بسم الله الرحمن الرحيم

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  • Spanish: Encontrando a Dios y un Proposito en el Islam

    Me llamo Martha Guadalupe, soy ecuatoriana, vivo en Nueva Jersey, y desde el año 2003 soy musulmana, Alhamdulillah (todas las alabanzas a Allah).

    ¿Por qué acepte el Islam? Es algo curioso; cada vez que me preguntan por qué me convertí en musulmana, tengo diferente historia que contar. Es que no alcanza el tiempo para decir todo. He visto un título en Facebook que me llamó la atención y dice, “Buscando la felicidad, encontré el Islam”. Yo puedo decir que buscando a Dios, lo encontré en el Islam. ¡Alhamdulillah!

    Otro caso curioso es que no fui yo la que busque esta hermosa religión al principio. Mi familia y yo nos habíamos alejado de la religión católica definitivamente, pero yo nunca deje de adorar a Dios, de rezarle, de pedirle que guiara a mis hijos por cualquier medio que les permita llegar a Él y que no los abandonara. Tenía la certeza de que Dios siempre nos cuidaba y ÉL era el Único que nos daba todo.

    Es así que un día 11 de Septiembre del 2001, mi hijo Hernán (el primero y ya estudiante universitario) nos visitó en la noche y nos dijo a mi esposo y a mí que aceptó la religión del Islam. Yo, en mi ignorancia le dije, “¿que es eso?” Él me dijo que es la verdadera religión de Allah, y recuerdo que le dije, “si ese es el camino que te lleva a Dios, pues bendito sea ÉL, y que te guie siempre”, y lo abrace.

    Fue mi hijo mayor quien trajo a la casa la religión del Islam. Un mes después de que se convirtió en musulmán, mi segundo hijo lo hizo también, Alhamdulillah. Entonces comencé a informarme de la existencia de esta religión. Hernán me contaba la historia del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah sean con él) y que él fue el último y el sello de los Profetas. Al principio yo pensé que era extraño porque para mí, en ese tiempo, el último profeta fue Jesús (que la paz y bendiciones de Allah sean con él).

    Siempre que podía, Hernán me enseñaba lo que es el Islam. Me comencé a preocupar porque en una de esas charlas me contó de los castigos que vamos a sufrir todos si no obedecemos las Leyes de Dios. Eso me llenaba de miedo y temía a Dios más que nunca. “¿Qué pasa si yo no sigo lo que Dios quiere, qué pasa si no tengo tiempo, qué pasa si no despierto?”, me decía. Esto fue una de las cosas que me llevó a pensar y meditar sobre lo que era mejor para mí. Quería ser una buena sierva para que Dios no me castigara.

    Dos años más tarde acepte esta hermosa religión. Ahora soy musulmana y muy orgullosa de serlo, Alhamdulillah. No digo que fue fácil al principio; fue duro el cambio, pero Allah hace fácil lo difícil y he podido salir adelante rompiendo barreras y obstáculos. Sé que Allah me guio siempre, pero durante un tiempo estaba ciega. Hoy todo está claro y soy muy feliz al saber que soy una sierva humilde de Allah; de Él venimos y a Él regresaremos.

    Desde que soy musulmana, me dedico a rezar y a seguir la Sunna, o las enseñanzas del Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah estén con él), y también manejo un negocio. Siempre me gustó la costura y hacía ropa para niñas, pero lo deje por el espacio de 11 años. Cuando pare de trabajar en una compañía privada, me decía, “Si Allah me sacó de este trabajo que fue muy bueno, es porque tiene algo mejor para mi”.

    Fue así que descubrí que podía coser ropa para mis hermanas musulmanas, cuando en una conversación, las oí mencionar que quisieran comprarse ropa islámica que vendían por el internet pero era demasiado cara. Entonces les sugerí, “Si ustedes quieren yo les puedo hacer a un precio mucho más bajo, Insha’Allah”. Con la ayuda de Allah y mis hijos, decidí abrir mi propio negocio, al que le llamamos “Modasty Designs”, Alhamdulillah. El negocio ha tenido éxito a nivel nacional por medio del internet y conferencias islámicas, y sobretodo por musulmanas en mi localidad que me buscan para que les haga la ropa. Siempre es un placer para mí y aquí estoy para el servicio de nuestra comunidad, Insha’Allah. Que Allah nos bendiga, proteja, y guie siempre.

