alcohol y “jangeando” con las amistades. Tuve algunas malas experiencias como la pérdida de un amigo que se ahogo mientras dormía intoxicado con alcohol a la edad de 18 años. También me envolví con una pandilla, en la que conocí a mi gran amigo, Carlos Hernández de Colombia, quien vivió unas semanas en mi casa. A Carlos le gustaba leer mucho y un día fue conmigo a la biblioteca pública y por él me robe una copia del Corán. Los miembros de la misma pandilla de la que yo era parte mataron a dos de mis amigos con quienes yo estuve el día anterior. Esa tragedia me afectó mucho. Día tras día pensaba en tres cosas: La muerte, la enfermedad, y la seguridad de mi familia. En esos momentos perdí la confianza de todo ser humano con excepción de mis padres, pero ellos no tenían le experiencia para ayudarme en mi caso. Decidí buscar de Dios. Fui a seis diferentes iglesias para buscar la Biblia de cada iglesia.

    Mi jornada espiritual

    Mi Jornada comenzó en el año 1998 cuando me sentía sin dirección, sin tener la habilidad de confiar en otro ser humano. Visité las iglesias del pueblo y adquirí 6 biblias. Mientras leía y comparaba entre ellas, me acorde del Corán que mi amigo, Carlos, dejó en mi hogar. Lo busqué y comencé a leer diariamente las 6 biblias y el Corán. Interesantemente, me enteré de la acusación contra la Biblia del Rey James de parte de la Nueva Revisada, que dice en la introducción: La Biblia Rey James tiene graves errores. Me puse a pensar, ¿cómo una Biblia Sagrada va a criticar a otra Biblia Sagrada? Pensé que eso es obra del ser humano no de Dios.
    Luego leí en la Introducción del Corán, traducido por Abdullah Yusuf Ali, que “este Corán es una confirmación del mensaje de Moisés, Jesús, Muhammad, y todos los profetas de Dios. También dice que el Corán permanece en árabe, en su forma original sin haber sido cambiado milagrosamente por más de 1400 años y millones de personas se lo han memorizado. Esto me impresionó.

    Mi lectura del Corán

    Continué la búsqueda y me apegue a la lectura del Corán. Quise aplicar toda orden que leía. Leí un versículo que decía:
    Establece el salat desde que el sol comienza a declinar hasta la llegada de la oscuridad de la noche, así como la recitación del alba. Es cierto que la recitación del alba queda atestiguada. {Sagrado Corán 17:78} Tras leer ese versículo, me levantaba a medianoche en secreto, entre yo y Allah, a leer el Corán mientras mi familia dormía. Sentí una fuerza interior cada vez que hacia un acto para complacer a Allah.

    Luego leí un versículo relacionado con el hablar bien:
    ¡Vosotros que creéis! Temed a Allah y hablad acertadamente. Él hará buenas vuestras acciones y os perdonará las faltas. Y quien obedece a Allah y a Su mensajero ha triunfado con gran éxito. {Sagrado Corán 33:70-71} Enseguida después de leer ese versículo comencé a poner mucho esfuerzo pare controlar mi manera de hablar. Y solamente esforzándome para hablar bien o mantenerme en silencio.

    Me mantuve leyendo el Corán por nueve meses consecutivos y a través de la lectura y la aplicación me di cuenta que gradualmente iba curándome del vicio de fumar cigarrillos y tomar alcohol. Esa fuerza interna me hizo confiar más y más en el Sagrado Corán. Finalmente después de 9 meses de lectura del Corán tome la decisión el 24 de septiembre de 1999 para aceptar el Islam. Acepte el Islam en el NHIEC: Centro de Educación Islámico del Norte de Hudson en Union City con el Sheij Mohammed Al Hayek, quien regularmente ofrecía clases en ingles para nuevos musulmanes. Dos años después, mi querida madre y mi querido padre también aceptaron el Islam. Alabado sea Allah.

    Esfuerzos en divulgar el Islam

    En el año 2002 establecí una clase en español en NHIEC titulada “Entendiendo el Islam”. Luego, en una reunion del Comité de Dawah, el Imam Al Hayek me preguntó si tenía una idea para un evento dirigido a la comunidad latina. Yo sugerí El Día de los Latinos Musulmanes. Através del maravilloso esfuerzo del Comité de Dawah se llevó acabo el primer evento en el 2002. Continúe mis esfuerzos haciendo las clases semanales desde el 2002 hasta el 2004.

    Mi paso hacia estudiar el árabe y los estudios islámicos

    En el 2004 recibí la maravillosa noticia que se me ofrecía una beca para estudiar en Egipto; el idioma árabe en el Instituto Eqraa y estudios islámicos en la Universidad de Al Azhar. Estudie en Egipto desde el 2004 hasta el 2007, completando 5 años de materia en 3 años en Al Azhar. Alabado sea Allah. Conocí maravillosos hermanos y hermanas latinos en Egipto, quienes ayudaron a ubicarme. Entre ellos: Abdul Rahman Khairo de Colombia, Sheikh Uzman de Argentina, Dr. Juan Yahya Suquillo visitaba y siempre nos daba buenos consejos, y también conocí a nuestro querido hermano Mujahid Fletcher, el fundador de IslamInSpanish. Pasamos noches hablando de cómo poder servir a nuestra comunidad Latino/Hispana.

    IslamInSpanish: Mi nueva familia

    En el año 2010 traslade a mi familia de Nueva Jersey hacia la maravillosa ciudad de Houston, con el propósito de trabajar en Iman Academy, una escuela Islámica como maestro y trabajar con IslamInSpanish. Me junte a IslamInSpanish por su extraordinaria misión de producir multimedia educando a los latinos sobre el Islam.

    Ha sido una maravillosa experiencia poder trabajar con IslamInSpanish en el servicio de nuestra comunidad latina, grabando los programas de IslamInSpanish en el Studio de Andalucía Center con “La Voz de IslamInSpanish”, el narrador oficial Abu Mujahid Fletcher. IslamInSpanish tiene mucho que ofrecerle a la comunidad latina. ¡Alabado sea Allah!
    Materia de Educación Islámica en www.islaminspanish.org

    La comunicación con la comunidad latina por medio de Facebook en la página: facebook.com/IslamEnSpanish
    Material disponible para la venta en: http://www.dar-us-salam.com/
    Presentaciones nacionales e internacionales: Contáctelos via: info@islaminspanish.org. http://www.facebook.com/IslamEnSpanish

    Elegido Imam para la comunidad de Beaumont Texas

    A finales del año 2011 recibi una oferta para ser un Imam en Beaumont, Texas. Honestamente, mi primera respuesta fue no, estaba super contento viviendo en Houston, y con mis trabajos en Iman Academy y en IslamInSpanish. Claro que estaba extremamente ocupado y no tenía mucho tiempo para mi familia. Mi maravillosa esposa me dijo: Vamos a dondequiera que vayamos. Hice la oración Istikhara (La Consulta con Dios), analicé la oferta y me dije a mi mismo, “Con esta oferta podría balancear mi vida y manejar mi tiempo mas adecuadamente. Podría hacer dawah, continuar mis estudios del Islam, pasar tiempo con mi familia colectivamente e individualmente y ser un ejemplo musulmán. Después de la oración Istikhara consulte con Isa Parada, Abdullah Oduro, Mujahid Fletcher, Abu Mujahid Fletcher, mi madre, y tome la decisión de aceptar la oferta como Imam de la Sociedad Islámica de Triplex. En el mes de enero del 2012, fundamos la escuela Al Hidaya, una escuela suplementaria que se lleva acabo los fines de semana.

    La Mision de Al Hidaya es: “Desarollar en los jóvenes un amor por Allah como su Dios, un amor por el Islam como su modo de vivir, un amor por Muhammad (Que la paz sea con él) como el sello de los Profetas, y un amor por el Corán como la guía para la humanidad.” En Al Hidaya, los estudiantes aprenden el árabe, estudios islámicos, la lectura del Corán, baloncesto y artes marciales. Al Hidaya constituye de maravillosos estudiantes, maestros, y voluntarios.

    Otros programas de IST (Islamic Society of Triplex):
    (1) KnewU: Clases para nuevos musulmanes en ingles. Programa fundado por Abdullah Oduro.

