بسم الله الرحمن الرحيم

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  • Spanish: Paz y Piedad

    Mi nombre es Nylka Vargas, y yo vivo en Nueva Jersey. Mis padres son de Peru y Ecuador. Yo me convertí al Islam cuando tenía 20 años. Hay muchas razones por las cuales yo me convertí, la primera de ellas fue el salat (la oración). Vi a unos compañeros de clase realizando el salat en público e inmediatamente eso me atrajo a la naturaleza disciplinada y pacífica de la religión.

    Años atrás, yo tenía dudas sobre las prácticas del cristianismo, particularmente la creencia en la salvación mediante la sangre de Jesucristo. No sentaba bien conmigo. Tan pronto aprendí sobre el Islam, tuve muchas preguntas. Tenía curiosidad y estaba feliz que mis súplicas para llenar mi vacío espiritual habían sido contestadas. Yo recibí algún material introductorio, y leí algunos versos del Corán que me convencieron. En solo unos cuantos meses, hice mi declaración de fe.

    Mi familia acepto mi conversión poco a poco. Ellos entendieron que la decisión era mía y que el cambio era positivo. Es muy importante ser un buen ejemplo; verdaderos maestros del Islam por dentro y por fuera. Alhamdulillah (Todas las alabanzas son para Dios) por la guía. Yo nunca podre ser una servidora suficientemente agradecida por el regalo de hidaya (la guía), y por el rayo de luz que fue puesto en mi camino justo cuando lo necesitaba. Mi viaje despegó, y continuó por años. Yo encontré a muchos musulmanes para apoyarme y conocí a otros con historias similares que la mía. En el Centro Islámico Educativo de North Hudson o NHIEC en Union City, encontré una comunidad proactiva de musulmanes. La póliza abierta y los programas allí facilitaron mis experiencias de aprendizaje.

    Luego use mis propias experiencias para contribuir por medio de ayudar a los demás. Conocí a la Hermana Khadijah Rivera, que Allah le llene de Su misericordia e ilumine su tumba con nur (luz), quien me invito a unirme a P.I.E.D.A.D. (Propagación Islámica para la Educación de Devoción a Alá el Divino), en breve, una organización de dawah (propagación) para mujeres. Ella falleció en el 2009 durante los días bendecidos del mes de Dhul Hiyyah, y tras su muerte, una gran activista comunitaria desapareció.

    Sin embargo, Piedad continúa. La hermana Khadijah era co-fundadora de esta organización que comenzó a finales de los 1980’s como un vehículo para dar dawah a los Latinos musulmanes. Luego se expandió para incluir otros servicios. Poco antes de ella fallecer, hablamos mucho sobre la dirección de Piedad y me alegro de reiterar, aquí en este articulo, que es un honor continuar con la labor de esta maravillosa organización que fue construida con nada menos que sinceridad. El nombre de la organización también ha ocupado varios significados para fortalecer nuestra determinación en el cumplimiento de una amana (confianza) y su misión, en caso de duda. El acrónimo (PIEDAD) y el término (Piedad) están dirigidos a lograr la piedad, la conciencia de Dios, y realizar actos de caridad.

    Alhamdulillah, este año estuvo marcado con emocionantes proyectos: mesas de información para el dawah, un taller sobre el hijab (el velo), co-patrocinio de Ladies Day Spa y Purple Hijab Day, la colecta local de juguetes para Eid con el Baitul Salaam Network, nuestra nueva iniciativa para mantenerse en forma y saludable, el capítulo de Nadoona de NJ para caminar/trotar, y colaboración continua de musulmanes latinos por medio de la Organización para el Dawah Latino-Americano (www.latinodawah.com).

    También hemos ayudado a muchas nuevas conversas con lo más básico sobre el Islam y el establecimiento de la oración. ¿Qué viene ahora? Insha’Allah (Si Dios quiere), planeamos desarrollar una red para mujeres, enfocarnos en proyectos del dawah hacia los latinos, y estar al frente de los servicios comunitarios, con una visión de éxito para la Ummah (comunidad) musulmana. Que Allah lo acepte de todos nosotros. Amin.

  • Spanish: El Regalo Del Islam

    Había un estante de madera en la esquina del lado derecho en la habitación de mis padres con una estatua de la Virgen de Guadalupe. Todos los domingos mi padre sustituía las flores por unas frescas en un jarrón que se encontraba enfrente de la estatua; lo recuerdo tan claramente como se ponía de pie frente a aquel mueble, que también tenía muchas otras estatuas, y oraba con mucho fervor. A la edad de 9 años, antes de su muerte, me enseñó muchas oraciones, pretendió enseñarme a realizar una limpieza espiritual contra el mal de ojo.

    Poco tiempo después de que mi padre murió empecé a tomar las clases de catecismo. Pasaba casi todas las noches y los domingos en la iglesia; así recibí la comunión como una católica e hice la confirmación, pero nunca me sentí cerca de Dios. La mayor parte de mis años de juventud practique la religión católica impuesta por mi familia, porque no era una opción asistir a clases; en mi casa era una obligación.