    Amen.

  • Spanish: El inicio de mi nueva vida

    Cuando me encontraba estudiando en el colegio, el deseo de saber sobre todas las religiones me llamó bastante la atención. Una de las razones fue que empecé a leer la Biblia. Lamentablemente en cada una de ellas encontraba asuntos que se contradecían, hasta llegar al momento en que no creía en ninguna religión y pensé: “Seguiré adorando a Dios a mi manera.” Mi búsqueda había durado 2 años y todo cambió cuando encontré en el internet una página de Islam donde estaba escrito, “Diálogo entre un cristiano y un musulmán”.

    Sinceramente era la primera vez que yo escuchaba acerca de las palabras “musulmán, Islam, y Corán”. Al leer eso lo primero que quería era conseguir un Corán para estudiarlo más a fondo y, Alhamdulilah (Alabado sea Alá), cuando lo tuve en mis manos no pasaron ni 3 días para que yo ya quisiera hacer mi testimonio de fe. Al leer el Corán, inmediatamente supe que era un libro imposible de ser escrito por un ser humano, ya que sentía que Alá conocía todo acerca de la humanidad, como en algunas ocasiones se dirigía a cada uno de nosotros y no dude en ningún instante que era el Mensaje Final, como había dicho el Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Alá sea con él- el último ladrillo de una serie de Profetas y Mensajeros mandados por Alá a toda la gente.

    Alá –Glorificado y Exaltado Sea- me bendijo al otorgarme una oportunidad de ir a estudiar a Medina, Arabia Saudita, luego de que mi mamá y mis hermanos aceptaron el Islam 3 meses después de mí. Ahí permanecí durante ocho años y estudié Leyes Islámicas, o Sharia. Esos años han sido los más bonitos de mi vida, y mejor aún cuando mi esposa se fue a vivir conmigo y nació nuestro hijo, Ismael.

    Hace 3 años regresé a México y nos falta mucho por hacer en cuanto a Dawah se refiere, pero Alá –Majestuoso Sea- nos ha agraciado con un buen grupo de hermanos y hermanas dispuestos a trabajar por Su causa, dispuestos a sacrificar de nuestros bienes y tiempo para propagar este bonito Mensaje, a través de clases, conferencias, reuniones, y esfuerzos. Siento que se está logrando, Alhamdulilah.

    La historia del  Islam en México

    La historia del Islam en México se puede decir que es nueva, porque a diferencia de otros países del continente americano donde está registrado que hubo migraciones de miles de personas de países islámicos hacia América y estos fueron bien recibidos; en México hubo muchos obstáculos para que esto llegara a pasar, ya que no se veía bien a gente con diferente tipo de cultura a la ya establecida en ese entonces.

    De la misma manera la religión católica siempre ha tenido un papel muy importante dentro de México, tanto a nivel político como social, de esta manera es conocido como uno de los tres países con mayor número de católicos en el mundo. De la misma manera en que podríamos encontrar mezquitas en un país islámico; en México se pueden encontrar iglesias, ésta es otra razón por la que puede ser que el Islam no haya florecido con la llegada de los antiguos migrantes, debido a que encontraban un territorio fuertemente arraigado a las costumbres de los cristianos, donde a quien llevara otro tipo de creencia de seguro que se encontraría en diversas adversidades para seguir con su religión.

    Poco a poco los migrantes fueron perdiendo su lengua, cultura y religión, al casarse con no-musulmanas y que los hijos crecieran en la escuela con una educación católica. Solo bastaba que muriese el padre para que el Islam se dejara de practicar en la casa y se encuentran historias de familias musulmanas, que posteriormente sus nietos llegaron a ser sacerdotes o monjas respectivamente.
    A finales de los años 70´s hubo más apertura nuevamente para la llegada de extranjeros, pero muy poco se sabe acerca de los que eran musulmanes y siguieron con su religión.

    Con la apertura de representaciones diplomáticas de países islámicos se percibió una presencia más palpable dentro de la comunidad islámica, de hecho, una de las embajadas prestaba un espacio para orar en ella los rezos de los viernes alrededor de mediados de los 80´s. También en esos años empezó la construcción de la primera mezquita en México por parte de los shia en la ciudad de Torreón, terminándose en 1989.