    (2) La Explicación del Corán

    (3) Visitas a la prisión

    (4) Programa para jóvenes

    (5) El Dialogo Religioso

    (6) Noches de Película

  • Spanish: El Sumurai Latino

    Al pensar en artes marciales, mucha gente inmediatamente se imaginan a Bruce Lee o a Chuck Norris, y al pensar en un musulmán, lo que se les viene a la mente es alguien árabe. ¿Pero qué tal un musulmán latino que también es artista marcial? Algo como un samurái latino que solo se inclina hacia Alá? – Ese soy yo.

    Mis padres emigraron desde Ecuador a los Estados Unidos a final de los años setenta. En 1980 nací yo y después de ocho años me encontré en un uniforme negro y un cinturón, pateando y pegando sobre una estera verde en Unión City, Nueva Jersey. Comencé a practicar Kung Fu de Garra de Tigre durante mi niñez y adolescencia, continuando hasta mi primer año de la universidad. Las artes marciales fueron una mayor y crucial parte de mi vida porque me ayudaban a mantenerme disciplinado y enfocado. No me la pasaba andando por las calles como otros muchachos, no me uní a una pandilla, ni me metí en problemas porque estaba muy ocupado entrenando y manteniendo una vida saludable.

    Cuando entre a la universidad en 1998, decidí dejar mi entrenamiento para enfocarme en mi educación. Durante mis años de estudio, conocí el Islam y lo abrace como mi estilo de vida. A según fui conociendo más y más del Islam; sobre cómo adorar a Alá únicamente y las costumbres del Mensajero de Alá, Muhammad (que la paz este con él), me di cuenta que muchas de las cosas que practicaba durante Kung Fu no eran aceptables islámicamente, como la reverencia, haciendo ejercicios al escuchar música, entremezclarse con el sexo opuesto, etc. Sin embargo, había otros aspectos que coincidieron con el Islam como el honor, responsabilidad, la misericordia y amor para los demás, disciplina, dedicación, perseverancia, lealtad junto con otras cualidades.

    No encontraba una solución al conflicto entre los beneficios del entrenamiento y los aspectos que no estaban de acuerdo con el Islam. Pasemos hasta el 2009; después de haberme casado y tenido dos hijos, me mude a College Park, Maryland. Durante ese tiempo me encontraba descontento con mi condición de salud. Mido 5’4 de altura y pesaba más de 200 libras, de acuerdo con la mayoría de doctores era obeso. Recuerdo que pensé que la única manera que podría cambiar era si comenzaba a entrenar nuevamente en artes marciales. Empecé un trabajo nuevo en la oficina administrativa de la mezquita local. Uno de mis compañeros estaba entrenando en el programa de karate que la mezquita ofrecía. Estaba tan feliz que finalmente encontré la oportunidad que esperaba.

    Fui mi primer día e inmediatamente me inscribí. Me dedique de la misma manera que lo había hecho durante mi adolescencia. Perdí 50 libras y recibí mi Cinturón Negro poco más de un año después; todo en un ambiente islámico, entrenando con otros hermanos musulmanes, y adorando Alá mientras tanto. Lo que encontré en College Park era un programa único. Es algo en que todas las comunidades deben establecer e invertir para promover la disciplina, liderazgo, buena salud y el ejercicio.

    Hoy soy uno de los instructores principales de Aqabah Karate en Dar-us-salaam/Al Huda School, enseñando clases de Tang Soo Do Coreano y Jiu Jitsu Brasileño. Dirigimos un programa solido con seis Cinturones Negros y doce candidatos al Cinturón Negro. Tenemos clases para hombres, mujeres, y niños desde los 5 años de edad. Les da a los miembros de nuestra comunidad una oportunidad para hacer ejercicios y sentires bien mientras aprenden técnicas de defensa propia prácticas.

    ¿Por qué es importante que todos los musulmanes aprendan artes marciales?

    Para muchos, incluyéndome a mí, Aqabah Karate es más que un programa extracurricular o un pasatiempo; es un complemento al estilo de vida que llevan como musulmanes. El Profeta (que la paz este con é) dijo en un hadiz autentico narrado por Abu Huraira, “El creyente fuerte es mejor y más amado por Alá que el creyente débil, pero hay bien en ambos.” (Reportado en Sajih Muslim)

    Muchos de los eruditos han dicho que este hadiz es relacionado no solo a la fe (el iman), sino también a la fuerza física y que es una manera de aumentar el iman. El bienestar físico ayuda al individuo a practicar más actos de adoración. El que hace ejercicios, se estira, y come bien tendrá más energía comparado al que no. Esta energía contribuye a la habilidad de pararse a rezar por un tiempo prolongado, a despertarse a tiempo para fayr o tajayud, o para hacer actos de caridad y otras buenas obras, etc.
    Además, las artes marciales tienen tanto beneficio para el que se propone embarcar en su trayecto, tal como aumentar la confianza, coordinación, habilidades de liderazgo, agilidad, flexibilidad, y, por supuesto, el conocimiento práctico de la defensa propia. A través de las artes marciales, el estudiante aprende a ser humilde, respetuoso, honorable, y también le ayuda a mantener el control, la integridad en sus acciones, y le provee las herramientas necesarias para superar todos los obstáculos, insha’Alá.

    Demasiados jóvenes hoy en día están involucrados en actividades sedentarias como los videojuegos y la televisión. Hay un gran aumento en la obesidad y las enfermedades asociadas que afectan al corazón y al sistema digestivo. Esto es sorprendente, especialmente sabiendo que el Mensajero de Alá dijo en un hadiz auténtico,

    ““El hijo de Adán nunca va a llenar un recipiente con algo peor y malo que su estómago. Es lo suficiente algunos pedazos (de alimentos) que lo mantengan en pie, de lo contrario, se debe dividir el estómago en tres partes: Un tercio para su comida, el otro para la bebida y la otra tercera parte para su aliento “(Ibn Hibban)

    Hay una necesidad para programas como Aqabah Karate en nuestras comunidades para ayudar a parar esta epidemia de obesidad. Los musulmanes a lo largo de la historia han tenido una reputación de ser disciplinados, fuertes, y valientes. Podemos ver y conocer de esto por las historias de los compañeros del Profeta (que la paz este con él) como Omar bin el Khatab, Khalid bin el Walid, Osama bin Zaid, Abdulá bin az Zubair, y muchos más.

    Cuando leemos sobre sus vidas, aprendemos que ellos fueron verdaderamente, maestros de las artes marciales. Quizás no tenían Cinturones Negros en Karate o Kung Fu, pero vivían por los códigos de conducta íntegros de las artes marciales que incluyen la lealtad, obediencia, respeto, amor y misericordia, honor, valentía, inteligencia, y espíritu indomable. Estas son las normas de comportamiento que se han establecido en Aqabah Karate y se les enseña a sus estudiantes.

    La práctica de las artes marciales es una disciplina esencial que puede traer grandes beneficios a los musulmanes en esta etapa de pereza y obesidad. Actividades de fuerza y acondicionamiento ayudan a aumentar la resistencia y la salud cardiovascular; la lucha, el entrenamiento de golpes y defensa propia ayudan a aumentar la confianza; y en general, las clases inculcan un sentido de liderazgo, disciplina, y honor que son cualidades excelentes tanto para los hombres que para las mujeres y niños. Los centros islámicos y mezquitas pueden servir sus comunidades a través del establecimiento de este tipo de programas. Es una manera para todos poder ser mejor que los creyentes débiles y ganar el amor de Alá. ¿Por qué no comenzar hoy?

  • Spanish: Como yo me converti al Islam

    Es difícil creer que diferente era mi vida hace solo 3 años. Alhamdulillah, Allah me ha bendecido guiándome al camino recto. Mi historia fue escrita por Allah, glorificado y alabado sea, y lo que pasó fue por Su Voluntad.

    Al principio del 2009, yo asistí a una boda en una iglesia católica, subhanAllah; yo no sé que pasó durante esa ceremonia que me hizo cambiar, pero cuando yo salí de esa iglesia ese día, yo supe que ya no quería ser cristiana. No sabía lo que quería ser, pero sabía que no quería ser judía ya que el proceso de conversión al judaísmo era muy largo y complicado.

    Tenía una amiga musulmana durante ese tiempo y yo pasaba mucho tiempo con ella. Fui testigo de la unión de su familia durante el mes de Ramadán, y era algo que siempre me llamó la atención y me gustaba. Yo me senté frente a mi computadora un día y busqué por Google, “cómo alguien puede hacerse musulmán”, y me sorprendí al aprender que lo único que requiere son unas pocas palabras.

