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  • Spanish: Dawah En Mexico

    Spanish: Dawah En Mexico

    El 26 de junio de 2012, en cuanto Nahela Morales-Essouiri descendió de su avión, ella y su hijo, Andrew, caminaron a través de las puertas de llegada del Aeropuerto en la Ciudad de México. No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial.

    Morales, al igual que otros inmigrantes latinos en los EE.UU. que han aceptado el Islam, estaba ansiosa de presentar y hablar del Islam a los miembros de su familia en su país de origen y disipar estereotipos comunes y conceptos erróneos. Ella también se ofreció para llevar material esencial islámico y donaciones monetarias a la naciente comunidad musulmana en la ciudad de México. Su viaje comenzó a las 3 am en su casa en Union City, Nueva Jersey, donde se preparaba para ir al aeropuerto de Newark para abordar el vuelo de las 6 que se conecta en Detroit, Michigan, y que la llevaría a su destino.

    No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial

    Arreglos previos se hicieron con el líder religioso del Centro Islámico Al-Hikma, en la Ciudad de México para recoger las siete bolsas adicionales que Morales había preparado con los materiales educativos y la ropa donada por musulmanes en los EE.UU., especialmente para este viaje. Conoció al Imam Isa Rojas y a su esposa, Moserratt Pimentel, por primera vez en el aeropuerto y les presentó el equipaje. Ella fue recibida luego por los miembros de su familia quienes la llevaron a la casa de sus abuelos, donde se quedaría durante sus vacaciones de tres semanas.

    Al día siguiente, después de realizar la oración de la mañana en la habitación de invitados, recuerda, “Me senté a llorar allí por un tiempo, reflexionando sobre todos los aspectos de mi viaje del día anterior … la lucha, y el esfuerzo para el traslado del equipaje y por conseguir un carro en el aeropuerto mientras la gente miraba y aún así ser capaz de sonreírles a ellos como nuestro Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones estén con él) nos enseño, asegurándome de que el equipaje (que se perdió) llegaría a tiempo, y escuchar a la gente susurrando, ‘wow, habla un español perfecto’, y los cientos de miradas … eso fue todo muy fácil,
    Lo que fue devastador, según Morales, fue la inmediata respuesta de su familia a su atuendo, “Mi abuela diciéndome que ella no quería verme con ‘esa cosa en mi cabeza porque eso no se usa aquí’ la noche anterior frente a la prima que me había atacado físicamente hace unos años debido al hiyab (islámico velo) no fue (fácil) “.

    El comentario de su abuela de 103 años de edad, trajo de vuelta los recuerdos amargos de Morales, quien había recibido críticas de su familia cuatro años atrás por abrazar la fe musulmana, que la obliga a rezar cinco veces al día ahora y ponerse un pañuelo en la cabeza y a vestir prendas para cubrirse la figura. Aunque Morales creció durante años en la casa de sus abuelos en Cuernavaca, Morelos, ahora era una desconocida en su patria porque ser musulmana.

    En 1979, la madre de Morales asumió el riesgo de entrar en los EE.UU. ilegalmente y sola, dejando a su hija pequeña detrás en México bajo el cuidado de su abuela, para buscar una mejor forma de vida. Cuando Morales tenía 5 años de edad, ella se reunió finalmente con su madre, que se había instalado en Los Ángeles, California. Después de la Reforma de la Inmigración y la Ley de Control que fue aprobada en 1986, la familia pudo solicitar la amnistía y obtener la ciudadanía.

    A pesar de ser ciudadana de los EE.UU., Morales todavía se sentía como una extranjera. A la edad de 12 años, volvió a visitar la tierra que le dio los años más memorables de su vida, y ella siguió visitando a menudo a partir de entonces, incluso después de mudarse a la Costa Este en 2001.