    El Dawah en México

    Si se habla de los musulmanes y los centros islámicos actuales en México, necesariamente se deben de mencionar a personas como Omar Weston, pieza clave para el inicio de la Dawah (propagación) dentro del país, pues fundó una de las primeras páginas del Islam en el internet en español, fundó un Centro Islámico en la capital, y actualmente dirige un Centro fuera de la ciudad en Morelos. De la misma manera se debe mencionar a los musulmanes de Chiapas y los diversos grupos que hay dentro de ellos pues lamentablemente están divididos por problemas sectarios.

    En México se podría decir que hay alrededor de 5000 musulmanes, alrededor de 5 a 10 mezquitas a lo mucho y como es un país que cuenta con 32 Estados y una capital, donde en muchos de ellos solo hay pequeños grupos desde 20 hasta 10, 5 o 1 un musulmán o inclusive ninguno. La mayoría de los extranjeros que vienen tienen un proyecto a largo plazo de hacer un buen negocio y después regresarse a su país, sin tener como objetivo alguno el interés de hacer una escuela o mezquita para que sus hijos puedan permanecer en la religión, pues tienen el pensamiento de “¿Para qué? Si yo me regresaré de donde vine”. Esta es una de las razones por las cuales no se cuenta en todo el país con un cementerio para los musulmanes, una mezquita grande que represente al Islam como se debe, y si a eso le agregamos la falta de sheikhs (eruditos) que enseñen la religión, pues solamente hay un licenciado de estudios islámicos en todo el país, como es el caso de su servidor (Isa Rojas) –que me considero un estudiante- y a parte la mala situación económica del país, esto nos da una breve reseña de lo que se puede encontrar.

    Pero, Alhamdulilah la gente llega a nosotros cada vez más para abrazar el Islam, de cada 5 personas, una es mujer, y tenemos más oportunidades dentro de las universidades, escuelas, ferias, y exposiciones para hablar sobre esta bella religión que tanto le hace falta a nuestro pueblo mexicano, que sin duda ha sido engañado y abusado durante mucho tiempo por los malos ejemplos de líderes y organizaciones religiosas de otras creencias, haciéndoles perder la esperanza de volver a Alá.

  • Spanish: Encontre El Islam En Mexico

    Mi nombre es Martha Patricia García, tengo 27 años y soy egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente soy reportera de espectáculos en un diario de circulación nacional en México. Nací en una familia católica y nunca tuve la intensión de cambiar mi religión, pero alhamdulilllah (gracias a Dios) hoy soy musulmana y soy muy feliz.

    La primera referencia que tuve del islam no fue buena porque estaba basada en dos películas que me hicieron desear jamás poner un pie en ningún país islámico, particularmente Turquía que fue donde se desarrollaba una de las historias.

    Solía hacer muchas amistades en Internet y estaba muy en voga la red social Hi5, ahí me hice amiga de un chico, cuyo nombre omitiré por respeto, y luego de un tiempo me di cuenta de dos cosas: era musulmán y además vivía en Turquía, eso rompió con mis esquemas.

    Antes de él los musulmanes eran para mí gente fanática y retrograda, pero él no era nada de eso, al contrario: era el chico de 19 años más amable y educado que había conocido y además era muy inteligente. Pero como toda regla tiene su excepción yo quería estar segura de que él no era la excepción. No me cabía en la cabeza que las películas, los noticiarios e incluso los medios impresos mintieran. Entonces me puse a buscar musulmanes de otras partes del mundo: Argelia, Egipto, Marruecos y Arabia Saudita y todos tenían el común denominador de la buena educación, la amabilidad y la inteligencia.

    El turco y yo comenzamos una relación a distancia. Él me hablaba mucho de islam y a mí me gustaba aprender, pero siempre le advertí que jamás me cambiaría de religión porque yo estaba convencida de mi fe. Cuatro meses después el “noviazgo” terminó pero aún conservaba la amistad de varios musulmanes, quienes seguían explicándome de la religión.

