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El Corán: El punto de partida perfecto para los nuevos musulmanes

Yo he sido musulmana por 10 años, alhamdulillah. Creo que, comparado con el esquema más grande de la vida, 10 años no es más que un minúsculo punto en la línea de tiempo. Pero cuando reflexiono sobre todo lo que ha pasado durante estos años, el número 10 se vuelve inmensamente pesado en mi corazón. Como muchos conversos, mi tiempo como musulmana ha estado repleto de giros y vueltas, algunas buenas y algunas malas. He vivido momentos cuando mi fe ha estado alta y otros cuando mi fe ha estado en el piso, y entre medio me he tropezado una y otra vez para llegar hasta donde estoy. Yo le doy gracias a Dios por todo. Sin embargo, si alguien me pidiera que escoja alguna cosa que quizás (y Dios sabe más) pudiera haber hecho mejor o comenzado antes, mi respuesta sería leer y estudiar el Corán.
Demasiadas veces, conozco a personas que recientemente se convirtieron al Islam y me recuerdan a mi misma. Nuestras historias son asombrosamente similares; escuchamos algo acerca del Islam por medio de un amigo o amiga, o de una amiga de una amiga, y comenzamos a hacer preguntas. Esas preguntas nos llevan a una mezquita donde alguien nos da un resumen de lo básico, algunos folletos con información acerca de la religión y un Corán en una letra diminuta. Por la misericordia y gracia de Dios, finalmente declaramos nuestra fe con la Shahada (el testimonio de la fe). Y durante unos minutos, nos encontramos emocionados y envueltos en el momento. Los takbirs (gritos de “Alá es Grande”) resuenan, los miembros de la comunidad nos inundan con abrazos y pasamos nuestros primeros instantes como musulmanes sintiéndonos reanimados y llenos de esperanza en nuestro nuevo camino en la vida. Sin embargo, cuando las sonrisas se desvanecen y las felicitaciones llegan a su fin, regresamos a nuestros hogares para encontrar que todo sigue igual. Alhamdulillah, ahora somos musulmanes, pero durante toda nuestra vida anterior no lo fuimos. Para muchos de nosotros, aquí es cuando comienzan las dificultades.
Las reacciones negativas
Las reacciones negativas que recibimos de amigos y familiares no musulmanes por convertirnos es una enorme carga espiritual. Debido a que somos tan nuevos en la religión, a menudo nos falta tanto el conocimiento religioso para defender nuestras creencias como la madurez espiritual para hacer frente a los desacuerdos de manera pacífica. Esto crea tensión y distancia entre nosotros y nuestros seres más queridos, a los que normalmente buscamos para brindarnos apoyo. La integración en las comunidades musulmanas existentes tampoco es tan fácil. Los lazos culturales/étnicos y la falta general de empatía pueden hacernos sentir despreciados e incomodos. Esto crea más tensión y se convierte en un factor primordial para muchos conversos, que se retiran o pierden el deseo de participar en actividades en la mezquita.
La vida se complica cuando se intenta navegar por una tormenta de relaciones sensibles mientras se trata de aprender los rituales de una nueva religión a solas. Debido a estas dificultades, algunos conversos abandonan su fe por completo. Pero la mayoría de nosotros simplemente nos retiramos y silenciosamente tratamos de mantener y poner en práctica todo el conocimiento básico que tengamos, de la mejor manera que sabemos. El sentimiento de ilusión y esperanza disminuye y nuestro desarrollo espiritual se queda estancado.
Los beneficios de leer y estudiar el Corán
En este momento es que yo creo que leer y estudiar el Corán, y aprendiéndolo cuanto antes, puede ser un gran beneficio para los conversos, al igual que para todos los musulmanes en general. Desafortunadamente, no es algo que reconocemos de inmediato. A menudo, aprender el Corán no se convierte en una prioridad en nuestras vidas hasta muchos años después, si es que llegamos hasta este punto. Esto es un grave error. El Corán no es simplemente un libro cualquiera para recoger polvo en nuestros estantes. Son las palabras preservadas de Dios, el Altísimo, y Su mensaje es dirigido a ti y a mí. Dios dice en el Corán, en el Capítulo An Nahl (Las abejas): “…Te hemos revelado el Libro que contiene todos los preceptos [que necesitan los hombres] y el cual es guía, misericordia y albricias para quienes se someten a Alá” (16:89).
Por medio del Corán, Dios nos dice todo lo que necesitamos saber para tener una vida buena y tranquila. Dios dice: “Por cierto que este Corán guía por el sendero más justo y firme, y albricia a los creyentes que obran rectamente que recibirán una gran recompensa” (17:9). Cualquiera que sea la situación, cualquier problema que enfrentemos, cualquier confusión que sintamos acerca de algún asunto, Dios lo ha mencionado en el Corán. Por ejemplo, en el mismo capítulo anterior, Surah Al Isra (El viaje nocturno), nos dice: “Hemos expuesto a los hombres en este Corán toda clase de ejemplos. Pero la mayoría de los hombres no creen y rechazan la Verdad” (17:89).