    Sin embargo, esta visita más reciente fue como ninguna otra, “Me prometí a mí misma que yo estaba allí con un propósito y lo iba a llevar a cabo no importaba el cómo”, dijo Morales, “El propósito era mostrar a mi familia que mi fe estaba aquí para quedarse, y no era solo una tendencia o una fase de un pensamiento, sino como algo muy fuerte, firme, y verdadero, y lo más importante, que yo estaba allí sólo para transmitir el mensaje, y no para convertir a nadie. “ Como Secretaria y Coordinadora Nacional de Dawah en Español para WhyIslam, un proyecto del Círculo Islámico de Norte América, Morales estaba más que preparada.

    Una de sus tareas diarias en la oficina de WhyIslam en Somerset, Nueva Jersey, es tomar las llamadas de la línea telefónica 1-877-WhyIslam, donde la gente de todos los credos en los EE.UU. y Canadá llama para hacer preguntas sobre el Islam. El proyecto se anuncia en todo el país, en línea, a través de la correspondencia, y vallas publicitarias invitando a los estadounidenses a obtener respuestas. Este tipo de proyectos son desconocidos o se encuentran en etapas tempranas que apenas comienzan en México, pero Morales espera cambiar eso.

    El año pasado, cuando Morales comenzó a planear su viaje a México para visitar a sus familiares, llamó a la mezquita cercana al hogar de su familia. Después de hablar con el imán Isa Rojas acerca de las necesidades y recursos que hacían falta en el Centro Islámico Al Hikma, habló con amigos y colegas y formaron una red en línea llamada “Unidos para el Dawah en México”. Junto con WhyIslam y otras siete organizaciones islámicas que se ofrecieron como voluntarios para ayudar a Morales en su viaje, proporcionaron numerosos recursos incluyendo, ropa islámica para los nuevos conversos necesitados en La Ciudad de México, folletos y CD´s de audio sobre el Islam, libros para niños islámicos, y artículos de tocador.

    Esta fue una colaboración sin precedentes de organizaciones islámicas en los EE.UU. con el fin de asistir a una creciente comunidad musulmana en América Latina. Con hispanos convertidos al Islam en aumento en los EE.UU. desde el 9/11, de acuerdo con estadísticas e Informes de The American Mosque Report 2011, muchos de estos nuevos conversos, al igual que Morales, se están involucrando en la propagación islámica y la hacen llegar a sus familias en casa.

    Tania Cantú, una conversa española y madre de cuatro hijos que viven en San Antonio, Texas, es fundadora de Muslimahs Covered With Care – Musulmanas Cubiertas Con Cariño o (MCWC) una de las organizaciones que se han adherido a “Unidos para el Dawah en México”. MCWC se especializa en la asistencia a mujeres musulmanas necesitadas y conversas de todo el mundo, con modestos atuendos. Ellos reciben donaciones de dinero y ropa y las distribuyen en los EE.UU., Canadá, Europa y Australia.
    A través de MCWC, Cantú desea llegar a las nuevas convertidas al Islam para apoyarles, durante un tiempo, ya que ella siente que están en su momento más vulnerable, “Cuando me convertí al Islam viniendo del catolicismo mi familia me acuso de rechazar nuestra cultura a causa de sus ideas erróneas sobre el Islam”. Cantú recuerda haber recibido un vestido islámico por primera vez de una amiga musulmana después de su conversión en junio de 2006, durante el mes de Ramadán, un gesto que inspiró su obra.

    Después de escuchar sobre el viaje de Morales a México, ella se acerco inmediatamente: “Hemos estado trabajando juntas en algunos proyectos y a principios de este año, la hermana Nahela compartió conmigo las noticias acerca de ir a México para visitar a su familia. Nos habló de su gran deseo de proporcionar al Centro Masyid Al Hikmah con elementos muy necesarios. Esta fue una de nuestras muchas metas, el visitar países lejanos donde la demanda (de vestimenta islámica) es alta. Fue una gran oportunidad para MCWC extender la mano y ayudar a las mujeres musulmanas en México”.