    A medida que fui creciendo mi madre se fue alejando de la iglesia. Se ocupo demasiado con su trabajo de tiempo completo, y considero que no estábamos practicando en realidad la religión. En el dormitorio de mi madre se encontraba todavía ese estante casero que mi padre construyó para él mismo y permanecían todas las estatuas a las cuales rezaba pero nadie colocaba ya flores en aquel florero o permanecía en frente de aquel mueble para orar.

    Ya en mis años de escuela secundaria mi vida había cambiado enormemente; me había convertido en una adolescente muy rebelde. Yo estaba perdida definitivamente. Como muchas adolecentes tuve que experimentar mucho mal durante mi adolescencia. Yo no tenía fe, y en realidad no creía en Dios.

    Alhamdulillah (Alabado sea Dios) después del nacimiento de mis hijas, cuando tenía la edad de 27 años, me di cuenta que era hora de hacer un cambio en mi vida en relación a la manera que estaba viviendo. A través del internet, unos amigos me presentaron al Islam. Nunca olvidaré la primera vez que oí el Corán recitado; sentí una conexión con Dios. Sentí algo que no había sentido antes en mi vida. A pesar de que no tenía ni idea de lo que se decía durante la recitación, me enamoré del Corán.
    Alhamdulillah, tuve la suerte de estar en contacto con muchos maravillosos hermanos y hermanas que me proporcionaron la información que estaba buscando. No pasó mucho tiempo, cuando decidí convertirme en musulmana y aceptar el Islam. Tomé Shahada (La declaración de la fe) en el 2006, Alhamdulillah.
    Hoy día ya sé por qué me enamoré del Corán, ya sé por qué sentía una conexión instantánea con Alá.
    Alá, el Poderoso dice: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” [Corán 5:3]
    El Islam es hermoso. Alá nos ha dado el regalo más grande, el regalo de la guía a Su religión, la religión completa y definitiva. Mi vida como mujer musulmana es increíble. Mi vida está llena de tanta paz y alegría. Mi familia, el hogar, y los esfuerzos están siendo continuamente bendecidos y la situación cada día es mejor, Alhamdulillah.
    Los musulmanes están unidos en sus corazones; esta unidad es el medio que da la fuerza a la comunidad musulmana. De hecho, es un don divino del cual los musulmanes deben hacer uso.
    “Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros, ordenan lo bueno y prohíben lo reprobable, establecen el salat (la oración), entregan el zakat (la caridad) y obedecen a Alá y a Su mensajero. A ésos Alá les hará entrar en Su misericordia; es cierto que Alá es Poderoso, Sabio. “ [Quran 9:71]
    El hecho de ser partidarios unos de otros, esto para mí significa mucho. Yo quiero para mis hermanos y hermanas lo que yo quiero para mí misma, y después de contemplar y meditarlo durante meses finalmente me decidí a realizar un esfuerzo que sería de beneficio para todos y todas, especialmente para mis hermanas en el Islam.
    En mayo del 2011 lleve a la comunidad, al público en general, la organización Muslimahs Covered With Care (MCWC). Este proyecto fue diseñado para proporcionar hiyabs (velos) y abayas (vestidos) a las mujeres musulmanas. Yo personalmente entiendo la dificultad que conlleva la vestimenta islámica y entiendo el número de razones por las cuales algunas mujeres musulmanas no se cubren.
    Actualmente el equipo de MCWC consta de 7 mujeres maravillosas, otras están siempre animadas a unirse a nosotras. Contamos con coordinadores en los EE.UU., Europa, Canadá, Australia y el Reino Unido. ¡Únete a nuestro equipo en la cobertura de Muslimahs (mujeres musulmanas)!

  • Spanish: De Juan a Shafiq

    Desde mi niñez yo siempre supe que era una persona “espiritual”. Por alguna razón yo me sentía distinto a los otros niños que me rodeaban y a veces por eso mismo también me sentía aislado. Yo era diferente y soy diferente.

    Para comenzar, yo soy de descendencia latina. Mis padres inmigraron a Nueva York desde la Republica Dominicana en los años 60. Desemejante a la depresión que existe actualmente aquí, en esos tiempos era una era industrial con muchas posibilidades de empleo. Típicamente, como otros latinos, yo me crie dentro de la fe católica. Yo pase por todos los ritos que hacen a una persona católica; fui bautizado, hice mi comunión y confirmación. Hasta serví como monaguillo por un tiempo. Pero cuando llegue a la adolescencia, comencé a perder la paciencia con el catolicismo.

    Parte de ello fue porque no obtenía las respuestas que buscaba. Comencé a explorar diferentes religiones y espiritualidades. Durante mi adolescencia, ya había leído el Nuevo Testamento entero, algo que no es fácil para un jovencito. Yo me sentí especialmente incomodo con el culto a los santos. Yo descubrí que hay tanto escrito en la Biblia que no es seguido por la iglesia y eso me angustiaba. Cuando llegue a la edad de 16 años, puedo decir con toda confianza que había abandonado la religión católica. Sin embargo, me consideraba “cristiano”. Visité diferentes iglesias de varias denominaciones y vi muchos televangelistas, pero no surgía ningún sentimiento de pertenencia. Una de las razones que no me gustaba el cristianismo era por la cantidad de desacuerdos entre las denominaciones. Existía una complejidad en el cristianismo, o así yo pensaba, que me mantuvo pensando.