    Todo iba bien hasta que en 2010 me dijeron que en el islam Jesús (que la paz esté con él) era un profeta, eso me ofendió tanto que me obsesioné con buscar algo con lo que pudiera demostrarles que estaban muy equivocados. Me acerqué al catolicismo y me ignoraron, luego entré a un foro cristiano donde hablaban muy mal de otras religiones y se me ocurrió compartirles que los musulmanes eran buenas personas. El administrador me dijo: “Este es un foro cristiano si no te gusta, vete”, y me fui.

    Para entonces le había dado mis datos a un egipcio que se ofreció a enviarme libros en español para comprender mejor el islam, yo acepté porque no sabía que había musulmanes en México.

    Recibí varios paquetes y uno de ellos parecía darme la oportunidad perfecta para “hundir” los argumentos de los musulmanes, se llama “El verdadero mensaje de Jesús”. Tomé el libro y como en él citaban la Biblia decidí cotejar uno a uno los fragmentos mencionados. Mi fé católica se desvaneció página tras página; cuando terminé el libro no sabía si era musulmana, pero sabía que ya no era católica.

    La duda no duró demasiado, como cosa natural busqué en la red qué hacer para convertirse al islam y encontré la shahada: “Asshadu an la illaha il Allah, wa asshadu anna Muhammadan rusullulah” (Atestiguo que no existe divinidad excepto Allah y que Muhammad es su siervo y Mensajero). Mi corazón se agitaba con la idea de pronunciarla y lo hice, lo hice tantas veces que me la aprendí y como el católico que por reflejo se persigna cuando siente temor, yo repetía la shahada cuando algo me asustaba.

    Poco después me llevé una grata sorpresa al encontrar a un musulmán mexicano en Facebook quien finalmente me llevó al Centro Educativo de la Comunidad Musulmana en Polanco, en Distrito Federal y una semana después hice mi shahada ante la comunidad.
    Al principio mi familia no lo asimilaba, pero poco a poco comprendieron que había tomado una decisión muy seria y que no iba acambiar de opinión.

    Una musulmana ordinaria

    Uno de mis mayores obstáculos fue la ropa. Trataba de adecuar mi armario para poder seguir usando prendas que a mis ojos eran apenas islámicamente aceptables, pero lo suficientemente extrañas para que la gente me considerara “rara”.

    Las batallas más fuertes fueron al principio cuando salía de casa sin hijab y tenía que jugar al súper héroe buscando algún sitio donde pudiera colocarme el velo antes de llegar a la mezquita y de regreso a casa la historia era la misma. Me molestaba la idea de responder cuestionamientos, sobre todo de mi vecina de enfrente, que fue también mi madrina de primera comunión. Un día me enviaron de mi trabajo al hotel donde se hospedaba U2 que estaba en México para dar un par de conciertos. Ese día me atreví a usar el hijab y cuando le pedí información a un policía sobre los fans que rodeaban el hotel éste me miró de arriba abajo y dijo, “No le puedo dar esa información”, eso me oprimió el corazón pero firme y educada le pregunté “¿Me está discriminando?”, mientras tocaba mi velo. Otro policía que presenció de lejos la escena se acercó y amablemente respondió a mis preguntas.
    Aquel incidente puso un freno a mi intensión de usar el velo diariamente, me aterrorizaba la idea de volver a ser discriminada.

    Poco a poco me fui inventando más pretextos para no usarlo pese a tener el deseo de hacerlo; mientras eso sucedía, mi ropa se iba transformando en blusas de manga larga, blusones y pantalones un poco menos ajustados. Al fin este Ramadán, alhamdulillah (gracias a Dios), comencé a usar el velo todos los días y nada pasó. La gente me acosa un poco con miradas curiosas, pero nadie ha sido grosero.

    Aún hay días en que me siento tan extraña que pienso en quitarme el pañuelo, pero en seguida recuerdo que no importa cuán extraño o feo les parezca mi atuendo a las personas, yo decidí usarlo por amor a Dios. ¡Nunca más dejaré de usar mi hijab!

    Otra batalla importante fue con amigos y familiares que tardaron un poco en asimilar la idea de que ya no bebo y que las fiestas ya no me son atractivas como antes. No puedo decir que perdía mis amigos porque sé que siguen ahí, aunque ya no los veo con tanta frecuencia, más bien diría que gané muchos hermanos.