    Algunas de las organizaciones que contribuyeron con material fueron, Islam en Español, Hablamos Islam Niños, Radio Islámico, y NHIEC, que recaudó $ 1000 para el Centro Hikmah y que los presentó con una placa conmemorativa en reconocimiento a sus esfuerzos de Dawah en México.

    Morales pudo entregar todo al Centro Islámico y reunirse con el imán Isa Rojas y miembros de la comunidad, además pudo impartir clases a las hermanas asistentes sobre higiene femenina islámica, asesorar a las mujeres musulmanas en varios temas, y participar en una feria educativa en la capital para disipar los estereotipos negativos sobre el Islam. Morales también alentó a los miembros de la mezquita de crear un comité de divulgación. Sintió que su participación en la creciente comunidad islámica mexicana fue un éxito, pero en relación con su propia familia fue el reto más grande.

    Sin embargo, durante su estancia de tres semanas, las cosas empezaron a cambiar. Su tío le sorprendió cuando le confesó que había comprado el Corán unas semanas antes de su visita y otros familiares comenzaron a preguntarle a ella sobre el Islam.
    “A los pocos días de mi estancia, sentí que todo el mundo estaba más a gusto y las preguntas comenzaron a fluir en todas direcciones. Las preguntas nunca se detuvieron o tal vez lo sentía de esa manera porque siempre me encontraba explicando algún tema en alguna conversación para aclarar conceptos erróneos que tenían”. La prima que le había insultado antes y arrancado el velo, ahora le compro algunos regalos como velos para vestir. Y cuando su sobrina de 8 años se puso uno de los velos de Morales por curiosidad, los familiares sonrieron y dijeron que “se veía preciosa”.

    Las oportunidades para hablar sobre el Islam no se detuvieron solo en la casa de su familia. Mientras se encontraba admirando lugares turísticos en México, Morales fue abordada también por extraños que querían aprender sobre el Islam, “Me daba cuenta cuando les sonreía, algunas mujeres se iluminaban con unas enormes sonrisas en sus caras y admiraban mi atuendo, señalándolo o ellas venían hacia mí y en un Inglés limitado que decían ‘Muy beautiful’.”

    Ella Llevaba folletos de WhyIslam y CD’s islámicos educativos en español para entregar a cualquier persona que tuviera curiosidad. Uno de los aspectos más destacados del viaje, según Morales, fue el tener la oportunidad de posar al lado y tomarse una foto con una monja mexicana, una meta que quería alcanzar para señalar que la modestia es mutua, tanto en el catolicismo como en el Islam. La foto se difundió después de que Morales la publicó en Facebook y espera que sirva como un recordatorio de lo que los musulmanes y los latinos tienen en común.

    Incluso después de su regreso de México, Morales sigue colaborando con la comunidad en México y organizaciones islámicas como MCWC en los EE.UU., para facilitar la distribución de recursos a los musulmanes en México.

  • Spanish: Encontrando a Dios y un Proposito en el Islam

    Me llamo Martha Guadalupe, soy ecuatoriana, vivo en Nueva Jersey, y desde el año 2003 soy musulmana, Alhamdulillah (todas las alabanzas a Allah).

    ¿Por qué acepte el Islam? Es algo curioso; cada vez que me preguntan por qué me convertí en musulmana, tengo diferente historia que contar. Es que no alcanza el tiempo para decir todo. He visto un título en Facebook que me llamó la atención y dice, “Buscando la felicidad, encontré el Islam”. Yo puedo decir que buscando a Dios, lo encontré en el Islam. ¡Alhamdulillah!

    Otro caso curioso es que no fui yo la que busque esta hermosa religión al principio. Mi familia y yo nos habíamos alejado de la religión católica definitivamente, pero yo nunca deje de adorar a Dios, de rezarle, de pedirle que guiara a mis hijos por cualquier medio que les permita llegar a Él y que no los abandonara. Tenía la certeza de que Dios siempre nos cuidaba y ÉL era el Único que nos daba todo.