    Le conté a mi amiga musulmana y a su familia que yo quería ser musulmana y ellos se emocionaron muchísimo. Me regalaron un Corán, pero sinceramente, no lo leí casi. Yo sabía, sin embargo, que me quería convertir, diciendo el shahada (el testimonio de la fe) antes del Ramadán del 2009.

    Todo comenzó un día en junio. Cuando regresaba de un viaje a Los Ángeles y estaba caminando hacía mi carro; fue en ese momento que me sentí animada y sentí un sentimiento de certeza absoluta, el 100%, que yo estaba lista para tomar mi shahada. Yo no sabía mucho sobre el Islam en ese punto, pero estaba implantado en mi corazón desde ese momento que yo tenía que ser musulmana. El siguiente viernes tome el shahada. No supe cómo rezar hasta el primer día de Ramadán en el 2009.

    Afortunadamente, después de Ramadán, al fin de octubre, encontré el centro M.E.C.C.A. y el programa para los nuevos musulmanes. Ha sido un viaje maravilloso desde entonces, y lo demás es parte de la historia. ¡Alhamdulillah, todas las alabanzas son para Allah!

    Yo soy una terapeuta de movimiento y nutricionista que ha estado en la industria de la salud y el mantenimiento físico por más de 20 años. Yo manejo un negocio exitoso de entrenamiento y nutrición en Manhattan. Mis estudiantes me han apodado la “Sargenta Hiyabi.” También soy la instructora del grupo “En forma para Alá,” una clase de ejercicio y fortalecimiento que se lleva acabo semanalmente en el Centro MECCA en Manhattan.

    Yo soy considerada la “Sheikha” del mundo de la salud y el ejercicio por mi aprendiz, y soy la directora de Nadoona, una organización sin fines de lucro que promueve la buena salud y el ejercicio. Yo manejo los programas individuales para el cambio de imagen corporal de Nadoona.

  • Spanish: Dawah En Mexico

    Spanish: Dawah En Mexico

    El 26 de junio de 2012, en cuanto Nahela Morales-Essouiri descendió de su avión, ella y su hijo, Andrew, caminaron a través de las puertas de llegada del Aeropuerto en la Ciudad de México. No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial.

    Morales, al igual que otros inmigrantes latinos en los EE.UU. que han aceptado el Islam, estaba ansiosa de presentar y hablar del Islam a los miembros de su familia en su país de origen y disipar estereotipos comunes y conceptos erróneos. Ella también se ofreció para llevar material esencial islámico y donaciones monetarias a la naciente comunidad musulmana en la ciudad de México. Su viaje comenzó a las 3 am en su casa en Union City, Nueva Jersey, donde se preparaba para ir al aeropuerto de Newark para abordar el vuelo de las 6 que se conecta en Detroit, Michigan, y que la llevaría a su destino.

    No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial

    Arreglos previos se hicieron con el líder religioso del Centro Islámico Al-Hikma, en la Ciudad de México para recoger las siete bolsas adicionales que Morales había preparado con los materiales educativos y la ropa donada por musulmanes en los EE.UU., especialmente para este viaje. Conoció al Imam Isa Rojas y a su esposa, Moserratt Pimentel, por primera vez en el aeropuerto y les presentó el equipaje. Ella fue recibida luego por los miembros de su familia quienes la llevaron a la casa de sus abuelos, donde se quedaría durante sus vacaciones de tres semanas.

    Al día siguiente, después de realizar la oración de la mañana en la habitación de invitados, recuerda, “Me senté a llorar allí por un tiempo, reflexionando sobre todos los aspectos de mi viaje del día anterior … la lucha, y el esfuerzo para el traslado del equipaje y por conseguir un carro en el aeropuerto mientras la gente miraba y aún así ser capaz de sonreírles a ellos como nuestro Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones estén con él) nos enseño, asegurándome de que el equipaje (que se perdió) llegaría a tiempo, y escuchar a la gente susurrando, ‘wow, habla un español perfecto’, y los cientos de miradas … eso fue todo muy fácil,
    Lo que fue devastador, según Morales, fue la inmediata respuesta de su familia a su atuendo, “Mi abuela diciéndome que ella no quería verme con ‘esa cosa en mi cabeza porque eso no se usa aquí’ la noche anterior frente a la prima que me había atacado físicamente hace unos años debido al hiyab (islámico velo) no fue (fácil) “.

    El comentario de su abuela de 103 años de edad, trajo de vuelta los recuerdos amargos de Morales, quien había recibido críticas de su familia cuatro años atrás por abrazar la fe musulmana, que la obliga a rezar cinco veces al día ahora y ponerse un pañuelo en la cabeza y a vestir prendas para cubrirse la figura. Aunque Morales creció durante años en la casa de sus abuelos en Cuernavaca, Morelos, ahora era una desconocida en su patria porque ser musulmana.

    En 1979, la madre de Morales asumió el riesgo de entrar en los EE.UU. ilegalmente y sola, dejando a su hija pequeña detrás en México bajo el cuidado de su abuela, para buscar una mejor forma de vida. Cuando Morales tenía 5 años de edad, ella se reunió finalmente con su madre, que se había instalado en Los Ángeles, California. Después de la Reforma de la Inmigración y la Ley de Control que fue aprobada en 1986, la familia pudo solicitar la amnistía y obtener la ciudadanía.

    A pesar de ser ciudadana de los EE.UU., Morales todavía se sentía como una extranjera. A la edad de 12 años, volvió a visitar la tierra que le dio los años más memorables de su vida, y ella siguió visitando a menudo a partir de entonces, incluso después de mudarse a la Costa Este en 2001.

    Sin embargo, esta visita más reciente fue como ninguna otra, “Me prometí a mí misma que yo estaba allí con un propósito y lo iba a llevar a cabo no importaba el cómo”, dijo Morales, “El propósito era mostrar a mi familia que mi fe estaba aquí para quedarse, y no era solo una tendencia o una fase de un pensamiento, sino como algo muy fuerte, firme, y verdadero, y lo más importante, que yo estaba allí sólo para transmitir el mensaje, y no para convertir a nadie. “ Como Secretaria y Coordinadora Nacional de Dawah en Español para WhyIslam, un proyecto del Círculo Islámico de Norte América, Morales estaba más que preparada.

    Una de sus tareas diarias en la oficina de WhyIslam en Somerset, Nueva Jersey, es tomar las llamadas de la línea telefónica 1-877-WhyIslam, donde la gente de todos los credos en los EE.UU. y Canadá llama para hacer preguntas sobre el Islam. El proyecto se anuncia en todo el país, en línea, a través de la correspondencia, y vallas publicitarias invitando a los estadounidenses a obtener respuestas. Este tipo de proyectos son desconocidos o se encuentran en etapas tempranas que apenas comienzan en México, pero Morales espera cambiar eso.

    El año pasado, cuando Morales comenzó a planear su viaje a México para visitar a sus familiares, llamó a la mezquita cercana al hogar de su familia. Después de hablar con el imán Isa Rojas acerca de las necesidades y recursos que hacían falta en el Centro Islámico Al Hikma, habló con amigos y colegas y formaron una red en línea llamada “Unidos para el Dawah en México”. Junto con WhyIslam y otras siete organizaciones islámicas que se ofrecieron como voluntarios para ayudar a Morales en su viaje, proporcionaron numerosos recursos incluyendo, ropa islámica para los nuevos conversos necesitados en La Ciudad de México, folletos y CD´s de audio sobre el Islam, libros para niños islámicos, y artículos de tocador.

    Esta fue una colaboración sin precedentes de organizaciones islámicas en los EE.UU. con el fin de asistir a una creciente comunidad musulmana en América Latina. Con hispanos convertidos al Islam en aumento en los EE.UU. desde el 9/11, de acuerdo con estadísticas e Informes de The American Mosque Report 2011, muchos de estos nuevos conversos, al igual que Morales, se están involucrando en la propagación islámica y la hacen llegar a sus familias en casa.

    Tania Cantú, una conversa española y madre de cuatro hijos que viven en San Antonio, Texas, es fundadora de Muslimahs Covered With Care – Musulmanas Cubiertas Con Cariño o (MCWC) una de las organizaciones que se han adherido a “Unidos para el Dawah en México”. MCWC se especializa en la asistencia a mujeres musulmanas necesitadas y conversas de todo el mundo, con modestos atuendos. Ellos reciben donaciones de dinero y ropa y las distribuyen en los EE.UU., Canadá, Europa y Australia.
    A través de MCWC, Cantú desea llegar a las nuevas convertidas al Islam para apoyarles, durante un tiempo, ya que ella siente que están en su momento más vulnerable, “Cuando me convertí al Islam viniendo del catolicismo mi familia me acuso de rechazar nuestra cultura a causa de sus ideas erróneas sobre el Islam”. Cantú recuerda haber recibido un vestido islámico por primera vez de una amiga musulmana después de su conversión en junio de 2006, durante el mes de Ramadán, un gesto que inspiró su obra.