  • Spanish: Paz y Piedad

    Mi nombre es Nylka Vargas, y yo vivo en Nueva Jersey. Mis padres son de Peru y Ecuador. Yo me convertí al Islam cuando tenía 20 años. Hay muchas razones por las cuales yo me convertí, la primera de ellas fue el salat (la oración). Vi a unos compañeros de clase realizando el salat en público e inmediatamente eso me atrajo a la naturaleza disciplinada y pacífica de la religión.

    Años atrás, yo tenía dudas sobre las prácticas del cristianismo, particularmente la creencia en la salvación mediante la sangre de Jesucristo. No sentaba bien conmigo. Tan pronto aprendí sobre el Islam, tuve muchas preguntas. Tenía curiosidad y estaba feliz que mis súplicas para llenar mi vacío espiritual habían sido contestadas. Yo recibí algún material introductorio, y leí algunos versos del Corán que me convencieron. En solo unos cuantos meses, hice mi declaración de fe.

    Mi familia acepto mi conversión poco a poco. Ellos entendieron que la decisión era mía y que el cambio era positivo. Es muy importante ser un buen ejemplo; verdaderos maestros del Islam por dentro y por fuera. Alhamdulillah (Todas las alabanzas son para Dios) por la guía. Yo nunca podre ser una servidora suficientemente agradecida por el regalo de hidaya (la guía), y por el rayo de luz que fue puesto en mi camino justo cuando lo necesitaba. Mi viaje despegó, y continuó por años. Yo encontré a muchos musulmanes para apoyarme y conocí a otros con historias similares que la mía. En el Centro Islámico Educativo de North Hudson o NHIEC en Union City, encontré una comunidad proactiva de musulmanes. La póliza abierta y los programas allí facilitaron mis experiencias de aprendizaje.

    Luego use mis propias experiencias para contribuir por medio de ayudar a los demás. Conocí a la Hermana Khadijah Rivera, que Allah le llene de Su misericordia e ilumine su tumba con nur (luz), quien me invito a unirme a P.I.E.D.A.D. (Propagación Islámica para la Educación de Devoción a Alá el Divino), en breve, una organización de dawah (propagación) para mujeres. Ella falleció en el 2009 durante los días bendecidos del mes de Dhul Hiyyah, y tras su muerte, una gran activista comunitaria desapareció.

    Sin embargo, Piedad continúa. La hermana Khadijah era co-fundadora de esta organización que comenzó a finales de los 1980’s como un vehículo para dar dawah a los Latinos musulmanes. Luego se expandió para incluir otros servicios. Poco antes de ella fallecer, hablamos mucho sobre la dirección de Piedad y me alegro de reiterar, aquí en este articulo, que es un honor continuar con la labor de esta maravillosa organización que fue construida con nada menos que sinceridad. El nombre de la organización también ha ocupado varios significados para fortalecer nuestra determinación en el cumplimiento de una amana (confianza) y su misión, en caso de duda. El acrónimo (PIEDAD) y el término (Piedad) están dirigidos a lograr la piedad, la conciencia de Dios, y realizar actos de caridad.

    Alhamdulillah, este año estuvo marcado con emocionantes proyectos: mesas de información para el dawah, un taller sobre el hijab (el velo), co-patrocinio de Ladies Day Spa y Purple Hijab Day, la colecta local de juguetes para Eid con el Baitul Salaam Network, nuestra nueva iniciativa para mantenerse en forma y saludable, el capítulo de Nadoona de NJ para caminar/trotar, y colaboración continua de musulmanes latinos por medio de la Organización para el Dawah Latino-Americano (www.latinodawah.com).

    También hemos ayudado a muchas nuevas conversas con lo más básico sobre el Islam y el establecimiento de la oración. ¿Qué viene ahora? Insha’Allah (Si Dios quiere), planeamos desarrollar una red para mujeres, enfocarnos en proyectos del dawah hacia los latinos, y estar al frente de los servicios comunitarios, con una visión de éxito para la Ummah (comunidad) musulmana. Que Allah lo acepte de todos nosotros. Amin.

  • Spanish: El Regalo Del Islam

    Había un estante de madera en la esquina del lado derecho en la habitación de mis padres con una estatua de la Virgen de Guadalupe. Todos los domingos mi padre sustituía las flores por unas frescas en un jarrón que se encontraba enfrente de la estatua; lo recuerdo tan claramente como se ponía de pie frente a aquel mueble, que también tenía muchas otras estatuas, y oraba con mucho fervor. A la edad de 9 años, antes de su muerte, me enseñó muchas oraciones, pretendió enseñarme a realizar una limpieza espiritual contra el mal de ojo.