    Es así que un día 11 de Septiembre del 2001, mi hijo Hernán (el primero y ya estudiante universitario) nos visitó en la noche y nos dijo a mi esposo y a mí que aceptó la religión del Islam. Yo, en mi ignorancia le dije, “¿que es eso?” Él me dijo que es la verdadera religión de Allah, y recuerdo que le dije, “si ese es el camino que te lleva a Dios, pues bendito sea ÉL, y que te guie siempre”, y lo abrace.

    Fue mi hijo mayor quien trajo a la casa la religión del Islam. Un mes después de que se convirtió en musulmán, mi segundo hijo lo hizo también, Alhamdulillah. Entonces comencé a informarme de la existencia de esta religión. Hernán me contaba la historia del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah sean con él) y que él fue el último y el sello de los Profetas. Al principio yo pensé que era extraño porque para mí, en ese tiempo, el último profeta fue Jesús (que la paz y bendiciones de Allah sean con él).

    Siempre que podía, Hernán me enseñaba lo que es el Islam. Me comencé a preocupar porque en una de esas charlas me contó de los castigos que vamos a sufrir todos si no obedecemos las Leyes de Dios. Eso me llenaba de miedo y temía a Dios más que nunca. “¿Qué pasa si yo no sigo lo que Dios quiere, qué pasa si no tengo tiempo, qué pasa si no despierto?”, me decía. Esto fue una de las cosas que me llevó a pensar y meditar sobre lo que era mejor para mí. Quería ser una buena sierva para que Dios no me castigara.

    Dos años más tarde acepte esta hermosa religión. Ahora soy musulmana y muy orgullosa de serlo, Alhamdulillah. No digo que fue fácil al principio; fue duro el cambio, pero Allah hace fácil lo difícil y he podido salir adelante rompiendo barreras y obstáculos. Sé que Allah me guio siempre, pero durante un tiempo estaba ciega. Hoy todo está claro y soy muy feliz al saber que soy una sierva humilde de Allah; de Él venimos y a Él regresaremos.

    Desde que soy musulmana, me dedico a rezar y a seguir la Sunna, o las enseñanzas del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah estén con él), y también manejo un negocio. Siempre me gustó la costura y hacía ropa para niñas, pero lo deje por el espacio de 11 años. Cuando pare de trabajar en una compañía privada, me decía, “Si Allah me sacó de este trabajo que fue muy bueno, es porque tiene algo mejor para mi”.

    Fue así que descubrí que podía coser ropa para mis hermanas musulmanas, cuando en una conversación, las oí mencionar que quisieran comprarse ropa islámica que vendían por el internet pero era demasiado cara. Entonces les sugerí, “Si ustedes quieren yo les puedo hacer a un precio mucho más bajo, Insha’Allah”. Con la ayuda de Allah y mis hijos, decidí abrir mi propio negocio, al que le llamamos “Modasty Designs”, Alhamdulillah. El negocio ha tenido éxito a nivel nacional por medio del internet y conferencias islámicas, y sobretodo por musulmanas en mi localidad que me buscan para que les haga la ropa. Siempre es un placer para mí y aquí estoy para el servicio de nuestra comunidad, Insha’Allah. Que Allah nos bendiga, proteja, y guie siempre.

    Amen.

  • Spanish: El inicio de mi nueva vida

    Cuando me encontraba estudiando en el colegio, el deseo de saber sobre todas las religiones me llamó bastante la atención. Una de las razones fue que empecé a leer la Biblia. Lamentablemente en cada una de ellas encontraba asuntos que se contradecían, hasta llegar al momento en que no creía en ninguna religión y pensé: “Seguiré adorando a Dios a mi manera.” Mi búsqueda había durado 2 años y todo cambió cuando encontré en el internet una página de Islam donde estaba escrito, “Diálogo entre un cristiano y un musulmán”.