    Después de escuchar sobre el viaje de Morales a México, ella se acerco inmediatamente: “Hemos estado trabajando juntas en algunos proyectos y a principios de este año, la hermana Nahela compartió conmigo las noticias acerca de ir a México para visitar a su familia. Nos habló de su gran deseo de proporcionar al Centro Masyid Al Hikmah con elementos muy necesarios. Esta fue una de nuestras muchas metas, el visitar países lejanos donde la demanda (de vestimenta islámica) es alta. Fue una gran oportunidad para MCWC extender la mano y ayudar a las mujeres musulmanas en México”.

    Algunas de las organizaciones que contribuyeron con material fueron, Islam en Español, Hablamos Islam Niños, Radio Islámico, y NHIEC, que recaudó $ 1000 para el Centro Hikmah y que los presentó con una placa conmemorativa en reconocimiento a sus esfuerzos de Dawah en México.

    Morales pudo entregar todo al Centro Islámico y reunirse con el imán Isa Rojas y miembros de la comunidad, además pudo impartir clases a las hermanas asistentes sobre higiene femenina islámica, asesorar a las mujeres musulmanas en varios temas, y participar en una feria educativa en la capital para disipar los estereotipos negativos sobre el Islam. Morales también alentó a los miembros de la mezquita de crear un comité de divulgación. Sintió que su participación en la creciente comunidad islámica mexicana fue un éxito, pero en relación con su propia familia fue el reto más grande.

    Sin embargo, durante su estancia de tres semanas, las cosas empezaron a cambiar. Su tío le sorprendió cuando le confesó que había comprado el Corán unas semanas antes de su visita y otros familiares comenzaron a preguntarle a ella sobre el Islam.
    “A los pocos días de mi estancia, sentí que todo el mundo estaba más a gusto y las preguntas comenzaron a fluir en todas direcciones. Las preguntas nunca se detuvieron o tal vez lo sentía de esa manera porque siempre me encontraba explicando algún tema en alguna conversación para aclarar conceptos erróneos que tenían”. La prima que le había insultado antes y arrancado el velo, ahora le compro algunos regalos como velos para vestir. Y cuando su sobrina de 8 años se puso uno de los velos de Morales por curiosidad, los familiares sonrieron y dijeron que “se veía preciosa”.

    Las oportunidades para hablar sobre el Islam no se detuvieron solo en la casa de su familia. Mientras se encontraba admirando lugares turísticos en México, Morales fue abordada también por extraños que querían aprender sobre el Islam, “Me daba cuenta cuando les sonreía, algunas mujeres se iluminaban con unas enormes sonrisas en sus caras y admiraban mi atuendo, señalándolo o ellas venían hacia mí y en un Inglés limitado que decían ‘Muy beautiful’.”

    Ella Llevaba folletos de WhyIslam y CD’s islámicos educativos en español para entregar a cualquier persona que tuviera curiosidad. Uno de los aspectos más destacados del viaje, según Morales, fue el tener la oportunidad de posar al lado y tomarse una foto con una monja mexicana, una meta que quería alcanzar para señalar que la modestia es mutua, tanto en el catolicismo como en el Islam. La foto se difundió después de que Morales la publicó en Facebook y espera que sirva como un recordatorio de lo que los musulmanes y los latinos tienen en común.

    Incluso después de su regreso de México, Morales sigue colaborando con la comunidad en México y organizaciones islámicas como MCWC en los EE.UU., para facilitar la distribución de recursos a los musulmanes en México.

  • Spanish: Encontrando a Dios y un Proposito en el Islam

    Me llamo Martha Guadalupe, soy ecuatoriana, vivo en Nueva Jersey, y desde el año 2003 soy musulmana, Alhamdulillah (todas las alabanzas a Allah).

    ¿Por qué acepte el Islam? Es algo curioso; cada vez que me preguntan por qué me convertí en musulmana, tengo diferente historia que contar. Es que no alcanza el tiempo para decir todo. He visto un título en Facebook que me llamó la atención y dice, “Buscando la felicidad, encontré el Islam”. Yo puedo decir que buscando a Dios, lo encontré en el Islam. ¡Alhamdulillah!

    Otro caso curioso es que no fui yo la que busque esta hermosa religión al principio. Mi familia y yo nos habíamos alejado de la religión católica definitivamente, pero yo nunca deje de adorar a Dios, de rezarle, de pedirle que guiara a mis hijos por cualquier medio que les permita llegar a Él y que no los abandonara. Tenía la certeza de que Dios siempre nos cuidaba y ÉL era el Único que nos daba todo.

    Es así que un día 11 de Septiembre del 2001, mi hijo Hernán (el primero y ya estudiante universitario) nos visitó en la noche y nos dijo a mi esposo y a mí que aceptó la religión del Islam. Yo, en mi ignorancia le dije, “¿que es eso?” Él me dijo que es la verdadera religión de Allah, y recuerdo que le dije, “si ese es el camino que te lleva a Dios, pues bendito sea ÉL, y que te guie siempre”, y lo abrace.

    Fue mi hijo mayor quien trajo a la casa la religión del Islam. Un mes después de que se convirtió en musulmán, mi segundo hijo lo hizo también, Alhamdulillah. Entonces comencé a informarme de la existencia de esta religión. Hernán me contaba la historia del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah sean con él) y que él fue el último y el sello de los Profetas. Al principio yo pensé que era extraño porque para mí, en ese tiempo, el último profeta fue Jesús (que la paz y bendiciones de Allah sean con él).

    Siempre que podía, Hernán me enseñaba lo que es el Islam. Me comencé a preocupar porque en una de esas charlas me contó de los castigos que vamos a sufrir todos si no obedecemos las Leyes de Dios. Eso me llenaba de miedo y temía a Dios más que nunca. “¿Qué pasa si yo no sigo lo que Dios quiere, qué pasa si no tengo tiempo, qué pasa si no despierto?”, me decía. Esto fue una de las cosas que me llevó a pensar y meditar sobre lo que era mejor para mí. Quería ser una buena sierva para que Dios no me castigara.

    Dos años más tarde acepte esta hermosa religión. Ahora soy musulmana y muy orgullosa de serlo, Alhamdulillah. No digo que fue fácil al principio; fue duro el cambio, pero Allah hace fácil lo difícil y he podido salir adelante rompiendo barreras y obstáculos. Sé que Allah me guio siempre, pero durante un tiempo estaba ciega. Hoy todo está claro y soy muy feliz al saber que soy una sierva humilde de Allah; de Él venimos y a Él regresaremos.

    Desde que soy musulmana, me dedico a rezar y a seguir la Sunna, o las enseñanzas del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah estén con él), y también manejo un negocio. Siempre me gustó la costura y hacía ropa para niñas, pero lo deje por el espacio de 11 años. Cuando pare de trabajar en una compañía privada, me decía, “Si Allah me sacó de este trabajo que fue muy bueno, es porque tiene algo mejor para mi”.

    Fue así que descubrí que podía coser ropa para mis hermanas musulmanas, cuando en una conversación, las oí mencionar que quisieran comprarse ropa islámica que vendían por el internet pero era demasiado cara. Entonces les sugerí, “Si ustedes quieren yo les puedo hacer a un precio mucho más bajo, Insha’Allah”. Con la ayuda de Allah y mis hijos, decidí abrir mi propio negocio, al que le llamamos “Modasty Designs”, Alhamdulillah. El negocio ha tenido éxito a nivel nacional por medio del internet y conferencias islámicas, y sobretodo por musulmanas en mi localidad que me buscan para que les haga la ropa. Siempre es un placer para mí y aquí estoy para el servicio de nuestra comunidad, Insha’Allah. Que Allah nos bendiga, proteja, y guie siempre.

    Amen.

  • Spanish: El inicio de mi nueva vida

    Cuando me encontraba estudiando en el colegio, el deseo de saber sobre todas las religiones me llamó bastante la atención. Una de las razones fue que empecé a leer la Biblia. Lamentablemente en cada una de ellas encontraba asuntos que se contradecían, hasta llegar al momento en que no creía en ninguna religión y pensé: “Seguiré adorando a Dios a mi manera.” Mi búsqueda había durado 2 años y todo cambió cuando encontré en el internet una página de Islam donde estaba escrito, “Diálogo entre un cristiano y un musulmán”.