    Poco tiempo después de que mi padre murió empecé a tomar las clases de catecismo. Pasaba casi todas las noches y los domingos en la iglesia; así recibí la comunión como una católica e hice la confirmación, pero nunca me sentí cerca de Dios. La mayor parte de mis años de juventud practique la religión católica impuesta por mi familia, porque no era una opción asistir a clases; en mi casa era una obligación.

    A medida que fui creciendo mi madre se fue alejando de la iglesia. Se ocupo demasiado con su trabajo de tiempo completo, y considero que no estábamos practicando en realidad la religión. En el dormitorio de mi madre se encontraba todavía ese estante casero que mi padre construyó para él mismo y permanecían todas las estatuas a las cuales rezaba pero nadie colocaba ya flores en aquel florero o permanecía en frente de aquel mueble para orar.

    Ya en mis años de escuela secundaria mi vida había cambiado enormemente; me había convertido en una adolescente muy rebelde. Yo estaba perdida definitivamente. Como muchas adolecentes tuve que experimentar mucho mal durante mi adolescencia. Yo no tenía fe, y en realidad no creía en Dios.

    Alhamdulillah (Alabado sea Dios) después del nacimiento de mis hijas, cuando tenía la edad de 27 años, me di cuenta que era hora de hacer un cambio en mi vida en relación a la manera que estaba viviendo. A través del internet, unos amigos me presentaron al Islam. Nunca olvidaré la primera vez que oí el Corán recitado; sentí una conexión con Dios. Sentí algo que no había sentido antes en mi vida. A pesar de que no tenía ni idea de lo que se decía durante la recitación, me enamoré del Corán.
    Alhamdulillah, tuve la suerte de estar en contacto con muchos maravillosos hermanos y hermanas que me proporcionaron la información que estaba buscando. No pasó mucho tiempo, cuando decidí convertirme en musulmana y aceptar el Islam. Tomé Shahada (La declaración de la fe) en el 2006, Alhamdulillah.
    Hoy día ya sé por qué me enamoré del Corán, ya sé por qué sentía una conexión instantánea con Alá.
    Alá, el Poderoso dice: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” [Corán 5:3]
    El Islam es hermoso. Alá nos ha dado el regalo más grande, el regalo de la guía a Su religión, la religión completa y definitiva. Mi vida como mujer musulmana es increíble. Mi vida está llena de tanta paz y alegría. Mi familia, el hogar, y los esfuerzos están siendo continuamente bendecidos y la situación cada día es mejor, Alhamdulillah.
    Los musulmanes están unidos en sus corazones; esta unidad es el medio que da la fuerza a la comunidad musulmana. De hecho, es un don divino del cual los musulmanes deben hacer uso.
    “Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros, ordenan lo bueno y prohíben lo reprobable, establecen el salat (la oración), entregan el zakat (la caridad) y obedecen a Alá y a Su mensajero. A ésos Alá les hará entrar en Su misericordia; es cierto que Alá es Poderoso, Sabio. “ [Quran 9:71]
    El hecho de ser partidarios unos de otros, esto para mí significa mucho. Yo quiero para mis hermanos y hermanas lo que yo quiero para mí misma, y después de contemplar y meditarlo durante meses finalmente me decidí a realizar un esfuerzo que sería de beneficio para todos y todas, especialmente para mis hermanas en el Islam.
    En mayo del 2011 lleve a la comunidad, al público en general, la organización Muslimahs Covered With Care (MCWC). Este proyecto fue diseñado para proporcionar hiyabs (velos) y abayas (vestidos) a las mujeres musulmanas. Yo personalmente entiendo la dificultad que conlleva la vestimenta islámica y entiendo el número de razones por las cuales algunas mujeres musulmanas no se cubren.
    Actualmente el equipo de MCWC consta de 7 mujeres maravillosas, otras están siempre animadas a unirse a nosotras. Contamos con coordinadores en los EE.UU., Europa, Canadá, Australia y el Reino Unido. ¡Únete a nuestro equipo en la cobertura de Muslimahs (mujeres musulmanas)!