    Sinceramente era la primera vez que yo escuchaba acerca de las palabras “musulmán, Islam, y Corán”. Al leer eso lo primero que quería era conseguir un Corán para estudiarlo más a fondo y, Alhamdulilah (Alabado sea Alá), cuando lo tuve en mis manos no pasaron ni 3 días para que yo ya quisiera hacer mi testimonio de fe. Al leer el Corán, inmediatamente supe que era un libro imposible de ser escrito por un ser humano, ya que sentía que Alá conocía todo acerca de la humanidad, como en algunas ocasiones se dirigía a cada uno de nosotros y no dude en ningún instante que era el Mensaje Final, como había dicho el Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Alá sea con él- el último ladrillo de una serie de Profetas y Mensajeros mandados por Alá a toda la gente.

    Alá –Glorificado y Exaltado Sea- me bendijo al otorgarme una oportunidad de ir a estudiar a Medina, Arabia Saudita, luego de que mi mamá y mis hermanos aceptaron el Islam 3 meses después de mí. Ahí permanecí durante ocho años y estudié Leyes Islámicas, o Sharia. Esos años han sido los más bonitos de mi vida, y mejor aún cuando mi esposa se fue a vivir conmigo y nació nuestro hijo, Ismael.

    Hace 3 años regresé a México y nos falta mucho por hacer en cuanto a Dawah se refiere, pero Alá –Majestuoso Sea- nos ha agraciado con un buen grupo de hermanos y hermanas dispuestos a trabajar por Su causa, dispuestos a sacrificar de nuestros bienes y tiempo para propagar este bonito Mensaje, a través de clases, conferencias, reuniones, y esfuerzos. Siento que se está logrando, Alhamdulilah.

    La historia del  Islam en México

    La historia del Islam en México se puede decir que es nueva, porque a diferencia de otros países del continente americano donde está registrado que hubo migraciones de miles de personas de países islámicos hacia América y estos fueron bien recibidos; en México hubo muchos obstáculos para que esto llegara a pasar, ya que no se veía bien a gente con diferente tipo de cultura a la ya establecida en ese entonces.

    De la misma manera la religión católica siempre ha tenido un papel muy importante dentro de México, tanto a nivel político como social, de esta manera es conocido como uno de los tres países con mayor número de católicos en el mundo. De la misma manera en que podríamos encontrar mezquitas en un país islámico; en México se pueden encontrar iglesias, ésta es otra razón por la que puede ser que el Islam no haya florecido con la llegada de los antiguos migrantes, debido a que encontraban un territorio fuertemente arraigado a las costumbres de los cristianos, donde a quien llevara otro tipo de creencia de seguro que se encontraría en diversas adversidades para seguir con su religión.

    Poco a poco los migrantes fueron perdiendo su lengua, cultura y religión, al casarse con no-musulmanas y que los hijos crecieran en la escuela con una educación católica. Solo bastaba que muriese el padre para que el Islam se dejara de practicar en la casa y se encuentran historias de familias musulmanas, que posteriormente sus nietos llegaron a ser sacerdotes o monjas respectivamente.
    A finales de los años 70´s hubo más apertura nuevamente para la llegada de extranjeros, pero muy poco se sabe acerca de los que eran musulmanes y siguieron con su religión.

    Con la apertura de representaciones diplomáticas de países islámicos se percibió una presencia más palpable dentro de la comunidad islámica, de hecho, una de las embajadas prestaba un espacio para orar en ella los rezos de los viernes alrededor de mediados de los 80´s. También en esos años empezó la construcción de la primera mezquita en México por parte de los shia en la ciudad de Torreón, terminándose en 1989.

    El Dawah en México

    Si se habla de los musulmanes y los centros islámicos actuales en México, necesariamente se deben de mencionar a personas como Omar Weston, pieza clave para el inicio de la Dawah (propagación) dentro del país, pues fundó una de las primeras páginas del Islam en el internet en español, fundó un Centro Islámico en la capital, y actualmente dirige un Centro fuera de la ciudad en Morelos. De la misma manera se debe mencionar a los musulmanes de Chiapas y los diversos grupos que hay dentro de ellos pues lamentablemente están divididos por problemas sectarios.