    Sinceramente era la primera vez que yo escuchaba acerca de las palabras “musulmán, Islam, y Corán”. Al leer eso lo primero que quería era conseguir un Corán para estudiarlo más a fondo y, Alhamdulilah (Alabado sea Alá), cuando lo tuve en mis manos no pasaron ni 3 días para que yo ya quisiera hacer mi testimonio de fe. Al leer el Corán, inmediatamente supe que era un libro imposible de ser escrito por un ser humano, ya que sentía que Alá conocía todo acerca de la humanidad, como en algunas ocasiones se dirigía a cada uno de nosotros y no dude en ningún instante que era el Mensaje Final, como había dicho el Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Alá sea con él- el último ladrillo de una serie de Profetas y Mensajeros mandados por Alá a toda la gente.

    Alá –Glorificado y Exaltado Sea- me bendijo al otorgarme una oportunidad de ir a estudiar a Medina, Arabia Saudita, luego de que mi mamá y mis hermanos aceptaron el Islam 3 meses después de mí. Ahí permanecí durante ocho años y estudié Leyes Islámicas, o Sharia. Esos años han sido los más bonitos de mi vida, y mejor aún cuando mi esposa se fue a vivir conmigo y nació nuestro hijo, Ismael.

    Hace 3 años regresé a México y nos falta mucho por hacer en cuanto a Dawah se refiere, pero Alá –Majestuoso Sea- nos ha agraciado con un buen grupo de hermanos y hermanas dispuestos a trabajar por Su causa, dispuestos a sacrificar de nuestros bienes y tiempo para propagar este bonito Mensaje, a través de clases, conferencias, reuniones, y esfuerzos. Siento que se está logrando, Alhamdulilah.

    La historia del  Islam en México

    La historia del Islam en México se puede decir que es nueva, porque a diferencia de otros países del continente americano donde está registrado que hubo migraciones de miles de personas de países islámicos hacia América y estos fueron bien recibidos; en México hubo muchos obstáculos para que esto llegara a pasar, ya que no se veía bien a gente con diferente tipo de cultura a la ya establecida en ese entonces.

    De la misma manera la religión católica siempre ha tenido un papel muy importante dentro de México, tanto a nivel político como social, de esta manera es conocido como uno de los tres países con mayor número de católicos en el mundo. De la misma manera en que podríamos encontrar mezquitas en un país islámico; en México se pueden encontrar iglesias, ésta es otra razón por la que puede ser que el Islam no haya florecido con la llegada de los antiguos migrantes, debido a que encontraban un territorio fuertemente arraigado a las costumbres de los cristianos, donde a quien llevara otro tipo de creencia de seguro que se encontraría en diversas adversidades para seguir con su religión.

    Poco a poco los migrantes fueron perdiendo su lengua, cultura y religión, al casarse con no-musulmanas y que los hijos crecieran en la escuela con una educación católica. Solo bastaba que muriese el padre para que el Islam se dejara de practicar en la casa y se encuentran historias de familias musulmanas, que posteriormente sus nietos llegaron a ser sacerdotes o monjas respectivamente.
    A finales de los años 70´s hubo más apertura nuevamente para la llegada de extranjeros, pero muy poco se sabe acerca de los que eran musulmanes y siguieron con su religión.

    Con la apertura de representaciones diplomáticas de países islámicos se percibió una presencia más palpable dentro de la comunidad islámica, de hecho, una de las embajadas prestaba un espacio para orar en ella los rezos de los viernes alrededor de mediados de los 80´s. También en esos años empezó la construcción de la primera mezquita en México por parte de los shia en la ciudad de Torreón, terminándose en 1989.

    El Dawah en México

    Si se habla de los musulmanes y los centros islámicos actuales en México, necesariamente se deben de mencionar a personas como Omar Weston, pieza clave para el inicio de la Dawah (propagación) dentro del país, pues fundó una de las primeras páginas del Islam en el internet en español, fundó un Centro Islámico en la capital, y actualmente dirige un Centro fuera de la ciudad en Morelos. De la misma manera se debe mencionar a los musulmanes de Chiapas y los diversos grupos que hay dentro de ellos pues lamentablemente están divididos por problemas sectarios.

    En México se podría decir que hay alrededor de 5000 musulmanes, alrededor de 5 a 10 mezquitas a lo mucho y como es un país que cuenta con 32 Estados y una capital, donde en muchos de ellos solo hay pequeños grupos desde 20 hasta 10, 5 o 1 un musulmán o inclusive ninguno. La mayoría de los extranjeros que vienen tienen un proyecto a largo plazo de hacer un buen negocio y después regresarse a su país, sin tener como objetivo alguno el interés de hacer una escuela o mezquita para que sus hijos puedan permanecer en la religión, pues tienen el pensamiento de “¿Para qué? Si yo me regresaré de donde vine”. Esta es una de las razones por las cuales no se cuenta en todo el país con un cementerio para los musulmanes, una mezquita grande que represente al Islam como se debe, y si a eso le agregamos la falta de sheikhs (eruditos) que enseñen la religión, pues solamente hay un licenciado de estudios islámicos en todo el país, como es el caso de su servidor (Isa Rojas) –que me considero un estudiante- y a parte la mala situación económica del país, esto nos da una breve reseña de lo que se puede encontrar.

    Pero, Alhamdulilah la gente llega a nosotros cada vez más para abrazar el Islam, de cada 5 personas, una es mujer, y tenemos más oportunidades dentro de las universidades, escuelas, ferias, y exposiciones para hablar sobre esta bella religión que tanto le hace falta a nuestro pueblo mexicano, que sin duda ha sido engañado y abusado durante mucho tiempo por los malos ejemplos de líderes y organizaciones religiosas de otras creencias, haciéndoles perder la esperanza de volver a Alá.

  • Spanish: Encontre El Islam En Mexico

    Mi nombre es Martha Patricia García, tengo 27 años y soy egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente soy reportera de espectáculos en un diario de circulación nacional en México. Nací en una familia católica y nunca tuve la intensión de cambiar mi religión, pero alhamdulilllah (gracias a Dios) hoy soy musulmana y soy muy feliz.

    La primera referencia que tuve del islam no fue buena porque estaba basada en dos películas que me hicieron desear jamás poner un pie en ningún país islámico, particularmente Turquía que fue donde se desarrollaba una de las historias.

    Solía hacer muchas amistades en Internet y estaba muy en voga la red social Hi5, ahí me hice amiga de un chico, cuyo nombre omitiré por respeto, y luego de un tiempo me di cuenta de dos cosas: era musulmán y además vivía en Turquía, eso rompió con mis esquemas.

    Antes de él los musulmanes eran para mí gente fanática y retrograda, pero él no era nada de eso, al contrario: era el chico de 19 años más amable y educado que había conocido y además era muy inteligente. Pero como toda regla tiene su excepción yo quería estar segura de que él no era la excepción. No me cabía en la cabeza que las películas, los noticiarios e incluso los medios impresos mintieran. Entonces me puse a buscar musulmanes de otras partes del mundo: Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita y todos tenían el común denominador de la buena educación, la amabilidad y la inteligencia.

    El turco y yo comenzamos una relación a distancia. Él me hablaba mucho de islam y a mí me gustaba aprender, pero siempre le advertí que jamás me cambiaría de religión porque yo estaba convencida de mi fe. Cuatro meses después el “noviazgo” terminó pero aún conservaba la amistad de varios musulmanes, quienes seguían explicándome de la religión.

    Todo iba bien hasta que en 2010 me dijeron que en el islam Jesús (que la paz esté con él) era un profeta, eso me ofendió tanto que me obsesioné con buscar algo con lo que pudiera demostrarles que estaban muy equivocados. Me acerqué al catolicismo y me ignoraron, luego entré a un foro cristiano donde hablaban muy mal de otras religiones y se me ocurrió compartirles que los musulmanes eran buenas personas. El administrador me dijo: “Este es un foro cristiano si no te gusta, vete”, y me fui.

    Para entonces le había dado mis datos a un egipcio que se ofreció a enviarme libros en español para comprender mejor el islam, yo acepté porque no sabía que había musulmanes en México.

    Recibí varios paquetes y uno de ellos parecía darme la oportunidad perfecta para “hundir” los argumentos de los musulmanes, se llama “El verdadero mensaje de Jesús”. Tomé el libro y como en él citaban la Biblia decidí cotejar uno a uno los fragmentos mencionados. Mi fé católica se desvaneció página tras página; cuando terminé el libro no sabía si era musulmana, pero sabía que ya no era católica.