El Corán incluso nos presenta historias de la gente que nos precedieron para que podamos aprender de sus ejemplos y tomar en cuenta nuestras propias acciones. A través de estas historias, Dios nos provee una especie de plan para saber cómo enfrentar este mundo. De esa manera, cuando regresamos a nuestros hogares y nuestros seres queridos nos reciben con un interrogatorio o nos rechazan, podemos abrir el Corán y aprender del relato de Abraham, que la paz sea con él, quien le hablo a su padre con cariño y respeto, aunque este rehusaba creer en Dios como Único y Absoluto (19:41-48). Y cuando nuestros viejos amigos quieren desviarnos de nuestro nuevo camino, podemos recordar los compañeros de la cueva; esos los jóvenes que se unieron en piedad y fueron bendecidos por Dios por aferrarse a su fe (18:9-26).
Aprendiendo las súplicas del Corán
Si algún día Dios nos prueba con una gran pérdida, podemos intentar personificar la bella paciencia del Profeta Jacob, que la paz sea con él, cuando perdió a su hijo, José (Capítulo 12). El minuto que cometemos un error, porque todos cometemos errores, podemos recitar alguna de las numerosas y poderosas súplicas que nos ha ensenado Dios, el Mas Misericordioso, para pedir perdón. Podemos aprender, por ejemplo, las palabras que dijo el Profeta Jonás, que la paz sea con él, mientras estaba en el estómago de la ballena: “No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! Ciertamente he sido un inicuo” (21:87). También podemos memorizar la súplica del Profeta Adán, que la paz sea con él, y su esposa Eva, tras caer en la tentación de Satanás: “¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos, si no nos perdonas y nos tienes misericordia nos contaremos entre los perdedores” (7:23).
Siguiendo la guía del Corán
El Corán contiene una gran cantidad de sabiduría que podemos aplicar en nuestras vidas. No aprenderlo es como mantenerse en la oscuridad mientas Dios ya nos ha enseñado la luz. Sin embargo, continuamos haciendo excusas. Decimos, “Yo no sé árabe. ¿Cuál es el motivo de leer algo que no puedo entender?” Yo diría, entonces comienza con cualquier traducción que prefieras. Pensamos, “Estoy tan ocupada/o con todo lo demás que estoy haciendo; no tengo tiempo para aprender ahora”. Yo diría, comienza con aprender un verso al día. A veces, sentimos que llevamos el peso de nuestros defectos y dificultades en los hombros, tanto así que nos damos por vencidos y creemos que no podremos cambiar. A esto, yo diría, recuerda a los compañeros del Profeta Muhammad, que la paz sea con él. Una de las mayores razones que conocemos a los primeros musulmanes como los héroes que fueron es por el Corán.
La sabiduría perfecta de Alá, junto con el ejemplo excelente del Profeta Muhammad, la paz sea con él, los liberó a ellos de una vida de ignorancia, confusión y susceptibilidad a los deseos más bajos. Al practicar el Islam, llegaron a ser gente de conocimiento, humildad, justicia y piedad. Puede hacer lo mismo para nosotros, insha’Allah. Pero tenemos que leer el Corán. Debemos aprender los principios del Islam y dejar que este conocimiento llene nuestras mentes y corazones y luego poner en práctica lo que aprendemos. Tenemos que hacer el Corán una prioridad en nuestras vidas y permitir que sea nuestro criterio en este mundo. Y debemos comenzar hoy. El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, dijo: “Ciertamente este Corán es una cuerda que por un lado está en la mano de Alá y por el otro en sus manos, así que aférrense a él, porque de esta manera no se extraviarán y nunca serán destruidos” (Ibn Hibban).
Las maneras cómo tú puedes ayudar a un converso aprender el Corán
1. Si no has comenzado a estudiar el Corán, comienza a aprender e invita a un amigo converso para hacerlo contigo, ya sea asistiendo a una clase o leyendo y hablando del Corán juntos.
2. Si ya sabes cómo leer el Corán en árabe, ofrécele a un converso a enseñarle lo básico.
3. Si eres un maestro o maestra del Corán, ofrece clases para principiantes donde los conversos pueden aprender los significados básicos del Corán, especialmente para los capítulos más cortos que puedan memorizar para decirlos en sus oraciones.
4. Si eres un imán o un erudito o hasta un estudiante de conocimiento, ofrece un curso de tafsir (la explicación del significado del Corán) para que los conversos puedan aprender acerca del contexto de los versos revelados y entender cómo implementar el Corán en su vida cotidiana.
5. Rézale a Dios y pídele que facilite la transición y las dificultades de los conversos, que los mantenga firmes en el Islam y que nos permita a todos ser de la gente del Corán. Amen.

El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, dijo: “El mejor entre ustedes es aquel que aprende el Corán y lo enseña a los demás” (Sajih Bujari).

Umm Layth Melissa BarretoAuthor Umm Layth Melissa Barreto is a Latina-American convert to Islam living in NJ. She is a home schooling mother of four children. Umm Layth Melissa Barreto es una conversa al Islam latinoamericana viviendo en Nueva Jersey, EE.UU. Ella es una consejera de lactancia certificada que dirige pequeños talleres comunitarios y grupos de apoyo para las mujeres musulmanas que desean amamantar a sus hijos.

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