    En México se podría decir que hay alrededor de 5000 musulmanes, alrededor de 5 a 10 mezquitas a lo mucho y como es un país que cuenta con 32 Estados y una capital, donde en muchos de ellos solo hay pequeños grupos desde 20 hasta 10, 5 o 1 un musulmán o inclusive ninguno. La mayoría de los extranjeros que vienen tienen un proyecto a largo plazo de hacer un buen negocio y después regresarse a su país, sin tener como objetivo alguno el interés de hacer una escuela o mezquita para que sus hijos puedan permanecer en la religión, pues tienen el pensamiento de “¿Para qué? Si yo me regresaré de donde vine”. Esta es una de las razones por las cuales no se cuenta en todo el país con un cementerio para los musulmanes, una mezquita grande que represente al Islam como se debe, y si a eso le agregamos la falta de sheikhs (eruditos) que enseñen la religión, pues solamente hay un licenciado de estudios islámicos en todo el país, como es el caso de su servidor (Isa Rojas) –que me considero un estudiante- y a parte la mala situación económica del país, esto nos da una breve reseña de lo que se puede encontrar.

    Pero, Alhamdulilah la gente llega a nosotros cada vez más para abrazar el Islam, de cada 5 personas, una es mujer, y tenemos más oportunidades dentro de las universidades, escuelas, ferias, y exposiciones para hablar sobre esta bella religión que tanto le hace falta a nuestro pueblo mexicano, que sin duda ha sido engañado y abusado durante mucho tiempo por los malos ejemplos de líderes y organizaciones religiosas de otras creencias, haciéndoles perder la esperanza de volver a Alá.

  • Spanish: Encontre El Islam En Mexico

    Mi nombre es Martha Patricia García, tengo 27 años y soy egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente soy reportera de espectáculos en un diario de circulación nacional en México. Nací en una familia católica y nunca tuve la intensión de cambiar mi religión, pero alhamdulilllah (gracias a Dios) hoy soy musulmana y soy muy feliz.

    La primera referencia que tuve del islam no fue buena porque estaba basada en dos películas que me hicieron desear jamás poner un pie en ningún país islámico, particularmente Turquía que fue donde se desarrollaba una de las historias.

    Solía hacer muchas amistades en Internet y estaba muy en voga la red social Hi5, ahí me hice amiga de un chico, cuyo nombre omitiré por respeto, y luego de un tiempo me di cuenta de dos cosas: era musulmán y además vivía en Turquía, eso rompió con mis esquemas.

    Antes de él los musulmanes eran para mí gente fanática y retrograda, pero él no era nada de eso, al contrario: era el chico de 19 años más amable y educado que había conocido y además era muy inteligente. Pero como toda regla tiene su excepción yo quería estar segura de que él no era la excepción. No me cabía en la cabeza que las películas, los noticiarios e incluso los medios impresos mintieran. Entonces me puse a buscar musulmanes de otras partes del mundo: Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita y todos tenían el común denominador de la buena educación, la amabilidad y la inteligencia.

    El turco y yo comenzamos una relación a distancia. Él me hablaba mucho de islam y a mí me gustaba aprender, pero siempre le advertí que jamás me cambiaría de religión porque yo estaba convencida de mi fe. Cuatro meses después el “noviazgo” terminó pero aún conservaba la amistad de varios musulmanes, quienes seguían explicándome de la religión.

    Todo iba bien hasta que en 2010 me dijeron que en el islam Jesús (que la paz esté con él) era un profeta, eso me ofendió tanto que me obsesioné con buscar algo con lo que pudiera demostrarles que estaban muy equivocados. Me acerqué al catolicismo y me ignoraron, luego entré a un foro cristiano donde hablaban muy mal de otras religiones y se me ocurrió compartirles que los musulmanes eran buenas personas. El administrador me dijo: “Este es un foro cristiano si no te gusta, vete”, y me fui.