    La duda no duró demasiado, como cosa natural busqué en la red qué hacer para convertirse al islam y encontré la shahada: “Asshadu an la illaha il Allah, wa asshadu anna Muhammadan rusullulah” (Atestiguo que no existe divinidad excepto Allah y que Muhammad es su siervo y Mensajero). Mi corazón se agitaba con la idea de pronunciarla y lo hice, lo hice tantas veces que me la aprendí y como el católico que por reflejo se persigna cuando siente temor, yo repetía la shahada cuando algo me asustaba.

    Poco después me llevé una grata sorpresa al encontrar a un musulmán mexicano en Facebook quien finalmente me llevó al Centro Educativo de la Comunidad Musulmana en Polanco, en Distrito Federal y una semana después hice mi shahada ante la comunidad.
    Al principio mi familia no lo asimilaba, pero poco a poco comprendieron que había tomado una decisión muy seria y que no iba acambiar de opinión.

    Una musulmana ordinaria

    Uno de mis mayores obstáculos fue la ropa. Trataba de adecuar mi armario para poder seguir usando prendas que a mis ojos eran apenas islámicamente aceptables, pero lo suficientemente extrañas para que la gente me considerara “rara”.

    Las batallas más fuertes fueron al principio cuando salía de casa sin hijab y tenía que jugar al súper héroe buscando algún sitio donde pudiera colocarme el velo antes de llegar a la mezquita y de regreso a casa la historia era la misma. Me molestaba la idea de responder cuestionamientos, sobre todo de mi vecina de enfrente, que fue también mi madrina de primera comunión. Un día me enviaron de mi trabajo al hotel donde se hospedaba U2 que estaba en México para dar un par de conciertos. Ese día me atreví a usar el hijab y cuando le pedí información a un policía sobre los fans que rodeaban el hotel éste me miró de arriba abajo y dijo, “No le puedo dar esa información”, eso me oprimió el corazón pero firme y educada le pregunté “¿Me está discriminando?”, mientras tocaba mi velo. Otro policía que presenció de lejos la escena se acercó y amablemente respondió a mis preguntas.
    Aquel incidente puso un freno a mi intensión de usar el velo diariamente, me aterrorizaba la idea de volver a ser discriminada.

    Poco a poco me fui inventando más pretextos para no usarlo pese a tener el deseo de hacerlo; mientras eso sucedía, mi ropa se iba transformando en blusas de manga larga, blusones y pantalones un poco menos ajustados. Al fin este Ramadán, alhamdulillah (gracias a Dios), comencé a usar el velo todos los días y nada pasó. La gente me acosa un poco con miradas curiosas, pero nadie ha sido grosero.

    Aún hay días en que me siento tan extraña que pienso en quitarme el pañuelo, pero en seguida recuerdo que no importa cuán extraño o feo les parezca mi atuendo a las personas, yo decidí usarlo por amor a Dios. ¡Nunca más dejaré de usar mi hijab!

    Otra batalla importante fue con amigos y familiares que tardaron un poco en asimilar la idea de que ya no bebo y que las fiestas ya no me son atractivas como antes. No puedo decir que perdía mis amigos porque sé que siguen ahí, aunque ya no los veo con tanta frecuencia, más bien diría que gané muchos hermanos.

  • The Case for the  “Fiqh of Muslim Minorities”

    The Case for the “Fiqh of Muslim Minorities”

    Can a Muslim live a pious or just life in a society where Muslims are a minority? Some Muslims wonder. Some non-Muslims (especially some agenda-driven pundits and Islamophobes) also raise a question: Can Muslims be loyal citizens in the West? These questions may not be burning issues or the reflections of widely held views, but these are certainly present in our contemporary debates and discourses, and therefore, they deserve adequate attention and answer. Since the “Fiqh al-Aqalliyyat” or “Fiqh for the Muslim Minorities” deals with these issues, we have decided to make this subject the “cover story” for the current issue of The Message.
    It’s true that many medieval jurists viewed the world from a binary perspective—“Dar-ul-Islam” (Abode of Peace) and “Dar-ul-Harb” (Abode of War) and advised Muslims not to live in a non-Muslim land permanently. Their argument was that where Muslims are a minority, they live not only under non-Muslim political authority, but their environment also becomes surrounded by moral laxity and all sorts of transgressions. Therefore, Muslims have no choice, according to these jurists, but to migrate from a non-Muslim land to a Muslim land. Many scholars (both medieval and contemporary), however, contested and refuted this “fatwa” on the ground that in Islamic religious texts (i.e., the Quran and Sunnah), no clear divine prohibition on residence in non-Muslim land exists. As a matter of fact, sometimes the situation in the so-called “Muslim land” could be more hostile to the Islamic lifestyle than the “non-Muslim land.” The majority scholars thus view that if certain conditions are met, especially if the freedom to “manifest one’s religion” is present, residence anywhere is permissible.

    Fiqh Al-Aqalliyyat deals with the
    daily problems that arise for millions of Muslim individuals living in the West or in similar minority situations

    Sheikh Taha Jaber Al-Alwani has rightly pointed out that “the classical and medieval jurists ignored the need for a systematic formulation of the status of Muslims as minorities”. Today, among the 1.57 billion Muslims worldwide, at least one third of them—if not more—live as minorities, and many of them reside in the west. Among these western Muslims, many are actually native born and, therefore, there is no such place for them that they can “return” to. The challenge these Western Muslims (and the Muslim minorities elsewhere) are confronting today is how to ensure their integration in these societies without the loss of their religious identity. The good news is that Fiqh of Muslim Minorities seeks to provide that answer (or solution).

    Fiqh al-Aqalliyyat, to put it simply, deals with the daily problems that arise for millions of Muslim individuals living in the west or in similar minority situations. It tries to resolve conflicts with the culture and values of the host/native societies from within the framework of Islamic jurisprudence. According to Alwani, “It is not meant to give minorities’ privileges or concessions not available to Muslim majorities; on the contrary, it aims to project minorities as representative models or examples of Muslim society in the countries in which they live. It is the fiqh of model communities, elites, and a rigorous, rather than frivolous or concessionary, approach. Based on the rules and fundamentals of this fiqh, a number of parameters have been identified which may define our method in responding to questions from minority members” (Towards a Fiqh for Minorities: Some basic Reflections, IIIT: 2003, pp.3-4).
    This, however, is not to suggest that the ruling in two different situations will always remain the same. Since the ‘fiqh for the minorities’ as a discipline takes into account the relationship between the religious ruling and the conditions of the community and the location where it exists, obviously, the fuqaha take into consideration a ‘sensitive’ appreciation of the social context. While answering a question, the jurists carefully examine the wider social context in which this question arises, as well as the social implications of implementing the fatwa. Furthermore, “the fatwas should be guided not by a literalist reading of the sources of law, but, instead, should be shaped by the broader aims of the shariah (maqasid al-shariah), Islam’s missionary imperative as well as by the recognition of the fact that the shariah ‘permits all that is clean and wholesome and forbids what is harmful,’ and hence is ‘aimed at making life easier and more convenient.” After all, ‘the fulfillment of religious obligations is concomitant upon human ability’.

    At a time when the Muslim community (ummah) is passing through many challenges that require creative, sensitive, and sound answers, it’s a matter of great relief and hope that the Fiqh Al-Aqalliyyat is being applied to address some of those challenges. Fiqh of Minorities, therefore, could be considered not only as a legitimate and timely ijtihad for Muslims, but it’s indeed a window through which the rest of the world would be able to see the beauty of Islam as well.

  • Fiqh of the Muslim Minorities

    Fiqh of the Muslim Minorities

    “Fiqh of the minorities” (Fiqh al-Aqalliyyat) is a specific discipline that takes into account the relationship between the religious ruling and the conditions of the community, including the location where it exists. It is a fiqh that applies to a specific group of people living under particular conditions with special needs that may not be appropriate for other communities. The jurist in such a situation must not only have a strong background in Islamic sciences, but must also be well versed in sociology, economics, politics, and international relations relating to that community. The purpose of Fiqh al-Aqalliyyat is not to recreate Islam; rather it is a set of methodologies that govern how a jurist would work within the flexibility of the religion to best apply it to particular circumstances. Some of the methodologies include:

    Redefining the Question

    A wrong question can lead to a wrong answer. Before answering a question, the jurist must know the problem that caused the question and redefine the question to deal with the core issue involved. When the people asked the Prophet how the moon worked, their core issue was to understand its purpose. The answer came, “They ask you concerning the new moons. Say: they are but signs to mark fixed periods of time for people and pilgrimage” (Al-Quran, 2:189). The Quran reworked the question and answered regarding the purpose of the cycle of new moons, not regarding the scientific mechanism that runs it.