    Como mencione, estuve buscando en otras religiones. Específicamente, estudie sobre el judaísmo, budismo, hinduismo, santería, y varios otros movimientos y cultos. Del judaísmo, estuve de acuerdo con todo lo que era verdad, y me pareció más verdadero que el cristianismo. Pero no podía enfrentarme a la vida sin Jesús. Para mí eso era muy importante. De hecho, en el Islam, yo no perdí a Jesús, que la paz este con él. El budismo me parecía muy esotérico, un poco complicado, y poco fuerte. La gota que derramó el vaso fue cuando trate de visitar un templo budista en Manhattan. Cuando toque la puerta, las personas que estaban a cargo del templo vinieron a la puerta, muy calladas, para mirar por el agujero, y esperando que yo me fuera, se apartaron en silencio sin abrir la puerta. Yo toque nuevamente y me quede parado ahí por algunos minutos esperando que alguien me ayudara pero no regresaron.

    El sistema de casta y el número grandioso de dioses y diosas en el hinduismo me repugnaba. Aunque me interesaba sociológicamente y hasta algunas enseñanzas me influyeron (como por ejemplo, el vegetarianismo) pero no podía aceptar postrarme ante otros dioses. Los dioses de la santería también me repugnaban. La idea era muy extraña para mí, así que no la podía entretener seriamente. Cualquier persona que conoce algo de la santería sabe que es una religión muy secreta y eso me fastidiaba. Si tu tienes la verdad, no hay nada que esconder. Los movimientos de la nueva era me parecían muy complejos y a veces hasta tontos. No digo que nada de lo que vi en mis viajes y en mi búsqueda me gusto. Vi algunas cosas que me gustaban y algunas me llamaban la atención pero no tenían mi interés completo.

    Al llegar a los 19 años, había renunciado al cristianismo por completo pero continuaba mi búsqueda. Esta búsqueda me llevó a leer sin parar, algo que hago hasta ahora. A la edad de 20 años, un amigo me regaló un libro sobre el Islam, o lo que pensaba era el Islam. Era un libro publicado por el culto Ansar, si no se acuerdan de quienes eran, pues solían vender inciensos y perfumes. Después de leer sobre ellos por 2 años y medio, me decidí ser “musulmán” a la edad de 23 años. La verdad es que no considero que me convertí realmente en musulmán porque sus enseñanzas no eran el Islam puro. Por mi intensa experiencia en la lectura, me di cuenta que habían muchos errores en la doctrina Ansar, pero continué con ellos porque no me relacionaba con nada más. No conocía a otros musulmanes reales que me pudieran guiar. Solo Dios me podía guiar, y Lo hizo. Yo notaba mientras leía los libros Ansares que el líder de este movimiento cambiaba su fe y doctrina cada vez. Eso me parecía extraño y me desconcertaba. Dure 2 años dentro de este movimiento.

    Un día mientras asistía a Yummah (el sermón del viernes) en la mezquita central en Manhattan, un hermano hispano se dio cuenta que llevaba un símbolo en mi yalabiya (vestido islámico) que traicionaba mi lealtad a los Ansares. Un hermano fue tan amable de tomar su tiempo para hablar conmigo. No hablamos el inglés muy bien porque no era su primer idioma, pero trató lo más que pudo para explicarme que era un error estar con ese grupo. Él me presento a otros hermanos y me dio un libro que me ayudo. El libro se llamaba, “El Culto de los Ansares”, por Bilal Phillips. Después de leerlo yo sabía que estaba equivocado por haberles seguido a ellos. Después de todo este episodio, yo tome mi Shahada (testimonio de fe) nuevamente con Alianza Islámica, una organización Sunita en Manhattan. Tenía 25 años en ese tiempo. Alá me guió a la verdad, y también el hecho que nunca deje de leer, y también por la amabilidad de ese hermano quien me ayudó. Hasta ahora, ese es el final de mi viaje espiritual. Hasta hoy me encanta leer y estoy constantemente aprendiendo pero ya no estoy buscando la verdad porque para mí, la verdad es el Islam.

    Desde entonces, sin embargo, ayude en la formación de LADO, una organización dedicada a la difusión del Islam, específicamente a los hispanos pero naturalmente también a cualquier persona que este interesado. Tomamos el tiempo para hablar con reporteros que están curiosos de saber por qué los hispanos llegan a abrazar el Islam. Hemos hecho conexiones con muchos otros musulmanes, ambos hispanos y no-hispanos. De igual forma, les hemos respondido a muchas personas que buscan respuestas para las preguntas de la vida y están pensando en el Islam. Sobre mi familia, todos saben que soy musulmán y no voy a dar marcha atrás. Inicialmente fue un poco difícil. Mi papá pensaba que me lavaron el celebro. Mi mamá temía por mi seguridad. Muchos años han pasado desde mi conversión y ninguna de mi familia me desprecia y yo tampoco tengo problemas con ninguno de ellos.