    Para entonces le había dado mis datos a un egipcio que se ofreció a enviarme libros en español para comprender mejor el islam, yo acepté porque no sabía que había musulmanes en México.

    Recibí varios paquetes y uno de ellos parecía darme la oportunidad perfecta para “hundir” los argumentos de los musulmanes, se llama “El verdadero mensaje de Jesús”. Tomé el libro y como en él citaban la Biblia decidí cotejar uno a uno los fragmentos mencionados. Mi fé católica se desvaneció página tras página; cuando terminé el libro no sabía si era musulmana, pero sabía que ya no era católica.

    La duda no duró demasiado, como cosa natural busqué en la red qué hacer para convertirse al islam y encontré la shahada: “Asshadu an la illaha il Allah, wa asshadu anna Muhammadan rusullulah” (Atestiguo que no existe divinidad excepto Allah y que Muhammad es su siervo y Mensajero). Mi corazón se agitaba con la idea de pronunciarla y lo hice, lo hice tantas veces que me la aprendí y como el católico que por reflejo se persigna cuando siente temor, yo repetía la shahada cuando algo me asustaba.

    Poco después me llevé una grata sorpresa al encontrar a un musulmán mexicano en Facebook quien finalmente me llevó al Centro Educativo de la Comunidad Musulmana en Polanco, en Distrito Federal y una semana después hice mi shahada ante la comunidad.
    Al principio mi familia no lo asimilaba, pero poco a poco comprendieron que había tomado una decisión muy seria y que no iba acambiar de opinión.

    Una musulmana ordinaria

    Uno de mis mayores obstáculos fue la ropa. Trataba de adecuar mi armario para poder seguir usando prendas que a mis ojos eran apenas islámicamente aceptables, pero lo suficientemente extrañas para que la gente me considerara “rara”.

    Las batallas más fuertes fueron al principio cuando salía de casa sin hijab y tenía que jugar al súper héroe buscando algún sitio donde pudiera colocarme el velo antes de llegar a la mezquita y de regreso a casa la historia era la misma. Me molestaba la idea de responder cuestionamientos, sobre todo de mi vecina de enfrente, que fue también mi madrina de primera comunión. Un día me enviaron de mi trabajo al hotel donde se hospedaba U2 que estaba en México para dar un par de conciertos. Ese día me atreví a usar el hijab y cuando le pedí información a un policía sobre los fans que rodeaban el hotel éste me miró de arriba abajo y dijo, “No le puedo dar esa información”, eso me oprimió el corazón pero firme y educada le pregunté “¿Me está discriminando?”, mientras tocaba mi velo. Otro policía que presenció de lejos la escena se acercó y amablemente respondió a mis preguntas.
    Aquel incidente puso un freno a mi intensión de usar el velo diariamente, me aterrorizaba la idea de volver a ser discriminada.

    Poco a poco me fui inventando más pretextos para no usarlo pese a tener el deseo de hacerlo; mientras eso sucedía, mi ropa se iba transformando en blusas de manga larga, blusones y pantalones un poco menos ajustados. Al fin este Ramadán, alhamdulillah (gracias a Dios), comencé a usar el velo todos los días y nada pasó. La gente me acosa un poco con miradas curiosas, pero nadie ha sido grosero.

    Aún hay días en que me siento tan extraña que pienso en quitarme el pañuelo, pero en seguida recuerdo que no importa cuán extraño o feo les parezca mi atuendo a las personas, yo decidí usarlo por amor a Dios. ¡Nunca más dejaré de usar mi hijab!

    Otra batalla importante fue con amigos y familiares que tardaron un poco en asimilar la idea de que ya no bebo y que las fiestas ya no me son atractivas como antes. No puedo decir que perdía mis amigos porque sé que siguen ahí, aunque ya no los veo con tanta frecuencia, más bien diría que gané muchos hermanos.