    Example #1: A questioner asks, “Is it forbidden (haram) for a Muslim woman to be married to a non Muslim, and what should one do?”

    The standard answer based on the Quran is that it is forbidden for a Muslim woman to be married to a non-Muslim, so she should be divorced immediately. However, in this particular case, the circumstances are as follows:

    The woman has just converted to Islam, and she has a husband and two young kids. The husband is very supportive, but is not at this time interested in converting. The woman was told immediately after converting that she had to divorce her husband of 20 years.
    Within these circumstances, the question should have been, “Is it worse for a Muslim woman to be married to a non-Muslim husband or for her to leave the religion?”

    The answer is that leaving the religion is much worse, so it is acceptable for her to continue with her marriage, and she is responsible before Allah on Judgment Day.

    Example #2: A questioner asks: “Is it forbidden to be involved in an un-Islamic government or institution?”

    The standard Fiqh answer would be that yes, it is forbidden, because you do not want to be corrupted by the system or be seen as supporting a corrupt system in front of other weaker Muslims who might be negatively influenced. However, in this particular case the circumstances are as follows:

    The government’s actions can be influenced by being involved in the system. The government has secular authority over the Muslims in that country and gives them the right to freely practice their religion. The Muslims are awarded by the government the right to hold public office. The government currently exerts laws and policies that are not in the best interest of the global or local Muslim community. The Muslims have the obligation of spreading their religion.

    With this information, the question must be redefined to reflect the totality of the situation: Is it permissible for Muslims to participate in the political arena of a democratic government in order to affect policy in favor of the Muslims, or is it better to not get involved for fear of being corrupted by the system?

    Under these circumstances the answer is that it is permissible and an obligation on the part of the Muslim community to get involved as long as they are not forced to sacrifice their integrity. For the community, it would be considered a type of jihad. If a particular member of the community feels himself/herself to be too weak in religion, then there is no harm if that person does not directly participate, but supports financially or in other ways instead.

    Learning from Prior Rulings

    The golden rule of Fiqh is “changes of Al-‘Ahkam (judgments) are permissible with the change in times.” The schools of fiqh and the past judgments were different because they were generated for different times and different people. For this reason, a jurist should not apply prior historical rulings to modern situations without a careful analysis of the circumstances and reasoning that generated the prior ruling.

    For example, the Prophet (pbuh) first forbade visiting cemeteries; then he allowed it later saying, “Formerly, I forbade you from visiting cemeteries. You may visit them for they remind you of Al Akhira (i.e. the next life). The reason is that there were some bad pagan customs surrounding cemeteries, and he wanted to distance his people from that. After a time when the Muslims were stronger in their belief, the restriction was no longer necessary, so it was removed. Indeed, there are many documented cases of the four enlightened caliphs making changes to the established rulings. Occasionally, minor or major changes were even made to the rulings of the Prophet (pbuh), because the circumstances had changed.


    Things to keep in mind regarding the early Jurists rulings:

    Many early scholars did not thoroughly document how they arrived at rulings.

    Many mistakes are found in historical books on fiqh because the jurists did not always have access to all of the relevant material. It has been only recently that jurists have been able to make computer searches to speed up research on issues.

    The Muslims were not under conditions such that they had to escape to non-Islamic countries seeking lost rights or escaping from persecution.

    The concept of citizenship, duties of a citizen, international law, and diplomatic relations did not exist in the form that they are today.

    In ancient times, the language of military power was supreme. A country’s borders were only established because the military found it difficult to move forwards.

    Globalization did not exist. People in ancient times lived on a planet of islands.

    Therefore, we should not fight each other over the literal rulings of the past. Rather, we should study the methodology, wisdom, and intent of the prior rulings to best understand how they should apply to the modern world. The mere stress on minor issues of rulings without understanding intent will inevitably cause us to become like the people of “Al-Baqarah”.

    Understanding the Purpose and Intent

    The central theme of fiqh is: the performance of man as inheritor of the earth particularly from the point of view of man’s compliance or resistance to the divine purpose of the creation and how he falls short of that purpose. The debate regarding the realties of man’s mind and our abilities to evaluate ourselves independent of revaluation has gone on for centuries. Islam recognizes the role of the human intellect as part of the decision-making process. Also, we are provided with two books to help guide us in our decisions, the revelation (Quran) and the moving cosmos, which is the sum total of all aspects of life. The study of each book leads to a better understanding of the other. Some of the criteria for the method of study that emerge to facilitate a better understanding of ultimate purposes are:

    Realize the unity of message and structure within the Quran and studying its application by the Prophet (pbuh) in specific practical everyday matters. We should hold everything to the benchmark of the Quran. If a saying does not appear to be in keeping with the Quran, we should follow the Quran in such circumstances and simply acknowledge that we might not have all the information surrounding that Sunnah (i.e. the circumstances that generated it).

    Be in line with the concept that the Quran and the Prophethood in general are a completion of the legacy of past prophets. The message and purpose have always remained the same but the form has changed as human society has matured.
    Grasp the delicate differences between humanity and the individual and how the Quran relates to each.

    Be alert to the inherit logic of the Quran and the parallel nature of that logic for both capturing the divine purpose and the spiritual logic of the All Knowing, and yet speaking to and being logical to the unlettered human mind.

    Adopt the Quranic concept of geography on the basis that the world is completely for Allah, and so the Quran is inherently a global message and should be treated and understood as such.

    Contemplate the facts of life, so that when a question is formulated, it is done while taking into consideration all aspects involved.
    Understand the aims and purposes of the Shari’ah as well as the resulting outcomes.

    Test the fiqh verdicts to evaluate their validity by seeing if they provoke the desired outcome of bringing people closer to the pure path of Allah.

    A Fundamental Rule in Relations with Others

    The following two Quranic verses express the golden rule defining the relationship between Muslims and others:

    “God does not forbid you to be kind and equitable to those who have neither fought you on account of your religion nor driven you from your homes. God loves the equitable. But God only forbids you to be allies with those who have fought you because of your religion and driven you from your homes and abetted others to do so. Those that make friends with them are wrongdoers” (Al-Quran, al-Mumtahanah: 8-9).

    These two verses set out the moral and legal foundation principle with which the Muslims must comply in their dealings with people of other faiths: kindness and justice towards all non-belligerent communities. All developments and new situations must be judged according to this principle. The relationship between Muslims and non-Muslims cannot deviate from the main framework.

    Forbearance

    Even if the Muslim minority’s proactive participation with the majority should entail certain courtesies that may blur or dilute some aspects of the minority’s behavior or qualities, other than the fundamentals of its faith, it would be acceptable and pardonable because without such participation a greater good would be forfeited. This is not a new situation for Islamic fiqh. It was something that Muslim scholars have tolerated ever since the end of the era of the first four caliphs. Muslims were facing two choices: affirmative participation with certain concessions demanded by the reality of the prevailing tyranny or passive association and withdrawal, leaving the Ummah easy prey for tyrants. They opted for the former because of what they knew of Islam’s positive and flexible attitude.

    The Example of Abyssinia

    The example we have of Muslims taking refuge in another country to protect themselves and their religion is the emigration to Abyssinia. Like today, the Muslims at that time were being persecuted in their homeland, and the Prophet (pbuh) sent them to Abyssinia because their rights would be protected there.

    The Quraish (the leading tribe of Makkah) sent two emissaries to make a plea before the Abyssinia king Negus to return the refugees back to Quraish. Negus, however, was not about to make a judgment on people in absentia. So after hearing the arguments of the emissaries (Amr, and Abdullah), he asked to hear the defense of the Muslims. When Negus’s messenger informed the Muslims of Negus’s decision to hear them, they had a discussion amongst themselves and decided to stick to the truth no matter what. They also agreed upon Ja’far ibnu ‘Abi Talib as a spokesperson.

    When they came before the King, the Muslims didn’t bow to the king, and when asked, they explained that they only bowed to Allah. Then Jafar said, “O King! We were a people in ignorance, we worshipped idols, rejected kin, abused our neighbors, and the strong among us oppressed the weak. We continued so until Allah sent us a prophet from among us. He invited us to worship the one God, leaving the idols of wood and stone, and to tell the truth, guard the trust, to keep good relations with both family and neighbors, to give charity. We have come to your country, chosen you and not anybody else, and desire being near you, and hope that we would not be treated unfairly in your audience, O king.”

    The king was impressed with the Muslims argument and granted them “political asylum”. During their stay, they developed very strong relations with the Negus and his people, and when his throne was challenged, they prayed for him. Umm Salamah said, “We prayed to God to help the Negus prevail over his rivals and confirm his rule in his country.” The logical consequence of that relationship was that the Negus eventually embraced the religion of Islam.

    Some lessons to learn

    We should drop concepts like Darul-Islam and Darul-Kufr and consider all land to be for God as the Quran says:

    “Moses said to his people: “Seek support from God and be patient, surly the earth is God’s to grant to the servants of his choice, and the best is for righteous” (Al-Quran, 7:128).

    Existence of Muslims in any country should be planned on the basis of being permanent, not temporary or accidental. They (Muslims) must be a contributing factor to the society, should work together within the established system to better their position as long as they do not get so carried away that they sacrifice the core pillar of their religion.

    We must present Islam in our words and deeds in the best possible way so that we gain the interest and respect of those around us.

    Concluding Remarks

    Fiqh relating to Muslim minorities is essentially derived from the general fiqh of Islam as a whole. It is in a similar category to the fiqh of fundamentals, priorities (al-awlawiyyat), contrasts (al-muwazanah), or realities, or to comparative fiqh, or the fiqh of ethics, etc. Accordingly, although this branch of fiqh includes several aspects of the general fiqh, it focuses specifically on issues affecting Muslim minorities living among non-Muslim majorities and endeavoring to preserve their identities under somewhat different customs, legislation, and laws.

    “Fiqh for Minorities” is a collective discipline and should not be practiced on an individual basis. It is multifaceted, with differing aspects that render any individualistic approach potentially perilous. It comprises political, economic, cultural, social, and legal elements. The fiqh side of it requires appropriate treatment of facts and issues. No treatment can be correct without consideration of all aspects of the matter in question, a task that cannot be completely fulfilled by a single individual. It requires the collective input of several scientists and specialists from different social and religious disciplines. These people need to scrutinize and study the issue from all angles, especially those of a general nature, that affect the future of Muslim minorities in order to articulate the problems accurately and seek their solutions in fiqh. Indeed, the fiqh derived for these cases should not be based on partial evidence or facts commonly approved by jurists, but should be broadly based on the universal fundamentals of the Quran and Sunnah, as well as the established values and objectives (maqasid) of the Shariah.

    Finally, what we have said so far regarding the fiqh of Muslim minorities is a mere introduction—it is intended to provoke interest in issues peculiar to Muslim minorities. Since this fiqh is open to debate and discussion, so should be its development, the documentation of its literature, and the elaboration of its means, methods, and tools. The author will be happy to receive from readers any suggestions or comments that may assist in further research and analysis.

  • Fiqh of Muslim Minorities: Necessity or Innovation?

    Q: There is a scholarly difference nowadays as to fiqh al-aqalliyyat or the fiqh of Muslim minorities. Some scholars regard it as an innovation that manipulates Allah’s religion, and some others consider it a lawful necessity. What is your point of view on that issue with special reference to the concept of fiqh al-aqalliyyat itself? What is the nature of the scholarly difference in that regard?

    A: In the first place, we’d like to note that any person with a sound intellect agrees that the Shari`ah aims at removing hardship from people and giving them solutions to their problems regardless of their places and locations. In countries where Muslims represent the minority and are, therefore, not under the rule of an Islamic government, they may face lots of problems that they have to solve in order for their life to go smoothly. These things they face are totally unlike those that are in the Muslim countries. Here comes the role of the Shari`ah to provide solutions for their problems and to answer their needs. Fiqh, in its very nature, is mainly concerned with finding solutions to people’s problems and making their life easy in the shade of the Shari`ah. In no way does this mean transforming the basics of religion or changing its pillars. We cannot say, for example, that people living in a country where they represent a minority do not have to perform a certain Prayer. Rather, they are required to observe their religious duties. However, the nature of the place, the surrounding environment, and the system may require some solutions to be produced under the general objectives of Shari`ah, which is mainly concerned with maintaining the five basic things: life, religion, reason, lineage, and property.

    Thus, in quest of achieving these general objectives of the Shari`ah, the role of ijtihad appears to produce new solutions, which culminate in the new but not new fiqh of Muslim minorities. Thus, the fiqh of Muslim minorities cannot be regarded as an innovation.

    The fiqh of Muslim minorities is not an innovation. The earlier books of jurisprudence have tackled many rulings peculiar to the Muslims who live in countries that do not adopt Islam.

    It is a necessity that Muslims [in non-Muslim countries] are in need of. Its rulings are in conformity with the criteria that scholars consider as to jurisprudence in general. Responding to the question, Sheikh Muhammad Al-Mukhtar Al-Shinqiti, Director of the Islamic Center of South Plains, Lubbock, Texas, states the following: “Jurisprudence is different from Shari`ah in that sense: Shari`ah refers to the revealed religion as a whole, while jurisprudence refers to how the rules of Shari`ah are to be applied from the points of view of the jurists. Hence, there is nothing wrong in having jurisprudence that deals with the issues and conditions peculiar to the Muslim minorities in non-Muslim countries. There are many aspects of difference between the conditions of the Muslims who live as minorities in non-Muslim countries and those representing the majority of the population of the Muslim world. With this in mind, we are to take into account also that jurisprudence always takes into consideration the difference in the elements of time and place when it comes to prescribing rulings. Thus, the fiqh of Muslim minorities is not an innovation. The earlier books of jurisprudence have tackled many rulings peculiar to the Muslims who live in countries that do not adopt Islam. It is only the term given to such rulings, i.e. “Fiqh of Muslim minorities” that is innovated, and there is nothing wrong in changing terms. The scholarly difference referred to in the question in hand may be, rather, considering mixing up jurisprudence with Shari`ah in people’s minds. There is no Muslim scholar who can agree to having a Shari`ah or Islam peculiar to minorities. So, jurisprudence is not involved in the difference.” Moreover, Sheikh Taha Jabir Al-`Alawani, former chairman of the Fiqh Council of North America, adds: “Fiqh of minorities is not to be regarded, as it is common nowadays, as dealing with minor juristic issues. It is, rather, to be handled within the comprehensive outlook of jurisprudence that tackles all aspects of religion in the sense which the Prophet (peace and blessings be upon him) referred to when he (peace and blessings be upon him) said: “If Allah wants to do good to a person, He makes him comprehend the religion.” Hence, it is important to consider the fiqh of minorities as a considerable branch of jurisprudence in general in order to put it in its suitable framework, and in order to deal with the issues peculiar to the Muslims living in non-Muslim countries that have not been given certain rulings in Shari`ah. To sum up, the fiqh of minorities is concerned with the legal rulings regarding the issues that concern the Muslim communities living in non-Muslim societies. Considering the different conditions of these communities, we are to bear in mind that the legal rulings applying to them are not applicable to the Muslims living in the Muslim world. Furthermore, he who deals with such branch of jurisprudence is also to have knowledge about the sciences of sociology, economics, politics, and international relations.” Finally, Sheikh Muhammad Nur Abdullah, former President of ISNA and Member of the Fiqh Council of North America, concludes: “Fiqh al-aqalliyyat has arisen in request of Muslims’ state of affairs as a minority in a non-Muslim country and not as a majority living in a Muslim country. The needs of Muslims living in a non-Muslim country, as well as their conditions and circumstances, may differ from other countries where Muslims live as a majority. In this case, the rules of Shari`ah that are not decisive can be adjusted in a way that suits them and never puts hardship on them. For example, voting for political parties in Muslim countries is completely different from non-Muslim countries, because in the former case Muslims have Islamic parties as an option, whereas in the latter case they do not exist. In this case, some Muslims might get confused that this can go under the category of taking non-Muslims as patrons in a way that is not sanctioned by Islam. However, under fiqh al-aqalliyyat, this is understood in another sense that Muslims should vote for the party that serves their issues the best. Globalization has played an important role in bridging the gap between people and has facilitated the means of communication. However, the daily conditions of Muslims differ from one country to another. That is why Muslims in non-Muslim countries need this kind of fiqh.”

    Allah knows the best.
    [This question was asked by Ameen from U.K. and was answered by the scholars at Islamonline.net].